Archivo de la etiqueta: Anne Carson

737 riada


“NADA es definitivo
ni siquiera el alba
que despunta
en gerundios”
José Gregorio Vílchez Morán.

_______

desde la patria de la primavera
cuando los primeros rayos del alba se presentan
y el mundo aún no se equilibra

ya tú estremeces con una palabra escrita
los bordes blancos de mi alegría

marinera…
permite que el mar cante a tus pies su serenata

que mi pensamiento ya está embarcado en ansias
con destino a tu puerto de miríadas

es esta red imaginaria de hermosos viajes
donde la poesía es el motor que da la fuerza necesaria

a estos versos imperfectos, mi parafernalia caribeña
despuntando al sur, para solo intentar tocarte…

-737 riada-

618 riada


“TE alejas de los nombres
que hilan el silencio de las cosas”
Alejandra Pizarnik.

 

_______

en sombras que giran alrededor de unos árboles
y en los temblores de la lluvia en los tejados
sin que nadie te nombre

entre mis manos
y en la mesa de dos sillas, en dos tazas de café del entrevero
separadas por un barullo de recuerdos que vertebran al alma mía

te busco en otros ojos
en otras voces que te promueven de todo olvido
y en esa música que recrea los intentos del relámpago ya extinto

no te muevas, mientras te busco entre calles y paredes que habito
y hasta en la infinitud de unos pasos que aman
rielar en charcos que deja la lluvia

casi te encuentro
en los vuelos transitorios de pájaros y horas sin pretextos
en esos escondites casi perfectos para la concavidad de mis sueños

ya en el desvelo
ese desvelo indescriptible que de pronto se subleva
y es entonces, cuando crujen de precariedad, estos versos…

-618 riada-

riela 515


“Y yo estaba abajo leyendo la parte de Cumbres Borrascosas
donde Heathcliff se aferra a la celosía durante la tormenta sollozando
¡Entra! ¡Entra! al fantasma del tesoro de su corazón”
Anne Carson.

 

 

_______

levantadas -como la falda de la noche-
se sueltan sus formas subrayadas
desde las elásticas claridades
donde la hiedra baña de
ardor al labio roto

ella dice que me ama
con su propio desenfreno
desde la latitud de sus afanes
hasta llegar convergente al salitre de una playa
donde el deseo escarba entre cadáveres de mariposas blancas

mientras, ella y yo
amontonamos versos negros bajo una luna descafeinada

-riela 515-