dos hermosas cordilleras


“ESTAS
haciendo
cosas:
música,
chirimbolos de repuesto,
libros,
hospitales
pan,
días llenos de propósitos,
flotas,
vida,
con tan pocos materiales.
A veces
se diría
que no puedes llegar hasta mañana,
y de pronto
uno pregunta y sí,
hay cine,
apagones,
lámparas que resucitan,
calle mojada por la maravilla,
ojo del alba,
Juan
y cielo de regreso.
Hay cielo hacia delante.
Todo va saliendo más o menos
bien o mal o peor,
pero se llena el hueco,
se salta,
sigues,
estás haciendo
un esfuerzo conmovedor en tu pobreza,
pueblo mío,
y hasta horribles carnavales, y hasta
feas vidrieras, y hasta luna.
Repiten los programas,
no hay perfumes
(adoro esa repetición, ese perfume):
no hay, no hay, pero resulta que
hay”
Cintio Vitier.

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dos caracolas enredadas entre las sábanas,
dos exactas mitades, dos caudales
que me tropiezan, me urgen y matan

tus pies son dos hebras largas y blancas

dos mechas, dos hermosas cordilleras
desde donde yo, enciendo todas mis fogatas

dos clavijas para una sola guitarra

dos cuerdas para subir al oráculo de tu ombligo
para recitar allí, la perfecta oración que es tu nombre

la redención de estos minutos
anuncia, que ulises ha llegado de nuevo, a suelo de itaca
solo para izar la bandera de tus pies hilarantes

-365 riada-

tropezar sin estar


“INCLUSO sus propios pies
se apartaron discretamente de su camino”
Ewa Lipska.

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la memoria mordida
pero en la intimidad de otra boca

la nostalgia que supura
y se va transformando en derrota

el ruido flaco de sus imaginados pasos tras la puerta
para ella siempre abierta

tanto escuchar sangrar su risa
desde un sexo más abajo o desde un cielo más arriba

tanto tropezar sin estar
con su mirada moldeada sin esquirlas

lento despertar del bronquio asmático
y el de la materia sin átomos

súbita ansiedad en escaramuzas encontradas
escalando siempre, por paredes de su líquida amistad

-riela 364-