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103 riada


“AHORA resulta que, sin estrellas
ni embarcadero a la vista,
sólo nos queda respirar con paciencia”
Luis Enrique Belmonte.

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yo tropiezo como los suicidas
como los borrachos, con el tráfico catastrófico
y contra los semáforos de tu rastro

tú eres el botín de mis insomnios
ese que se regodea en los descolores del alba

me delata es esta tonta incertidumbre
del papel y el lápiz que tiemblan
desde la terquedad

es en tu emboscada
entre mis esquirlas quietas
ante lo cual me rindo, con mi torpeza en alto

y qué pronto se nos hizo tarde, marinera
para yo entregarte todo mi equipaje

pero este oficio mío -repleto de atardeceres-
es tuyo, a cambio de otro pronóstico geométrico
uno tan amplio, como el de tus caderas

-103 riada-

98 riada


“SI mi voz fiera símbolo del Verbo, yo te cielo, amor,
en parte diario,
porque vos cuentagotas de noche con piso a ras del suelo,
acequiante las aguas, me enlagás la soberbia del destino”
Lucía Folino.

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ay amor,
así ando yo
con el peso de este amor
dando brincos de contento
y haciendo cortes perfectos,
arriba
y debajo de tu corazón

la luna…
nuestro pozo de encuentros,
todavía guardo en ella
las duras huellas
de tus besos
y la sal
con que me rasgabas la piel
está intacta,
en racimos inolvidables

si todo fuese como antes,
río arriba
hasta tus cumbres tibias
cuando mi amuleto era tu risa
y yo, tu necio explorador
y navegante

cuando apretabas
y en la punta de las madrugadas
nos convertíamos en larvas,
en un solo labio
sediento de amor

cuando amarnos
era trampa y aventura
y en ráfagas de dudas
pero en fuga,
a ras con la luna
y en una sola sutura
nos anexábamos al sol

-98 riada-

riela 87


“YO me miro mirar
y mi adentro es mi afuera en esta cárcel
en la que siempre estoy detrás de mí”
Piedad Bonnett.

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la bandada de tardes de abril
esta vez, transcurre más lenta

la vida pesa, como la letra
de una canción casi olvidada

entre tardes de sol o de lluvia
vamos heredando del sosiego, las edades

y esas últimas piedras posan desnudas
para ser esculpidas en pequeñas sombras

el recuerdo sucumbe a sus aristas
y nos llega dispar, pero muy eficaz
entonando siempre su vieja melodía de ola

-riela 87-

riela 78


“CUANDO llega un parte y debo marchar
Sin saber querida, si puedo regresar
Se que me esperas siempre fiel
Bajo el farol frente al cuartel
Lili mi dulce miel, eres tú lili marleen…”
Hans Leip.

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si yo fuese capaz de aprender de memoria 
el sosiego que viene con una bala, entendería los besos urgentes
y las despedidas sin peinar que ahora y aquí se asoman

si pudiese en este momento, entender lo que significa
ser el amante perfecto de la misma farola con trenzas que soñamos
vestida con su falda de mar y su blusa de puertos

ante el recuerdo flaco y la distancia larga y negra
su pañuelo blanco a mi zumbido de insecto se aferra
y ya no recuerdo… si he ganado o vuelto a perder esta guerra

-riela 78-

48 riada


“EL arte nos requiere
Íntimos
Ausentes.
De pies a cabeza.
Pero nunca nos lo dirá…”
Edgar Medrano.

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para mirarte sostener el azul sumiso del mar
en tus pupilas de cromitas y areniscas

para mirarme caer con la tarde
casi, casi perfecta
en esa trampa de tus pestañas
entre un café y sagitario

ya con el sol sin sus peldaños,
pero como un lastre
sobre el paraguas de tu sombra

para que atrapes una estrella de mar
entre la espuma menuda de esa última ola
y la exhibas en la bandeja de tu sonrisa

-48 riada-

36 riada


“LA felicidad está dentro de uno, no al lado de nadie”
Marilyn Monroe.

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personas como vos y yo, vivimos y morimos solos, al unísono de un verso
primero, xq ya estamos muertos y sin pistas de un “hasta pronto”

unos dicen que mi oficio más indiscreto y menos afortunado, obvio
al afeitarme, era creerme dustin hoffman frente a un espejo

sospechan que el sudor que resbalaba en frenesí, desde tus muslos
tenía el ADN de norma jeane baker mortenson, en su garganta bacteriana

y así nos amamos, entre esquirlas de lo que nunca fuimos
menos mal que los besos nunca nos quedaron huérfanos de labios
ni de halagos propios, bajo la lluvia de nuestros catorce mediodías

la vida –me decías- siempre tira sus escombros por la boca, y es verdad,
solo nos quedaron unas ráfagas de luna y setecientos treinta y nueve
poemas como peces desnudos y un tanto hambrientos, ante los ojos

-36 riada-