inevitablemente, mayo


“Soy ese hombre arrollado en la calle
por el viento a mil kilómetros de la prisa
cuando iba a salvar la pelota de un niño”
Pablo Rojas Guardia.

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es esta manera infinita
de llamarla “mayo” sobre un papel

me deja con el devenir del agua en letras
desdibujadas sobre horizontes planos

y navego el recorrido de su nombre
sin retorno, entre los casilleros del viento

sin prisa, como esas escotas que determinan
los perfiles exactos de los crepúsculos

-riela 455-

me mostró pájaros


“QUE vuelvan a fluir riachuelos desde tu mentón y deshielen los glaciales de mis manos. Nacimos para aullar al sol en estos veranos sin fin”
Yuliana Ortiz Ruano.

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ella cifraba sus pasos

la miré venir como a una espiga liviana
sobre el agua

me mostró pájaros y las ramas más grandes
que transitaban sus manos

y no supe entender ni la luz bajo la lámpara
sobre su mesita de noche…

ni cuando levitaba como la espuma
sobre el mar de mis enjambres de letras

-riela 454-

los botones de tu blusa


“SOMOS solo nosotros
los mismos
los de toda la vida”
María Mercedes Vendramini.

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-¿recuerdas cuando era el viento quien maniobraba
entre los botones de tu blusa, y palabreaban las palmeras
sobre el canto apresurado de unas olas que mecían las miradas?

ya te amaba marinera
desde aquel horizonte marítimo donde vivía,
de esa forma distante, en que las pupilas aman a los amaneceres

y tu cuerpo de ola subía al sueño para vestir de siemprevivas
las ganas infinitas que vestían mis temores
entre la misteriosa espesura
extranjera de mis manos

-453 riada-

césar vallejo


“HAY golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!”
César Vallejo.

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césar vallejo
poeta de senda y de verso humano

yo jamás he podido cerrar los ojos
para abrirlos luego, como ventanas desiguales
y así poder afligirme en santa paz

tuve el tiempo necesario
es cierto, pero luego cambié todo
por barajitas de cal ripken jr

y a cada niño que miro, lo veo a él
como a un fósforo encendido
y ya no más a ti…

me disculpas
sin embargo, que aún ande con el peso
desbordante de tu sombra

-riela  452-

los labios del agua


 “NO traspongáis los flancos de esta muchacha jubilosa
o vería en vuestros rostros
el estúpido idioma de las ranas heridas.
Vedle los párpados”
Atilio Storey Richardson.

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-¿por qué los labios del agua
pincelan siempre la leve prisa, con la cual el deseo cruje
a los besos, como si fuesen instrumentos musicales de algún artista?

-¿por qué mejor, no me dejas abandonado
junto a este mar que ya aprendió a deletrear tu nombre de ola?

ay amor… pero nunca los jueves
porque la mañana esta muy blanca y si llueve
me quedo atrapado en mi infancia, mirando trenes

bien que mía, la culpa de quererte
míos los besos olvidados, que el polvo cubre junto a la fuente
míos aquellos blancos lirios, en dulce intento por perfumar tu frente

-451 riada-

miranda wert


“‘ICH liebe Dich, Maria…’¿En qué brumoso puerto,
en qué tierra lejana dejaste el corazón
que gimió en estas páginas, en este libro abierto
y olvidado en un barco, su ensueño y su pasión?

‘Ich liebe Dich, María…’ Yo guardo el libro, y leo
el verso que a veinte años escribió en alemán
un hombre que te amaba, y en mis sueños veo
tu rostro rubio y triste, y los barcos se van…”
Héctor Pedro Blomberg.

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mediaba mi primer otoño en tu tierra

sorpresivamente, tomaste mi mano y en tinta negra:
ICH LIEBE DICH y luego aquel gesto, aquel shhh… y estampaste
en la palma de mi mano, esa media hoja de tu cuaderno escolar

no supe qué hacer miranda wert, sino interpretar tu mirada
como a un doble signo de interrogación

leí y pensé en aquellos versos de héctor blomberg a maría kempenfeldt
pero en ti no había poesía, niña

tampoco un libro abierto y olvidado, ni barcos que se iban…
pero sí un rostro pequeñito y también rubio

en ti sobraba esa sonrisa única que tienen las travesuras en west tennessee
ajustada con tu enfado pretendido, a contracorriente en tu bicicleta azul
esperando una respuesta, que nunca llegó…

y recordé tu última osadía -la del grito- apenas dos días antes
desde la distancia tangencial del parque donde corrías:
-hey, foreign boy! you’re driving me crazy!

quizá pensaste: no me oyó… no entendió…

miranda, sí entendí…
me recordaste que el próximo día tenía la cita
para obtener mi primera licencia de conducir

hoy me queda el fantasma de tu risa infantil lejana
con la mirada, ahora extendida a cuatro hijas atrevidas
mientras tus enfados y preguntas, aún estallan al recuerdo
como en los días festivos, los cohetes en las plazas
de esta ciudad donde vivo

-450 riada-

mi desorden preferido


“…LA reconstrucción estricta de mi voz manchando las paredes en un acto irrevocable de humildad, de desnudez. quiere decir nada, mi nada, la nada. la de esta edad. la del apartamento que no me gusta. la de mi almohada sosteniendo mi nuca para nadie, para esta sombra que hace peso, que me obliga a recorrer los escalones como quien viene perdido de una guerra para vivir o seguir muriendo en otra. la de los ausentes”
Manón Kübler.

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mi desorden preferido siempre fue mirarte a contracorriente
como a los lunes, y ver tu cuerpo despegar al soplo
desparramando esquirlas hasta mis ojos…

tú eres la ecuación perfecta para el desgano en la desembocadura del ocio
cuando en silencio se instala tu cuerpo, a mi lado
siempre como una playa incendiándose

me tientas a contar tus setecientos lunares y luego me sueltas; ya no sé
si eres tú o es la incertidumbre de la noche, lo que viene filtrando
a ras del orden casi perfecto
de las ventanas…

-449 riada-