aries


“ENTONCES el silencio no se entendió…”
Andreas Altmann.

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luna manchada eternamente de aries

aquí se precipitan como moretones de lluvia
o quizás, como la pólvora sin blusa
fríamente, las eternidades

hay silencios nuevos que detienen a unos amantes
y hay viejos amantes trepando sombras nuevas

indómita tristeza produce mirar el lápiz roto
y mirar sangrar al poema, ante el oído insomne de una estrella

de fogatas imposible, yo le construí lunas
y un día la vestí de marzo para mirarla con ojos distantes

desarmé luciérnagas, latido por latido, para armar el nombre de ella
y canté canciones de sabina bajo lluvias sobornables
tanto, que todas las noches se me hicieron una

mi pañuelo de cien colores,
mi blando perfume,
ella

-riela 646-

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sin contrapesos de tinta


“DÉJAME de tu nombre la inquietud,
guardada en el temblor de tu insistencia.
Que mañana la encuentre,
cuando el sueño
haya borrado este desasimiento,
y amanezca yo en ti,
ya luz y llama”
Elena Martín Vivaldi.

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son otros los arcos al azar de tantas flechas,
tú y yo, el blanco más allá de unas laderas eslovenas,
somos como dos banderas ancestrales de ausencias

laderas ancestrales, ausencias -siluetas endurecidas y a la deriva-

apartar las cortinas imaginando romper el mar
y aquel incendio desmedido de ojos, hasta la traducción del ocaso
escrito al borde de una página, para que huyan juntos, peces y pájaros

página de peces, de pájaros -cosas que no aprendimos a trazar todavía-

a punto de ser agua, mi desmesura de labios flacos
camina tu suerte de avenidas con esos desaires de oficio
y la mueca frágil, de pronto, se te cae al piso, sin contrapesos de tinta

labios flacos, sin contrapesos de tinta – así gravitas y te me haces poesía-

-621 riada-

reminiscencias


“POR ti, me desnudo hasta la corteza de los nervios.
Me quito la joyería y la pongo en la mesa de noche,
me desencajo las costillas, expando mis pulmones por toda la silla.
Me disuelvo como un medicamento en agua, en vino.
Me derramo sin dejar mancha, y me marcho sin agitar el aire”
Kim Addonizio.

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vulnerables inocentes que se escapan
a esconder de las miradas
y vestirse de culpables

celebremos la batalla en silencio, entremos
que sean íntimos los versos
que la luna nos delata

todo el temor escondido bajo tu falda
permitamos ahora mismo
se nos vaya

las flamantes primicias que tu cuerpo me regala
para eso traje besos y tanta prisa
de atraparlas

sangremos ya que la herida es de los dos
y consumamos ya la sal
que dentro, nos aguarda…

-614 riada-

dos lluvias más allá


“ME colmé de atavíos nocturnales para hallarte.

Te vi pasar por el ángulo justo
donde se parten el tiempo y las memorias”
Teresa Palazzo Conti.

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dos lluvias más allá
de un lunar de su cuello vivo yo, donde otros alguna vez navegaron

allí donde la lluvia, simplemente la delata
al comenzar el viaje oceánico y luminoso de unas gotas

fiel filantropía, la de tantos besos derramados
bajo unas linternas, en los enseres del agua de aquellos amaneceres

quien sabe sin en los prototipos de esos pájaros navegables
que en ella pululan desde la tiza, habrán esferas de ojos nostálgicos
de esos, que ahora circundan y cicatrizan a los vendavales del alma mía

y quien sabe si junto al fuego, ya en el ocaso de estos y de otros versos
sean sus manos, ya convertidas en sombras de frondosos árboles
las del manifiesto final, las que pinten las paredes de mi vida
con ese dulce y a veces trágico aroma suyo, a trementina…

-riela 592-

las inequidades del agua


“INMÓVILES las manos, el cuerpo abandonado,
así, cerrar los ojos y dejarse abatir por la tormenta”
Eliana Navarro.

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si ya sabes que un beso es mucho
y dos son insuficientes…

y sabes que los arenales en gizah
son apenas hilos asimétricos del tiempo

hazme una oferta ahora
y lentamente llévame hasta la catástrofe

hasta más allá de la multiplicación sublime
del grito eterno de las inequidades
del agua contra los relojes

-riela 588-

las averías en las caracolas


“TENGO un pasado insomne,
he dormido en algunos corazones,
he sido adicto a los dramas,
he dejado amores sin usar
por miedo a cumplir promesas que nunca hice”
Diego Ojeda.

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tú que sabes tanto de la lluvia
griséame lentamente a estas horas,
adejetízame de tus formas
y anula de una vez,
las averías
en las caracolas

bórrame las claves de tus hogueras,
rómpeme los motores de mis quimeras
y despíntame de ti, si puedes marinera…

pero no llueve y la noche todavía es joven

mira ese cielo estampado de sueños
tuyos y míos…

háblame esta noche de saturno o de júpiter -no importa-
mientras me ventilan estos versos en la boca

dime si allá hay ciudades, habitantes
si hay montañas y valles
-¿tienen nombres, como aquí todos tus lunares?

y sus lunas… -¿son de arena o son de agua?
-¿o son largas y flacas
como tus piernas o quizás redondas, suaves y blancas
como tus pechos?

esos que siempre me atrapan
a pesar de ser geométricamente incorrectos
pero tan hermosamente geográficos, perfectos…

ay amor, mejor no me digas nada…
desnúdate y desnúdame de planetas y de estrellas
hazme parecer un simple río de nuevo
otra vez y otra, el caudal al ruido de tus besos

de manos recorriéndote -pero ya desprovisto de palabras
de dudas, de promesas de planetas y lunas, de palmeras lejanas…

 

-570 riada-

agua de tus temblores


“HAN bajado por fin
Los precios de los marcos en Berlín.

Con los marcos baratos
Estarán muy contento los retratos”
Aquiles Nazoa.

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déjame por allí
agua de tus temblores; que yo
asciendo hoy a ti en ayunas de ansias

y para perder a volverte
apuesta tus lunares a que soy
el crápula que jugó su última baraja

te va delatando es la sonrisa
entre tus atrapados labios escarabajos
en las dos provincias de esos, tus seis centímetros
de boca

 

 

-562 riada-