a la orilla de la chimenea


“PUEDO ponerme digno y decir
toma mi dirección cuando te hartes de amores baratos
de un rato me llamas”
Joaquín Sabina.

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tú y yo, marinera
bajamos el silencio de las escaleras
para mirar si todavía el mar
suspira sus memorias
de naufragios

esas memorias que desfibran
de la blanca artillería de sabina

con el ruido del ocre sembrado al oído
con la ropa mojada, sobre el piso
y “a la orilla de la chimenea”

-460 riada-

soñolienta la luna


“El hijo de la búsqueda continua es, de
todos los hijos, el que nunca sale, el que
nunca elige, el que de un modo estable
y rítmico, se deja invadir”
Emiliano Bustos.

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soñolienta la luna tiende sobre los campos, ríos y mares
todo su mantel de luz

los pájaros que van huyendo del ruido
alcanzan a pintar sus lienzos

y va quedando la vida tan vacía,
como un patio sin niños

en soledad
los saltos del silencio se asoman entre los naranjales

ah, si los versos escritos a mano en esos viejos cuadernos
fuesen de lino, algodón o de encajes más tersos
y finos…

a la orilla de uno de esos versos, un niño camina
sobre las costuras que destronan
a las piedras, y sonríe…

son suyos los sueños sin partituras,
los más limpios y menos programados que dormitan
en la hamaca wayuu tensada entre el costillar
de unas palmeras

-riela 459-

la pérfida lluvia


“A mediodía
el corazón blanco del mundo
para
y no sabe hacia dónde girar”
Julius Keleras.

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ah la pérfida lluvia, al viento trémulo
hasta tocar la brava curvatura que fabrica a las elipses

aquí nada se parece a ella: inversa, llovida, ilimitada
nada es como este amor: relámpago y astillas,
puerto y vocablo yerto

ah corazón que late como mango maduro recién mordido
por el inmenso grito de la esperanza

nada es como la ternura de sus ojos
a las palabras humedecidas

nada es como el descuido y la bruma
para emboscar al sueño de un beso suyo

ah hermosura la de su voz cóncava
como lejana vela henchida

nada es como esta distancia: infraganti, larga, extraña

nada se parece a estos versos:
locos por llegar a la última hoguera
con todos sus banderines, ya desplegados…

-riela 458-