no siempre, siempre


“TODO:
palabra impertinente y henchida de orgullo.
Habría que escribirla entre comillas.
Aparenta que nada se le escapa,
que reúne, abraza, recoge y tiene.
Y en lugar de eso,
no es más que un jirón de caos”
Wislawa Szymborska.

 

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-¿habrá quién marque este día
con el sueño que se derrama
en tropel sobre mi cama
despertando tanta alegría?

-¿habrá quién piense que no es locura
vivir proscrito, tras lo ardiente
pero entendiendo que no siempre
del amor es dueño, quien más procura?

-¿quién diga,
que tú no eres hueso de mis costillas?

sin remedio para tu ausencia, te llevo siempre
habitando en mi pecho, y desde noviembre
desprendiendo vienes,
el limo de mis orillas

-180 riada-

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murallas de viento


“HOY probé el fecundo silbo de la adormidera
en el impío mediodía de lumbre
donde nos abandonamos”
Pilar Sanabria.

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apenas me imagino
porque aquí la tristeza
cojeando se pasea
con tan poco tino…

xq ya vienes tú
y traes completo mi mapa,
con tu silbo alegre de serpiente,
tu melodía de arpa
y todos tus alfileres

vienes mi bruja, ya vienes
con el calor de tu propio clima
en este hermoso día,
cuando más se venden
mangos
en los mercados
y en las esquinas

llegas y te conviertes
en la que vende y la compradora
de todas las especies,
la que enarbola
el fuego, urgentemente
sobre la coartada
de mi tristeza
mientras reclama,
el maíz mas dulce pa’ la ensalada
de nuestra mesa

llegas
y es derribando murallas de viento
y me entregas al fragor, tus caramelos
mientras me hablas
como en griego,
de vainas
que nunca entiendo

me hablas de tus horas, desvelada
y de las portadas
que en tus revistas
juegan al fuego
de los anhelos
de los artistas,
con la misma prisa
que tu sonrisa
enciende estrellas por todo el cielo

 

-179 riada-

presagios de lo posible


“NO tengo continuidad, no tengo oficio.
Soy una triste gaviota que se afea”
Delfina Tiscornia.

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viví diámetros oscuros
subiendo por escaleras sin horizontes

viví presagios de lo posible
y fui prisionero fingido de lo eterno

viví la duda en cuerpo y alma
y recorrí centímetros diseminados de otros amores

luego, llegué a ese barrio luminoso de su piel
y me di cuenta que nunca antes, tuve una dirección postal

miré el sarcasmo de mi destino en su mirada
y era la advertencia escrita, en sus ojos

-riela 178-