riela 716


“PUEDES dejar hebras de piel
En cada esquina de la ciudad
Para colgarme de ellas”
María Jesús Silva.

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comienzo a sospechar
que la sumatoria de todas estas canciones
ya está inscrita en el concurso estrafalario de este jueves

y yo, cantándolas como un borracho
y peor, aún perdido por las ciudades de su espalda…
es entonces que me atrevo a pintar allí, unos tibios atardeceres

pero… -¿dónde pongo sus instantes de ojos
esos que encontré colgados del nombre de una calle?

quizás, hoy me atreva a descoser aquellos adioses
que aún tiritan desde mitades

encumbrar regresos de sus sílabas de veces
y amontonar esos colores que la cruzan a pedales

llenar su nombre, de sur a norte con jubilosos puntos suspensivos
como quien descifra ecuaciones químicas fatales

caminar fotografías y postales frente a sus facturas de silencios
regresar finalmente a la fecha en que expira la ceniza y se hace frases

desde sus antorchas inmensas de ojos, de labios y manos

-riela 716-

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537 riada


“SI el cielo tiene una sucursal
seguro estoy amor mío, que su dirección postal
está en ese barrio de tus rodillas”
Ángel Valles C.

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se desparraman las ganas al tráfico ruidoso de tus rodillas
y encaraman los besos a la garganta del alba
para mirar tu densidad de río, ya escrita

marinera, hoy te llego en ascensor
en vez de usar las escaleras
de tus rodillas,
es que tengo prisa
por tocar las cordilleras
que remontan la imaginación

mis dedos, parecen locos bajitos, peligrosos y ajenos
que se zumban como puñados de arena
como si ellos fuesen los dueños
de ese lunar, en tu rodilla izquierda

-537 riada-

riela 458


“A mediodía
el corazón blanco del mundo
para
y no sabe hacia dónde girar”
Julius Keleras.

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ah la pérfida lluvia, al viento trémulo
hasta tocar la brava curvatura que fabrica a las elipses

aquí nada se parece a ella: inversa, llovida, ilimitada
nada es como este amor: relámpago y astillas,
puerto y vocablo yerto

ah corazón que late como mango maduro recién mordido
por el inmenso grito de la esperanza

nada es como la ternura de sus ojos
a las palabras humedecidas

nada es como el descuido y la bruma
para emboscar al sueño de un beso suyo

ah hermosura la de su voz cóncava
como lejana vela henchida

nada es como esta distancia: infraganti, larga, extraña

nada se parece a estos versos:
locos por llegar a la última hoguera
con todos sus banderines, ya desplegados…

-riela 458-