Archivo de la etiqueta: Damir Šodan

481 riada


“¿PARA qué decir
que el invierno ha sido largo
cuando es dolor lo que digo?
Tua Forsström.

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cuando sientas tu cuerpo sumergirse
en la esplendidez
de la noche

y ya no tengas preguntas
sino un entorno silencioso
que llegue completando tu desnudez

-recuerda que soy + que un montón de frases
entre paredes lejanas

-que la poesía no es tiempo presente
nunca

pero más allá de las arterias
detrás de los abismos

después de un suspiro soñoliento, recuerda
hay otro cuerpo que te aguarda
entre hojas de cuadernos
parecidas a ti

-481 riada-

riela 427


-¿SERÁ la poesía un incendio, o un laberinto
entre los desmanes que yo guardo en la memoria?
Ángel Valles C.

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mi corazón es el que habita
en las laderas de un grito desgarrador
que se dispersa como ríos de ansias trepidantes

y el tiempo,  quien pinta
de secretos a todo lo significante
abraza al verso con su partitura narrada sobre mil párpados

-riela 427-

391 riada


“ME pregunto si las estrellas se iluminan
con el fin de que algún día,
cada uno pueda encontrar la suya”
Antoine de Saint-Exupéry.

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olvidé imaginarte:

enhebrando estrellas
destejiendo noches

fragmentada

palpitando como la lluvia
entre las costuras cognitivas del recuerdo

semántica generativa

conmovida

esperando de pie frente a un mar
con tu eternidad foránea

tendida
sobre la cavidad aérea de mis manos

-391 riada-

riela 348


“¿DE quién es esta noche?
Cabecean fulgores.
Toda la ventana es pérfida,
El peligro, plateada sierpe, duerme”
Sándor Weöres.

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es en la vigilia ascendente
donde la luz disuelve su vestimenta
y derrama con eufórica vehemencia sus raudales de piel

ah, qué hermosa y lujosa concesión
sus dos íntimos cofres de lunas talladas

cosecha que purifica lo recio del temblor
a su perfecta infinitud

y así la amo yo…
caminando hasta lo más alto de mi silencio
mientras ella resbala desde la eternidad celta de la coincidencia

-riela 348-

305 riada


“COMÍAMOS en silencio enterrando en las
flores de porcelana el olor de las magnolias.

Después, yo te leía el Quijote y llorábamos
a carcajadas”
Marcela Rosales.

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con tu libro blanco de las mareas en las manos
a la sombra del tamarindo y sentada junto al viejo pozo,
miras a los pájaros incendiar la vida con sus colores

te nombro: maria, como se nombran todas las cosas
pero tú giras en mi voz como un trompo, hasta desarticular
de asombros a la luz que sostiene en alto estas minúsculas letras

te nombro y se trasnocha la poesía
te conviertes en el fósforo que me anuncia la aniquilación
de las tercas sombras y la huida despavorida de los inviernos

tú eres la suave fragancia sobre la franja del bálsamo
la cicatrizada sustancia que siempre, siempre me alcanza
para pintar de tus colores, todos los atardeceres

déjame tus trozos más insistentes en la memoria
para la metamorfosis final, la multiplicación exponencial
de tus ruidos, entre el agua, la noche y los escurridizos peces

-305 riada-

riela 280


“BAJO un cerezo con ramas extrañamente abiertas, eso ni siquiera
es un cerezo, se parece más a la sombra del ángel de la guarda”
Julius Keleras.

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la noche, que bajo un cielo perfectamente alfombrado de estrellas sosteniendo a una luna incendiada, no haya un enamorado en el mundo, susurrando palabritas de amor
-de esas que sueñan ser poesía- al oído de su amada…

esa noche, habrá muerto erató, y se perderá para siempre el sentido vehemente, así como todo argumento cotidiano y simple, de lo que comúnmente llamamos: la vida

-riela 280-

205 riada


“BENDITA sea la blancura
de los lugares remotos…”
Damir Šodan.

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estuve buscándote en las aldeas
en más de tres mil quinientos años de guerras
entre los más peligrosos bosques galos y celtas

después me fui a las bibliotecas
allí me extravié entre versos y letras
de antiguos y de nuevos poetas

ahora te busco entre palmeras
en la brisa perfumada sobre la oquedad de la tierra
en una playa, entre el cielo y el mar de venezuela

-205 riada-