d e s p a c i t o


“Camino para mirar las calles
y pretender volar con las alas rotas
como la niña que corría
retornando siempre a casa
con un as bajo la falda”.
Zazil Alaíde Collins.

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arrumados bajo el almendro
me jurabas que, siete por siete
era igual a otra madrugada contigo

para caer en tu emboscada
déjame hacerte noche primero, después
con tu fogata de labios, una gran llamarada

para que el alba nos encuentre habitando sombras
no censures mis palabras, tampoco temas al pentagrama
que mis manos, d e s p a c i t o vienen dibujando bajo tu falda

-185 riada-

simple


“LA piel es más veloz que la calle”
Ingrid Valencia. 

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simple notoriedad de la luna
en aquel flujo lejano de palabras
despeinadas por el filo de la noche

seguramente, fue en ese flash oscuro
cuando la buscaba entre ráfagas de tanto silencio
lo que al final, me dejó hecho un espejo

-riela 184-

ya sabes dónde vivo


“TAL vez soy la huidiza tempestad de mis palabras
o solo una sonámbula que sueña”
Daniela Camacho.

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espiga
delgada y muy blanca

muñeca llovida y hermosa,
avísame hoy, si me arrancas
la vida

ya sabes dónde vivo
y dónde mi ilusión reposa

-183 riada-

poesía transitada


“QUÉ duele -preguntas- qué me duele
mientras borras mi adiós de tu bandeja”
Marina Centeno.

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la mirada sigue la órbita de unas horas sorteadas
pero, la entrega nocturna yace confinada

los anhelos ambulantes sin su aviso:
“carga pesada”

seguramente olvidado en algún hombrillo

pensamiento que deriva en versos
-de esos, que nunca escribo-
se hace poesía transitada

se viste de gotas de rocío
y aparca en forma de manto húmedo
sobre cada letra de su cuerpo

-riela 182-

volver al parque


“ESTOY de cuerpo entero en un zapato,
el derecho,
arrinconado entre los dedos
de un solo pie,
de un solo paso a ningún lado”.
Luis Vicente de Aguinaga.

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qué lindo es volver al parque
pa’ mirar cómo se hacen las ventiscas
y pasearse de barriga
sin mancharse los zapatos

tirar piedras
al loco enjambre de abejas
que sabe silbar, y luego vuela
pa’ donde juegan los muchachos

mirar la borrachera
de los pájaros en vuelo que nadie cuenta
y la alegría del chamito que recién encuentra
su mano perdida entre el barro

-riela 181-