estridencia de dos


“PERO su cruel belleza es implacable
bellísima;
no hay una fronda de reposo
para su hiriente luz
de estrella en permanente fuga
y desespera comprender
que aún la mutilación la haría más bella”
Eduardo Lizalde.

_______

evidentemente, hay estrellas sin cauces fijos
hay pequeños peces con estropeados indicios de mármol
y tantos ingrávidos encantos que sobrevuelan sus trazos de labios

como quien emerge de profundos augurios
yo respiro el pulso de su perfecta densidad de muñeca
como si ella fuese, un volcán a mi deriva

y ella, que casi nunca me mira
de pronto me escudriña y radicalmente pregunta:

-¿cómo así es que a mónica bellucci no le gustan las dietas
y mucho menos ir a los gimnasios, ah?

-¿y qué sé yo de la mineralogía altanera en perugia?
-pues nada, más allá del travertino chocolate sobre unos labios

y así siguen mis fósforos y astillas más allá que a la deriva
pero detrás de ella…

y siguen las anchas bandas de versos
extendidas como el fango al deseo

como unas manos, a esta estridencia de dos…

-riela 536-

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