blanda ceguera


“LA química sirve para todo,
hasta para borrar manchas históricas”
Carmen Berenguer.

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una noche perfecta,
de esas en que nos alumbre una luna maracucha
me dirás el secreto que repara en los andenes, cuando parten las estrellas

de las fatalidades,
me encanta es la total precariedad de tus jueves
cuando exiges pintar con sombreros verdes, a toda mi vecindad de versos

de las metamorfosis,
yo me quedo, con la que escribo cada viernes para ti,
mi más blanda ceguera… me fascina derrochar con letras tus horizontes

-660 riada-

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como dos amaneceres


“A mí me gustan las niñas pálidas,
las de apacibles ojos obscuros
donde perenne misterio irradia;
las de miradas que me acarician
bajo el alero de las pestañas…”
Amado Nervo.

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hoy las hojas, hacen pequeños riachuelos en tu mirada
y todo silencio te pertenece, mientras arrullas con canciones
a esos instantes en que el mar -ese extraño invitado de siempre-
se debilita, y muestra su última ola, exactamente frente a tus pies

la alegría se redime desde tu comarca de ojos
y entonces, vuela a los confines temblorosos de la luz

ajenas, como párpados carnosos en la cosecha de algún dios
tus dos mejillas, a babor de una lluvia trepidante,
se me acercan, y se incendian ante mí
como dos amaneceres

dos almendras líticas
esos labios tuyos, despertando a gritos mi rutina de alma

y me elevas
en irascible torbellino de ansias arrebatadas…

-658 riada-

musa seis


la duda
siempre cuida al golpe certero del recuerdo
cuando éste, lame su herida…

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te cuesta entender desde tu morena conjetura
con tanto pelo suelto y alegre bailando en la cara,
que aún eres, ese árbol que crece sobre el piso de mis poemas

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mi feíta del sur ascendente piscis

yo a ti te amo tan secretamente
que ni siquiera esos dos peces tatuados
y que cuando te mueves, parece que nadan la piel de tu espalda

sospechan que me perteneces

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recuerdo que desde siempre quise tener dos fogatas
una violenta de letras y alta
de cara al viento

otra bajita y calma
con la semblanza del agua
donde naveguen sus manos, sus pies y su pelo suelto

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cuando esa luna se nos duerma
recuerda que tu labio es el pétalo que mancha mis camisas

cuando a mi puerta la veas entreabierta
hazte ese soplo finito que empuja la suerte de las crisálidas

y cuando ya no quieras pintar estrellas
que sea tu mano, la que suelte mi viejo lápiz de las insignificancias

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amor mío, siempre desde tus ojos
partirán mis naves hacia naufragios seguros

de mi boca el verso, como una bestia herida
como un ruidoso disparo para llegar a tus manos
disperso y exhausto, como aquel ciego que busca su grano de luz

-656 riadas y rielas-

los que aman sin destino


“LA noche es un dibujo de faroles y luces traseras de autos.
Sobre el plano inmóvil del río Alster están las banderas
blancas de la noche.
Bajo los árboles caminan las sombras.
Soy yo”
Helmut Heissenbüttel.

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me decías:

-los que aman sin destino
son como pájaros sin garganta

como el equilibrista entre el insomnio y la cordura,
como los pétalos sin nombre sobre el asfalto…

y mirábamos saltar la flor
desde la lágrima, con la prisa del átomo

tres sílabas mal escritas, maria
son tres saltos definitivos

con la textura de tres geranios
sobre lo improvisado de tres martes consecutivos

en las costillas de estos doce simples versos-naufragios

-654 riada-

mientras llegas


“HAY jardines que no tienen países
Y que están solos con el agua
Los atraviesan palomas azules y sin nido”
Georges Schehadé.

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-¿se acostumbrarán mis ojos al roce melodioso
editado en los códigos de tanta ventisca caribeña?

y si regresas… -¿alzarás las ramas del suelo,
esas que de andar sueltas, golpean la perfección de los sueños?

-¿anclarás la candidez de estos versos
en tus hojarascas de jueves?

-¿sitiarás tu plácido silencio de araña tejedora
en mis persianas?

-¿me darás algún sorbo de tu sed,
tu invierno menos dócil y tu mirada de ciruelo en flor
para llenar de utopías las bodegas del ocaso?

-¿me darás astillas de tu aliento, de tus mareas + bravas?

-¿gestos de esos peces que anulan la noria de tus piernas
y algún vago intento de tu boca navegable, mientras llegas?

-¿tiempos gerundios de tu academia de ojos?

-¿tu nombre encendido en las puntas de cien flechas?

-¿tomarás mis hilos delirantes para izarlos como banderas tuyas?

y ya al borde de todo abismo que te reclama…
-¿me darás la clave del canto alegre de esos turpiales
que sin saberlo, tú ciñes?

-653 riada-

letanías


“TE asomas por mis ojos a la luz de la tierra
y prisionera vives en mí de extraño dueño:
te reducen a esclava mis sentidos en guerra
y apenas vagas libre por el jardín del sueño”
Rubén Darío.

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de nuevo esas letanías
en el umbral de tu belleza de puerto que se mueve

ese algo en ti
que llega, suelta y desata las tormentas

en la tonta concurrencia de letras
que te proclaman con palabras que te empinan

yo conquisto las siluetas que de tu cuerpo hilvanan,
las cazo pacientemente y luego empalmo

a este loco enjambre de riadas
mientras otras, simplemente se me escapan

entonces te miro y ansío
como a un verso desprevenido,
de esos que llegan ya desvestidos, sin acuerdos previos

-648 riada-

sin compás musical


“SOLO somos palabras que dotamos de sentido y a ellas nos enlazamos”
Rosa María Estremera.

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pa’ escribirte unas rielas a vos
no hace falta pintar un hermoso cuadro,
ni una casa, una ciudad, tampoco a un país lejano

me basta con calcular tu entropía estrafalaria,
ordenar esta cosecha de palabras que amenaza a las metáforas
y mirar como vuelan dos turpiales sin compás musical, ni bitácoras

-647 riada-