dos peces


“ELIZABETH Bishop borda el blanco
zurce grafías, entona el viento.
Pero el viento soy yo”
Mercedes Araujo.

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mírame
pero no con la poesía de esos ojos tuyos
hazlo como se desafían, a unas naves enemigas

luego rómpeme
como a un sueño que se desenhebra entre los labios

te dejo: dos peces,
esos que habitan el desabrigo de tu espalda

un puerto,
donde tu belleza se desata de los nudos del mar

estos versos
exiliados, en la oquedad de tu sombra-isla

-619 riada-

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sin que nadie te nombre


“TE alejas de los nombres
que hilan el silencio de las cosas”
Alejandra Pizarnik.

 

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en sombras que giran alrededor de unos árboles
y en los temblores de la lluvia en los tejados,
sin que nadie te nombre

entre mis manos
y en la mesa de dos sillas, en dos tazas de café del entrevero
separadas por un barullo de recuerdos, que vertebran al alma mía

te busco en otros ojos,
en otras voces, que te promueven de todo olvido
y en esa música, que recrea los intentos del relámpago ya extinto

no te muevas, mientras te busco entre calles y paredes que habito
y hasta en la infinitud de unos pasos que aman
rielar en charcos que deja la lluvia

casi te encuentro
en los vuelos transitorios de pájaros y horas sin pretextos,
en esos escondites casi perfectos, para la concavidad de mis sueños

ya en el desvelo,
ese desvelo indescriptible que de pronto se subleva
y es entonces, cuando crujen en precariedad, estos versos…

 

-618 riada-

las inequidades del agua


“INMÓVILES las manos, el cuerpo abandonado,
así, cerrar los ojos y dejarse abatir por la tormenta”
Eliana Navarro.

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si ya sabes que un beso es mucho
y dos son insuficientes…

y sabes que los arenales en gizah
son apenas hilos asimétricos del tiempo

hazme una oferta ahora
y lentamente llévame hasta la catástrofe

hasta más allá de la multiplicación sublime
del grito eterno de las inequidades
del agua contra los relojes

-riela 588-

premoniciones de mayo


“LA risa de dos mujeres separadas -roto el lazo- cubierta la mandíbula de hierba y blancas floraciones -es igual al llanto”
Laia López Manrique.

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había una… vez:

-un poema que sangraba premoniciones de mayo

-unos versos que tiraban del viento
desde unos mapas sintéticos ya deteriorados

-un domingo suicida con mil intentos fallidos

-un beso fortuito con levedad de hoja seca

-dos aguaceros perdiendo equilibrios
entre los suburbios más anchos de mi feíta

-unos bolígrafos tinta negra bailando tangos
sobre unas letras permeables

-un pájaro que tejía bordes de promesas amarillas
a su sombra borracha de vuelos

-un poeta que no sabía su nombre
ni de quién era la grieta que cruzaba su pecho

-un golpe en la puerta del buzón donde los días
van guardando sus horas

-un destello de suerte menstrual en el bazar de las brujas
que ansiaban deshielos de las páginas de su sexo…

-riela 535-

la eternidad de la tinta


“¡RUTH, Lía, Enone!
Anúncialas un paje con un lirio.

¡Yolanda!
Anúnciala una paloma.

¡Clorinda, Carolina!
Anúncialas un paje con un ramo de viña.

¡Sylvia!
Anúnciala una corza blanca.

¡Aurora, Isabel!
Anúncialas de pronto
un resplandor que ciega mis ojos.

¿Ella?
(No la anuncian. No llega aún)”
Rubén Darío.

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de aquí, ya se van
como aquellas huidizas golondrinas
estos versos, sustentados por la eternidad de la tinta

otro día regresarán
con sus trajes de delirios pa’ pintar atardeceres
entre mil folios de ternura, pa’ que tiemblen los quereres

-riela 485-

al pie de sus ojos


“ESTORNUDO planes
los cubro con papel nostalgia
guardo algunos en mi bolsillo”
Verónica Fajardo.

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-¿será solo una complicada ley de atracción
lo que mantiene unidas a la tierra
y su luna?

-¿o un café con su aliento la simple razón
por lo que al pie de sus ojos
se desguaza mi cordura?

-riela 474-

cauce presuroso


“DIME amarilla flor de araguaney
primavera quemada en la garganta del cristofué
¿dónde voló la luna a media sal
que rizaba la ola
fugaz?
¿qué se hizo? Navego hacia atrás
Caracas se ha dormido
lejos del mar”
Gloria Cepeda Vargas.

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tu cuerpo es el cauce presuroso
que yo aprendo a deletrear

desarmo tu marfil redondo
hasta el señuelo de la desnudez

y me quedas tú, exacta, entre la boca y la flor
-un roce apenas- mientras unos pájaros migran

abierta como una mano para que pase la arena
con los colores del mar hasta los arcos de tu pecho

-343 riada-