fragmentada


“ME pregunto si las estrellas se iluminan
con el fin de que algún día,
cada uno pueda encontrar la suya”
Antoine de Saint-Exupéry.

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olvidé imaginarte:

enhebrando estrellas
destejiendo noches

fragmentada

palpitando como la lluvia
entre las costuras cognitivas del recuerdo

semántica generativa

conmovida

esperando de pie frente a un mar
con tu eternidad foránea

tendida
sobre la cavidad aérea de mis manos

-391 riada-

astillas


“ESTA manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando”
Alejandra Pizarnik.

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astilla clavada en el alma
como una gaviota rota, sobre un mástil de otros mares

es el despliegue más punzante de unas horas
desplazándose exactas entre vectores de miedo

es la pasión que desemboca en las íntimas fisuras
como un coágulo de nostalgia, como un tumor de humo

es la soledad que ahora, dulcemente navega sin rumbo
entre las cavernas laminadas del pensamiento

-riela 371-

soledad


“LOS recuerdos nos seducen
con su destierro incansable
elegimos los felices
para la charla ante los vasos

pero para despertar abrimos grietas
encendemos el fuego en la caverna y
solos ya
nos entregamos a la invención
de los venenos”
Jonio González.

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hoy la soledad desembarca
con gestos desproporcionados de ternura
sobre mis aspas laberínticas y deshuesadas

la soledad es un círculo caído, un hijo desprendido
desde entrañas calcinadas

es como la ropa mojada: fría y pesada
la sal de la saliva, una simple coartada

esa llovizna que quedó atrapada
entre noches abiertas y nunca llegados días

ese tenue rocío entre las fisuras
de aromas largos y primitivos

-riela 366-

la enramada oeste de tu pezón


“NO acaricies mis senos.
Son de greda los senos que te empeñas en ver como lirios morenos”
Juana de Ibarbourou.

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yo siempre presentí al sol
desde esa curvatura de tu seno izquierdo

con la torpe inocencia de los delirios
te he buscado desde que supe de catedrales y naufragios

ambiguo como la luz
sospechoso como el azar

pero con la alta definición del deseo en flor
te he esperado, como un animal sigiloso ante el abismo

con mis bolsillos repletos de tamarindos
a la sombra de la enramada oeste de tu pezón

-255 riada-

al velamen de tu risa


“HAY días en que soy un reflejo del agua.
Me descubro atrapando un papel,
rebuscando en la tierra un recuerdo extraviado”
Paura Rodríguez Leytón.

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amarrado como un trapo al velamen de tu risa
prisionero entre tus dos clavijas blancas
sin escalas, estoy en ti

insurrecto y mal escrito, tú me arrastras
a los vendavales, luego me sueltas entre palmeras
al revés de la bitácora y al violento flamear de tus banderas

cara al viento, se defienden las marañas
de tu pelo y como en un tándem hermoso de guitarras
la alegría se me agranda, hasta más allá de las esdrújulas

-214 riada-

infinitamente…


“ME encantaba que metieses mi nombre a través de tu garganta… y que lo sacases mojado de entre los dientes para mis oídos llenos de tierra… y me da pena que mi nombre no tenga eses ni erres, porque arrastras las letras como muebles, y frotas mis palabras como palos para el fuego”.
Emma Pedreira Lombardía

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si te nombro muchas veces
digamos que, infinitamente…

hasta el eclipse sobre las clepsidras
hasta el colapso total de las galaxias

hasta la explosión trepante y final de los tiempos
hasta el último segundo del agua sobre el mármol
y hasta más allá de las ruinas del recuerdo

-¿me dirías tu secreto?
ese que guardas en los arrecifes,
entre los acantilados de tu nombre de ola…

-202 riada-

presagios de lo posible


“NO tengo continuidad, no tengo oficio.
Soy una triste gaviota que se afea”
Delfina Tiscornia

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viví diámetros oscuros
subiendo por escaleras sin horizontes

viví presagios de lo posible
y fui prisionero fingido de lo eterno

viví la duda en cuerpo y alma
y recorrí centímetros diseminados de otros amores

luego, llegué a ese barrio luminoso de su piel
y me di cuenta que nunca antes, tuve una dirección postal

miré el sarcasmo de mi destino en su mirada
y era la advertencia escrita, en sus ojos

-riela 178-