canciones de sabina


“ÉL le regala su último adiós
La despide con la mirada envejecida
como quien ha visto tanto amanecer a su lado
que conoce todas las noches de su cuerpo”
Georgina Ramirez.

 

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me preguntas la marca y el modelo original
de esos pájaros que modulan
canciones de sabina…

y más me gustan tus mitades exactas de 60%
de cualquier total

cuando cribas sobre el mapa de portugal, tus hebras de hembra
y relucen las estaciones para surtir de tus formas
al ruido de las mareas

me gustas cuando sujetas tu cabello
mientras exploras esos territorios alucinantes
a centímetros del beso

cuando se dilatan
las casualidades irrompibles de tus vuelos

y como los navíos
emprendes ese extraño viaje entre las escaramuzas
que entrelazan la tarde con el rostro pirotécnico
de la noche

 

-398 riada-

te llamé lluvia


“Y es todo lo que tengo
hasta dispensar el sueño de suelo probable
hasta que mis pies se claven
en el rostro de esta última flor”
Claudia Roquete Pinto.

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Te llamé lluvia
una mañana catastrófica de julio

y llegaste como un río perfectamente navegable
hasta mis manos

luego, te desvistieron de amaneceres unos dedos tan míos
como peces delgaditos que te subían y bajaban

recorrimos juntos
los colores inéditos de un alba

-397 riada-

gendarme de mi poesía


“SE va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos, que se devanaban,
en lanzaderas, delante tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo”
Gabriela Mistral.

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ahora sé que ya no contarás las estalactitas de mi techo
y borrarás de tu cuello esas cifras de mar
que emergieron de mi reloj de arena

mantendrás quizás, el tatuaje de escalva celta
que el enojo querrá borrar de tu muñeca izquierda

no serás calle navegada, marinera de formas interrogativas
ni aquel país de formas alargadas a la deriva
como escapando de estaciones densas

hay argumentos que el arte aborta como a botones sueltos
instantes acurrucados a la cintura del sueño
sin palabras que los sepan descifrar

irrenunciable borrón y cuenta nueva
pequeña pizarra de mis naufragios
zapato y gendarme de mi poesía

hoy de nada sirve la lluvia, ni aquellos “ich liebe dich”
esqueléticos y asmáticos que te hacían sonreír

-396 riada-

franja de versos


“LA poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje
los objetos que duermen en la playa”
José Hierro.

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y vuelvo a caminar por rielas
difusas, sobre los comicios que el mar arroja…
ese lecho hermoso de palabras, ese torrente adherido al alma

-¿será que todo en ti, me delata?

-¿será esta hambruna de ojos derribando pájaros
que el propósito azaroso busca y alcanza, para no errar
tanta franja improvisada de versos?

yo tengo trampas de fuego para atrapar tu única araña de besos
guardo códigos secretos que liberan tanto deseo imperfecto
y cuido en momentos escritos, lo que el tiempo erosiona

-395 riada-

la sombra esférica del poema


“ASÍ pasas la vida, la fortuna,
imaginando el azul y el mar por ti cantado,
miras la noche que transcurre
sin una blancura, joya abolida para el alma”
Giovanni Quessep.

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el mar…
un día, el mar perfeccionará su cintura
elevará sus formas de mujer, y caminará por las orillas del planeta

la luna…
una noche, pondrá carmín a su blanca palidez
y mirará de reojo las anomalías en los anillos de saturno enamorado

ella
sabe de la transparencia de las efemérides en los labios del tiempo
ella es el trazo único de mujer hermosa bajo la lluvia,
más allá de la sombra esférica del poema

-riela 394-