Archivo de la etiqueta: Elma Murrugarra

riela 735


“EN el marco de tus ojos
duermen presagios
de tibieza infinita
claridad que algún astro
dejará
cercano a sus destellos”
Silene Sanabria.
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 me gusta estar allí…

donde ella sonríe
y su ruido se expande al universo, como un remedio

mi alegría se empapa de las formas aéreas de su risa
hace fiesta y se eleva; como bálsamo hecho versos

donde ella se desviste
y la luz fluorescente la alcanza y la abraza toda

y un pensamiento ardiente brinca, canta y baila
entre los dientes de su boca

donde ella duerme
y la oscuridad vela sus níveas formas,

se desborda el aroma de sus pliegues, mientras imagino
lo que ella sueña, mi espiga única, hermosa

donde a veces, llora
y el silencio se endurece en su rostro, en sus manos

todo rompe sobre la textura frágil
mientras el recuerdo escarba con lágrimas, sus labios

-riela 735-

riela 640


“TAL vez nadie te ame como te amé aquel día.
Ni yo misma. Qué oscuro estaba el aposento.
En la dicha que fue también padecimiento
tu clandestinidad era, en tinieblas, mía”
Silvina Ocampo.

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ella tiene la edad de las rimas
que procuran la perfecta ondulación del vuelo

en ella yo miro fragmentos de luz deshojarse en sonrisas
y de sus pupilas redondas se dispersan los colores de un sueño

en ella no hay ruidos ni sombras, sino las ráfagas suicidas
de una música conquistando el sur de estos versos

y qué decir caramba…

de estos mechones de alegría
que desvalijan la palidez de su acento extranjero

cuando ella, al acecho
impregna de su dulce aliento a los misterios
que a cántaros precipitan desde el temblor de unas cordilleras

-riela 640-

624 riada


“CADA pocos años, vuelvo a todas las canciones y las actualizo para que nunca suenen como un espectáculo de oldies. Si vienes a los espectáculos, que están llenos de músculo. ‘Copacabana’ suena como que podría haber sido puesto en libertad ayer”
Barry Manilow.

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cuando te pienso marinera
me desvistes de lo que nunca ha sido mío

como en la previa digitalización de un beso,
infinidades estáticas, o tal vez fugacidades mecánicas, no sé…

yo ando perdido entre las frases pedregosas
de esa canción de barry manilow:

“lady take me high upon the hillside
high up where the stallion meets the sun”

y me queda esta riada tendida al viento
desde un hilo de tu risa

en la espera, sinatra desde las sombras seguramente sonríe
al magnifico devenir de la música eterna

y hoy, entre la serenidad de unas olas, andas tú mi niña marinera
dibujando sirenitas en alguna de esas playas invertebradas
de long island, en nueva york…

-624 riada-

riela 604


“DE aquello que soñabas realmente
no queda más que un silencio sideral
un lento descorrer de las estrellas
en charcos y filamentos de oro”
Giovanni Ibello.

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entre palabras que embisten desde la memoria yerta
la lluvia sustenta las salpicaduras de su propia voz

los pájaros de la reminiscencia parecen sombras
de esas que llegan a destiempo a posarse en paredes vacías

que borren la luna…
-no importa- pero salven las ranuras de la noche

son tan absurdos los fieros alardes suyos ante el destello
que permanece demasiado tiempo deshabitado

languidecen hasta el ocre las manecillas de los relojes
que ventilan y se impulsan a las abreviaturas del tiempo
como si interpretasen la torpeza de tan poca luz…

-riela 604-

riela 599


“AHORA, que emprendo nuevamente la marcha,
vuelvo el rostro hacia el lugar donde solía morar
y veo al gato iluminando la ventana.
Cierra los ojos.
Comprendo que se ha ido”
Roxana Elvridge-Thomas.

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la música
nos traerá siempre
ese mágico embeleso
con que la antropología convierte al pez
en el ala del cometa

llueve
sobre el bosque de escamas fluorescentes

la noche dibuja sus mitades de orificios negros
y la flor que tiembla, añora ser el último retorno
de algún pez

para que nos quede otra cosa
que no sea solo mar y espuma, que llueva y llueva
sobre este incendio que repara todo rasguño
inútil

y colgado del séptimo cielo -que sobreviva-
con todas sus banderas desplegadas
ese pez que fuma

-riela 599-

297 riada


“AQUÍ yace como la anticuada,
la autora de algunos versos. Descanso eterno
tuvo a bien darle la tierra, a pesar de que la muerta
con los grupos literarios no se hablaba”
Wislawa Szymborska.

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bailas como luz temblorosa en el rocío
y  tu melodía, es lo que mece la vida ante los ojos míos

quiero para mí, esa tersura
del agua que columpia en tus hendiduras

quiero atrapar tu voz remota, inquieta,
la del presagio, la del secreto,  la que tiembla

quiero tus trechos ya recorridos
y los nuevos, esos que danzan frente al espejo, solo conmigo

quiero elevarme hasta la desnudez de tu cuello
trepar en ti, alto y lejos, hasta la multiplicación del sueño

-¿qué ilumina la sed que hasta ayer fue tu fiel hoguera, mi feita?
sino tus labios presurosos, trasegando besos de pasión infinita

-¿en qué lunar de esos que mantienen sitiada tu boca
se agita la mariposa que vuela al encuentro del mórbido aroma?

ay amor, ya sabes que de tu mirada se sostienen los planetas
y empiezan las letras minúsculas de todos mis poemas

-297 riada-

127 riada


“LOS cabellos vueltos enredaderas
cubren la almohada
Las uñas convertidas en pétalos
rozan la alfombra”
Elma Murrugarra.

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tú eres como la música que nunca había escuchado
eres la de los ruidos que viene desde unos árboles lejanos

la que espanta la polilla del sombrero de las noches
la que busca y nunca encuentra al país de mis dolores

hay estrellas afiladas que andan prestando sus nombres
para que la espuma del vértigo baje la voz
y quede todo absuelto de anhelos

piel canela, ya no me alcanza tanta luna caribeña
para limar estas ganas de tus dos sílabas de ojos

-127 riada-