largas cordilleras


EL vino entra en la boca
Y el amor entra en los ojos;
Esto es todo lo que en verdad conocemos
Antes de envejecer y morir.
Así llevo el vaso a mi boca,
Y te miro, y suspiro.”
William Butler Yeats

 

_______

yo apenas sobrevivo
al encastre subversivo de tu risa, como un castigo

cuando redundas la entrega
asombrada me miras, como a un hilo luminoso y te alejas

preguntando si habrá quedado entre los libros
algo de pan francés, sobre la mesa

no es el pan o su cantidad menguante
sino los pedazos y el estruendo de petardos tan distantes,
lo que me inquieta

del deslave de sábanas blancas y enmendadas
mientras el café lentamente se enfría
en el breve colapso de otra caricia

tampoco es el café, otras veces, sino esas fotografías en praga
lo que hace inaccesible tanta tonta tragedia
a los equinoccios relevantes del planeta

mientras agoto mis trazos de luna llena
al pie, de tus ya también, blancas promesas

que como tú, tienen la letra pequeña y su propia melodía eterna
sobre esas dos largas cordilleras, que son tus piernas

-174 riada-

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