656 riadas y rielas


la duda
siempre cuida al golpe certero del recuerdo
cuando éste, lame su herida…

——-

te cuesta entender desde tu morena conjetura
con tanto pelo suelto y alegre bailando en la cara,
que aún eres, ese árbol que crece sobre el piso de mi poesía

——-

mi feíta del sur ascendente piscis

yo a ti te amo tan secretamente
que ni siquiera esos dos peces tatuados
y que cuando te mueves, parece que nadan la piel de tu espalda

sospechan que me perteneces

——-

recuerdo que desde siempre quise tener dos fogatas
una violenta de letras y alta
de cara al viento

otra bajita y calma
con la semblanza del agua
donde naveguen sus manos, sus pies y su pelo suelto

——-

cuando esa luna se nos duerma
recuerda que tu labio es el pétalo que mancha mis camisas

cuando a mi puerta la veas entreabierta
hazte ese soplo finito que empuja la suerte de las crisálidas

y cuando ya no quieras pintar estrellas
que sea tu mano, la que suelte mi viejo lápiz de las insignificancias

——-

amor mío, siempre desde tus ojos
partirán mis naves hacia naufragios seguros

de mi boca el verso, como una bestia herida
como un ruidoso disparo para llegar a tus manos
disperso y exhausto, como aquel ciego que busca su grano de luz

-656 riadas y rielas-

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