frases sueltas


“NADIE verá este andar,
deriva hacia el sonido de una antigua bisagra,
a ese lugar vaciado donde queda un baúl”
Ana Lafferranderie.

 

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la amo
con esa clase de amor tan expuesto
como las juntas de metal frente a la soldadura

con ese gesto que tienen las tempestades
frente a la hoja frágil, con el temor del pez de hojalata
frente al espejo, con esa forma de incendio irreversible
pero tan dadivoso, que tienen las frases sueltas
al pie del poema

-riela 363-

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los duermevelas


“NO es el último fuego del amor el que la poesía guarda,
sino el átomo del amor que la hizo abandonar el silencio”
Don Paterson.

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sobrevivir por encargo
con el brebaje frío de los pensamientos

entre los cadáveres de las palabras ya escritas
y que refractan a un mundo gris de transeúntes

esta noche asumo las horas exhaustas, mohosas
que me relatan los cansancios de la muchedumbre

una mirada se convierte en el suave tejido de un sueño
para pintar con ciertas anécdotas las paredes de la noche

“un alma, se nutre también con el menú de las soledades”
-alguien debió pensarlo ya…-

sopla el viento sus formas de pájaros mínimos
para desplegarse contra las ventanas

los recuerdos golpean contra los ojos
como peces luminosos a la deriva

yo solo quiero dormir, callado como dormiría un hoyo
bajo la tutela de los duermevelas de esos, sus ojos verdes…

todo cae
todo cae esta noche, en largo ruido de gotas

-riela 362-

sin pretextos


“UN vago signo dibujaste en las arenas
de Leblón, otro verano,
un signo
que el viento, el agua,
acaso tus propios pies, borraron”
Miguel Ángel Fernández.

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no llegues tarde al ir y venir del verso
por favor, no me dejes sin pretextos

sin esa costumbre testaruda del deseo
donde el pájaro, simplemente hace un hábitat del vuelo

como si vinieras desde el cenit de un secreto

ven a la inauguración de cualquier febrero
y lléname de constelaciones y fulgores nuevos

hasta la singladura sur del alba, pero luego
suéltame en otra latitud del mismo sueño

-361 riada-

creyones


“EL océano dormido
se sueña a si mismo”
David Trashumante.

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con la destreza de que los arman un rompecabezas
llegaste, para juntar pedazos de este corazón mío
para luego soltarlos, como a pájaros en la insignificancia ciega
de una noche

luego, edificaste límites a todas esas formas luminosas
que guardabas y atesorabas en tu eterno morral
de colegiala

hasta que un día
la verde ondulación de unos árboles distantes
que deletreaban la fragancia de lugares y de nombres
se te hizo un océano tan pequeño
que cabía en la caja de creyones
con que pintaste nuestra niñez

 

-360 riada-

mírame zarpar


“YO que crecí dentro de un árbol
tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar”
Pablo Neruda.

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quédate
mírame zarpar y llegar
sin la cadencia de unas rimas

déjame estrenar atardeceres
desde las comisuras más tercas de tu boca

y ya incrustados en la noche como dos alambres

seamos dos locos, de esos
que perfilan desde un techo a las estrellas distantes

de esos que amarran y sueltan la dicha
sobre un presupuesto de majas ganas infinitas

-359 riada-

musa ocho


adiós…
es solo una palabra esbelta

un hola
la vestimenta

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dibujo con un dedo tu cara
sobre la humedad de la ventana

de pronto…
te me haces un raudal

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andando rastros desprovistos
yo a la luz de tus manos, entre soliloquios

y entre los resquicios
de la noche, tus largos silencios escritos

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si bien es cierto
que la hiedra
sabe su camino…

también yo el mío
hasta el huerto
de tus caderas

——-

la noche construye ladrillo a ladrillo
un todo a partir de un verso
único, frágil, desinfectado

pero…
-¿qué cantan los días
al oído del caracol?

——-

sigo los trazos
que tú me dejas
sobre un papel en blanco

y apenas te alcanzo
para tocar las primeras letras
de tu nombre de lluvia casi llegando al río

——-

si volviese a nacer
andaría por aquí
pisando estas mismas piedras

te volvería a querer
y volvería a morir por ti
para vivir cuando me piensas

——-

es su voz
la que hace posible el asta de luz
para que yo suba y suba
a colocar mi bandera
exhausta ya
de veces

——-

-358 riadas y rielas-

cien motores


“DESPUÉS del rito y la tinta
debí recogerme la piel,
la muy torpe se emborracha
con la proximidad del eco”
Alicia Genovese

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ella llega
y acelera los minutos, en los relojes

se queda, y mi torpeza se revela
en artilugios y acuarelas de colores

en su mirada hay trenes
de esos mágicos, que nunca llegan a los andenes

en su voz, proliferan pájaros que descienden como aviones
y luego ascienden, como si tuviesen cien motores

-riela 357-