franja de versos


“LA poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje
los objetos que duermen en la playa”
José Hierro.

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y vuelvo a caminar por rielas
difusas, sobre los comicios que el mar arroja…
ese lecho hermoso de palabras, ese torrente adherido al alma

-¿será que todo en ti, me delata?

-¿será esta hambruna de ojos derribando pájaros
que el propósito azaroso busca y alcanza, para no errar
tanta franja improvisada de versos?

yo tengo trampas de fuego para atrapar tu única araña de besos
guardo códigos secretos que liberan tanto deseo imperfecto
y cuido en momentos escritos, lo que el tiempo erosiona

-395 riada-

perfecta infinitud


“¿DE quién es esta noche?
Cabecean fulgores.
Toda la ventana es pérfida,
El peligro, plateada sierpe, duerme”
Sándor Weöres.

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es en la vigilia ascendente
donde la luz disuelve su vestimenta
y derrama con eufórica vehemencia sus raudales de piel

ah, qué hermosa y lujosa concesión
sus dos íntimos cofres de lunas talladas

cosecha que purifica lo recio del temblor
a su perfecta infinitud

y así la amo yo…
caminando hasta lo más alto de mi silencio
mientras ella resbala desde la eternidad celta de la coincidencia

-riela 348-

dispar


“YO me miro mirar
y mi adentro es mi afuera en esta cárcel
en la que siempre estoy detrás de mí”
Piedad Bonnett.

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la bandada de tardes de abril
esta vez, transcurre más lenta

la vida pesa, como la letra
de una canción casi olvidada

entre tardes de sol o de lluvia
vamos heredando del sosiego, las edades

y esas últimas piedras posan desnudas
para ser esculpidas en pequeñas sombras

el recuerdo sucumbe a sus aristas
y nos llega dispar, pero muy eficaz
entonando siempre su vieja melodía de ola

-riela 87-

un tango


“DIJE: «¿Lee usted libros?»
y ella: «Sartre, Camus y Thomas Mann.»
Dije: «Tiene usted unos pechos muy bonitos.»
Y ella: «Sí, a mí también me gustan.»
Dije: «Es usted prácticamente divina.»
Y ella: «Tiene usted razón.»
Dije: «¿Qué le gusta que le regalen?»
Y ella: «A lo mejor esto es gratis.»
Hicimos el amor
el lunes, el martes, el domingo
y el lunes siguiente.
Discutimos sobre Flaubert,
luego sobre Tolstói.
Dije: «Tiene usted unas rodillas inolvidables.»
Y ella: «¿Sólo las rodillas?»
Nos cansamos el uno del otro
el mismo día, a la misma hora,
lo cual es infrecuente y virtuoso”
Alain Bosquet.

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olvidada
junto a un piano

una flor sin su fragancia
celebra ser ahora
simple madeja de pisadas

yo temo
perderla entre mitades

entre los pasos
de un bolero

ser un simple harapo
en esa franja, entre un tango
y su recuerdo

-riela 62-