riela 533


“TODA la tarde estuvo mirándome desde no sé dónde
Toda la tarde
Y ahora que te veo caigo en cuenta
Venís a consolarme”
Ramón Palomares.

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son las ventiscas creadas por unos tunantes pájaros portátiles
y este resumen en cautiverio, entre gariteros ardores
tan ebrios de ocaso

es la música hecha gritos, plasmada al primer antojo
es el andariego errante que pasea sus envolturas de sueños
entre sombras insomnes, ya saturadas de polvo

furtivas, erráticas, temblorosas…
así de nada sirven las ganas, ni las formas, ni la sólida cordura

en nada ayuda esta incierta falta de penumbras
ni los presagios al vaivén de unos delirios complacientes

nada sostiene al cántaro vaciándose al borde del abismo,
nada ampara el reproche del lápiz a la hoja medida y ya cortada

-riela 533-

532 riada


“EL peso de la realidad
cae, como una catarata
y no sé cuánto tiempo más
aguantará mi espalda”
Judith Lázaro Moyano.

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yo anticipaba tus estornudos
como a los relámpagos, desde mis astillas

hasta tocar la metáfora, te besé
olvidando todo alfabeto de mis viejas nostalgias

enumeré lo perdido
y hasta bailé esas baladas
aún encriptadas en tu risa ruidosa

mordí los festejos
que huían del ardor de tu sexo
al ritmo del milagro que encendía a los amaneceres

asumí cada pétalo
y todos los añicos de tus aciagos temores
y enarbolé cayenas, huérfanas cayenas hasta tus ojos

te amé
en tu traje de instantes
como el insecto a la lámpara –pero eso ya lo sabías…

-532 riada-