asombros recurrentes


“SER las raíces. En el subsuelo al que jamás
desciende un rayo. Donde la luz nunca echa un vistazo.
Una rama sin pájaro. Una rama sin hojas”
Vizma Belševica.

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a duras penas…

contra el viento que arrastra a las tormentas
la poesía se me escurre, se me eleva, se me suelta

con asombros recurrentes vestidos de tinta negra
y como el mar, frente a los límites abiertos de la cubierta
del velero perfumado de emociones, que ella era…

y así, todavía me llega
como los peces o las alegrías pequeñas
en sus setecientas treinta y nueve maneras

-riela 488-

duelen los pies


“AMO el béisbol, pero mi plenitud eventualmente se terminará y mi corazón, lentamente, se romperá. El béisbol se ha mantenido notablemente impermeable a la modernidad, pero es, como cualquier industria moderna, altamente alienable. Acudo a la poesía porque es menos susceptible a la circunstancia. No me conmuevo especialmente cuando un poeta habla de béisbol; no me interesa especialmente que un mundo se encariñe con el otro. Ahora mismo los necesito separados”
Fernando Pérez.

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regresando de su quincuagésima plegaria
duelen los pies, y aún no ocurren para nada
los dulce síntomas al alma, de lourdes vargas

unos niños juegan béisbol
en el callejón de los sueños, a contrarreloj
miguel grita: -¡qué frágiles esas costuras tricolor!
y sí, todas flojas en la vieja pelota marrón
pero al vuelo mágico del jonrón,
de cara siempre al sol;
es como una extraña ilusión
la de miguelito cabrera, desde el portón

-¡y miren a la valentina valles!
tan atenta caminando por las calles
luciendo su mejor cartera
recorriendo las vidrieras,
elegante y perfumada
con su falda plisadita, nueva
y la blusa bien planchada;
altiva, labial y altanera
seguro que anda enamorada….

-riela 487-

la alegría se derrama


“GUÁRDAME en tu mano
-para siempre lejana-
el esplendor tenaz de esta ceniza”
Aldo Oliva.

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arden los labios
un dios nocturno nos mira
ya desvestidos de intemperie

y yo, dibujando soles rojos

en terca prontitud tiemblan tus laberintos
y entonces llueve…

la alegría se derrama
como en cantos de chicharras

y todas las certezas
están presentes en la geometría ardiente

y casi perfecta
de tu vientre

 

-486 riada-