Archivo de la etiqueta: Enrique Molina

riela 544


“MIS espacios
se llenan de imágenes.
La esfinge del enigma
se mece como aceite sobre el agua”
Lil María Herrera.

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guarda las más extrañas predicciones, dicen que por nuestra seguridad
pero es ella quien me salva de las tentaciones marítimas
de la noche

de ella es ese galardón de cuerpo flaco revolcándose en la arena
ella, la perversa aguja hincada a la tripulación ociosa
de las palabras mías

mira los gestos territoriales de la sinovia en su rodilla izquierda
luego, me los describe en mensajes de texto, en ese formato
hermoso donde más bien parecen catálogos
de maderas por esculpir

ella es el dulce parapeto de los insomnios míos
que solo la lluvia interrumpe, a veces

ella me defiende inútilmente de mis barajitas de béisbol
y celebra mis rielas, cuando algo extraño araña
los bordes de su espesura de boca

ella es quien me dijo y aún sostiene:

-ángel, la música y la poesía son entes tóxicos
-dos humming birds huyendo del licor de unas camelias
-dos sombras aristocráticas con un mismo ataque de tos
y despeinadas, ambas por el delirio de un relámpago
eternamente ascendente…

y yo siempre la escucho
mientras miro entre sus manos mis mejores barajitas de ripken

-riela 544-

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514 riada


“NO conocían el mar
y se les antojó más triste
que en la tele,
pájaros de Portugal

sin dirección ni alpiste
ni papeles

él le dijo vámonos
Dónde le respondió
Llorando ella

lejos del altar mayor
en el velero pobretón
de una botella”
Joaquín Sabina.

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con tu copete de colores
torrencial, como el abismo de un mediodía
y con el marfil de tu sonrisa tallada sobre todos los afiches

llegas
con esa culpa casi impalpable
de la llovizna que espesa hasta convertirse en lluvia

desarmas y luego juntas tus pedacitos de palabras
y en las ramas de tus manos
tiemblan dos cafés

al fondo siempre sabina… esta vez: pájaros de portugal
y tú eres ese pájaro ya hecho un tilde, que regresa

el viento apenas
ese pincel que usas pa’ dibujarte

-514 riada-

491 riada


“Y aquí y ahora te nombro río para
que te hagas un vestido de espuma y
viento río nuevo que asombre a los
pájaros y subvierta la geografía
¿podrías hacerle el amor a los puentes?
¿harías dudar a los suicidas? ¿o rodear
con un collar de bruma el sueño de
los solitarios? ¿sentirías sobre tu vientre
las monedas arrojadas por jóvenes amantes?
¿soportarías la miel lenta y vacía de la
mirada de los pescadores? ¿y la caricia
sensual de las garzas en el ocaso?
Alejandro Carrizo.

 

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lluéveme
hasta la redención del olvido
y hójame de atardeceres amarillos

gotéame desde los insomnios
hasta el vértice + fluorescente del poema
y luego, verbéame un haz de luz en cada verso

polvoréame estrellas sobre las francas roturas
en la senda febril de cada adjetivo

y luego, adjetívame la piel de sueños tuyos
que mi mano de poeta, luego los alcanza

-491 riada-

465 riada


“NO tengo ambiciones ni deseos,
ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo”
Fernando Pessoa.

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me gusta el riesgo de mirarte cuando duermes
y este egoísmo mío, de “saberte” sin percatar del accidente
de que todo sea un simple: “quizás”, o un corto: “para siempre”

-¿dónde guardas tú los sueños cuando estás despierta
y desde dónde corren esos besos que me das, hasta convertirte
en este río que desordena mis horas?

yo espero ecos de la lluvia para contemplar tu desnudez de hoja
y escuchar las alarmas en los alambres delgaditos en que terminan tus pies

es temprano en las encinas
y en los incendios pavorosos que engalanan todo lo efímero
en mi cama

-465 riada-

457 riada


“TE ruego, vida, cuando me necesites,
asesina a los antiquísimos fantasmas
y déjame pasar”
Christian Zurieta.

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más allá de la fina arena
me gusta desconchar aquellos versos
con que hice sílabas de tu pie izquierdo

cuando quemaba la lluvia en su viaje inverso
y eras como el mármol sobre las trincheras del frío
el pájaro extraño que quebraba el hierro, en manso alivio

yo te iré lloviendo hasta el margen derecho de la hoja
donde escribo; así como el viento va empujando las horas
al rincón, donde ni siquiera soplan los silencios

perdóname esta forma de escribirte, más de setecientas veces
y ahora termino, cierro el suspiro y lo doblo despacito,
apago la luz de este instante
para que gane el olvido

-457 riada-

riela 409


“HAY viajes que se suman al antiguo color de las pupilas.
Después de ver la isla de Calipso, ¿es que acaso Odiseo
volvió a mirar igual?, ¿No se fijó un color
como un extraño cúmulo de algas
en sus pupilas viejas? Lo mismo que en los pliegues
mínimos de la piel
se fosilizan besos y desdenes, así los ojos filtran
esa franja turquesa del mar que acuna islas,
medusas de amatista, blancura de navíos”
Aurora Luque.

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hay melodías
en las vertientes por donde surcan estos versos

como veleros
desiguales, que abandonan sus reflejos en el aire

otras naves
los persiguen, se ondulan y luego mecen suavemente

siempre ascendentes
como el unicornio azul que remonta sobre las mareas

así recrean
silencios en las vidrieras donde se exponen los recuerdos

tan lentos
que crujen en momentos, en que se despliega la alegría…

-riela 409-

riela 370


“SE duerme tu nombre, niña,
en una ciudad de silencios de agua”
Beatriz Hernanz Angulo.

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en mi casa entran los sueños
entre los pliegues claroscuros
por la espalda de la noche suspendida

pero se marchan temprano en la mañana
por entre las ramas alegres de unos árboles
mientras se me borra el cutis de la memoria:

-el tobogán de tu voz con el hipo y la taquicardia
de las horas aquí consumidas

-el picoteo temprano de la luz
sobre tus formas magníficas de mujer

-el volumen mecido de tu bufanda azul
tapando los lunares de tu cuello

-esta forma de vagar en versos
en poemas tontos en torno a ti

supongo que un día de estos, amanecerá
y ya todo estará borrado…

-riela 370-