Archivo de la categoría: riadas

739 riada


“AUNQUE éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo”
Pablo Neruda.

_______

ahora me iré
con ese mar en los ojos

dormiré en el corazón de unos pájaros nocturnos
entre los arbustos donde amamanta la luna

pero un día volveré convertido en palabra ajena
verdad a medias o quizás un simple poema

-739 riada-

738 riadas y rielas


“Estos son algunos fragmentos de riadas y rielas
que se quedaron sueltos por allí; lo intentaron, pero
nunca llegaron a tener la fuerza, o la intención quizás
para llegar a ser un poema”

_______

-eres marinera, mi mejor promesa
cuando el día declina, de piel tibia y cansada
tendida sobre mi cama

– y viene despacito a mí,
musitando la timidez de sus pasos,
su cuerpo emerge como blanca espiga en frenesí

-al final, nuestras manos se zafan
con ese desespero secuencial de palomas que se sueltan y alejan

-a ras con esa luna y lloviendo risa arriba
anda mi infantil volátil, sin morada y a lo incierto
procurando sus silencios

-y nuestros vuelos, esos que rompieron nudos de la nada
ahora yacen flacos, desinfectados de promesas

-yo creo en Dios, en robert frost y en pablo neruda
temo a antonio machado y a emily dickinson
mientras huyo de la poesía

-yo solo soy palabras
y vaya forma de vivir la vida…

-locura en llamas
pavoroso incendio, eres
el ardor de todo, todo lo mío

-según una última encuesta
ella misma se construyó un mar, para huir
en sueños de salitre y arena

-las fábulas de su risa, dibujos arrancados de unas ramas
son todavía, la mejor calcomanía que guardo
estampada en mis recuerdos

-por la noches
me llegan inmensas aquellas noches
solas, muy solas y con aromas de otras noches
tan hermosamente solas

-738 riadas y rielas-

737 riada


“NADA es definitivo
ni siquiera el alba
que despunta
en gerundios”
José Gregorio Vílchez Morán.

_______

desde la patria de la primavera
cuando los primeros rayos del alba se presentan
y el mundo aún no se equilibra…

ya tú estremeces con una palabra escrita
los bordes blancos de mi alegría

marinera
permite que el mar cante a tus pies su serenata

que mi pensamiento ya está embarcado en ansias
con destino a tu puerto de miríadas

es en esta red imaginaria de hermosos viajes
donde la poesía es el motor que da la fuerza necesaria
a estos versos imperfectos

y a toda mi parafernalia caribeña
despuntando al sur, para solo intentar tocarte…

-737 riada-

729 riada


“LA poesía,
mientras más pública
es más íntima,
multiplica la complicidad
de otras intimidades”
Silvia Elena Regalado.

_______

hoy
de nuevo aquí
guaricha mía, comienza la vida…

y otra de tus pestañas -en un descuido-
navega hasta un borde de la taza
de mi café con leche

-¿cómo no amarte aprendiz de hechicera?

tu voz marcando dulces pautas
tu desgano largo y alegre en las mañanas,
convertida en todo circuito que recién comienza

yo solo soy palabras

tú eres el golpe que me guía, que me cruje
y de algún modo, las cosas que siento y escribo
solo las llenas tú

poema mío ya torcido por soles de agua,
mi radar mas tonto y ciego para encontrar palabras

en fin, eres el zarpazo que un dios enloquecido,
un día luminoso dejó en la mitad de mi alma

me encanta despertar llamándote,
decir tu nombre despacito, dejar mi voz
sembrada junto a tu oído como guardián de tus greñas

sentir tu aliento, escuchar tus sonidos matinales
como si fuesen oraciones perfectas

me bastas tú, mi huracán distraído, mi volcán menudo
mirarte para entender que estoy vivo…

-729 riada-

728 riada


“LAS llamas ahogan la noche

una pizca de aire
cabe al lado de uno
sólo eso. Nimiedad.

¿Llegará el humo a cubrirlo
Todo?

Lo sabrás luego”
Edda Armas.

_______

marinera, háblame de tus amores de antes
pero hazlo despacio y suave a mi oído
acércate más, y ahora a gritos
como si yo anduviese perdido
enloquecido o muy distante

háblame de tus viajes alucinantes
y de tu llegada a mi puerto marabino
desde el mar urgente de tus olvidos
donde yo desoriento, me hundo y giro
hasta casi nunca lograr alcanzarte

háblame de tu pasado, seguramente inquietante,
ese que guardas como a un documento o un delito
de tu nombre de ola, de los intentos de cupido
de tus labios flacos y tibios, aquí apretados conmigo
como se aprieta a un fragmento hermoso y brillante

háblame de tus lunares en esta tarde andante,
de cómo es que se enreda mi alegría entre tus hilos
del sol sobre las piedras en esta ciudad donde yo vivo,
de los besos que me debes, de cómo el planeta va quedando vacío
cuando callas y me sueltas, en tu red de silencios iguales

-728 riada-