mía de nadie


“UN día partí lejos.
Cuando mi padre se olvidó
que yo tenía senos.
Callé de golpe y dije adiós.
-Decir adiós es tener
pájaros feroces en las manos-.”
Mía Gallegos.

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mía de nadie, de nada, de nadie, de nada, de nadie
tú, sí que estás en el cuerpo del milagro
como el párpado-sueño perfectamente
encapsulado

y miras la paciencia del otoño
tejiendo su vestidura inmensa de hojas
con los setecientos treinta y nueve tonos del ocre
desde el reducto del pájaro suicida
que sobrevuela al árbol-poema
jamás concluido

que lo eleva o lo redime
a riesgo de la lluvia

-riela 218-

el dieciséis de neruda



“EN la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo”.
Pablo Neruda.

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recuerdo el dieciséis de neruda
y aquella tarde en que las golondrinas
parecían poseedoras de motores nuevos y muy potentes

aún hoy mantengo en esos versos
el asombro y la sonoridad de su sonrisa escrita
sobre la palidez del universo

recuerdo era viernes
en el tumulto de las esferas y las moléculas del mundo

y yo, engranando la perfección
en la fina apariencia bajo la poca luz
sobre otro poema, el de sus ojos verdes…

mientras ella arañaba vértices con su rapsodia de besos
yo quemaba en mi hoguera, aquel montón de secretos

y al final, ella cubrió con sus finos alambres
el cuerpo del vuelo, que todavía pervive

 

-riela 217-

ni el mar ni las letras


“ESTABA dentro
caracola ebria de sueños.
Allí, entre el mar y el cielo
a la espera de tu encuentro.
Estaba en el suspiro
del mar sobre la arena
en la nívea espuma
buscando que me vieras”
María Cecilia Montané.

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marinera, todavía me quedan
dos geranios en la espuma
de esa, tu playa desierta

allí donde besé la locura
para escribirte el poema,
aquel de tus pies descalzos

suspiro rasante y muy lento
como el de dos guayabas maduras
como el de dos caracolas vagando en la arena

no sé cómo decirte que ya es primavera en mi tierra
y que no me alcanzan ya, ni el mar ni las letras

ni la caravana de lunas a los estores del faro
para buscar tu voz del sur, entre tan altos venablos

entonces te miro, como se mira al ocaso
en esta distancia que te oculta y te niega
que te aparta, como a una barajita entre mis alabastros
de versos

 

-216 riada-

para intentar volar


“IBA hacia España
y llegué a Cuba.

Iba hacia Jorge
y llegué a Juan.

Iba hacia las letras
y llegué al embarazo.

Iba a dormir
pero aquí estoy.

Reconozco que entre mis virtudes
nunca destacó la puntería”.
María Montero.

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reparar, para intentar volar
con el ala que nunca, nunca sirve
es otra forma de transitar distancias

más allá de las ventanas
flotan unos suaves y tercos confines
donde la luz aprende su trayecto a las pupilas

como la música borracha, que atraca
dulcemente en los oídos y en el alma

así es como llegan los recuerdos compartidos:
entre las butacas de un cine
en la primavera del chicle
otra vez y otra…

-riela 215-