Archivo de la etiqueta: Ernesto Cardenal

610 riada


“…ME y nos pienso – explayando sobre recuerdos – releídos – corregidos- meditados
– intentando comprender – un mapa mental repleto de escalones – algo de memoria
– algo de reflexión
Algo de verso”
Daniela Guerrero.

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como los misterios que redundan entre los eucaliptos
este noviembre se mece como la hermosa mujer que eres tú,
bailas ese vals con los pájaros que vienen, picotean y se van

y yo, que busco ojos tuyos entre las coloridas frutas del medio día
entre los árboles, alta y tendida te alcanzo pa’ regalarte una flor
como si te diera la primavera toda, de un soplo o de un tirón

me miras como la prisionera en aquellas viejas melodías celtas
y te adornan amor mío, esas locuras evocadas desde los establos
cuando adentrábamos bosques para engendrar noches eternas

-610 riada-

606 riada


“CUENTAN que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios”
Jorge Luis Borges.

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anoche

anduve caminando por veredas de versos de virgilio

hice lluvia a partir de pequeñas soledades

dibujé soles blancos sobre soles rojos, por esos lugares
donde anida el viento para dormir entre los árboles

mientras la luna alardeaba de unos arpegios
con vidrios rotos del camino

el mar entonaba sus antiguas melodías
desde la edad de las antorchas
con sus ciegas cítaras

y siempre, siempre tú, marinera
desde la simetría del agua, emergiendo
ya desvestida, entre eternas miríadas de versos…

-606 riada-

riela 544


“MIS espacios
se llenan de imágenes.
La esfinge del enigma
se mece como aceite sobre el agua”
Lil María Herrera.

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guarda las más extrañas predicciones, dice que por nuestra seguridad
pero es ella quien me salva de las tentaciones marítimas
de la noche

de ella es ese galardón de cuerpo flaco revolcándose en la arena
ella, la perversa aguja hincada a la tripulación ociosa
de las palabras mías

mira los gestos territoriales de la sinovia en su rodilla izquierda
luego, me los describe en mensajes de texto, en ese formato
hermoso donde más bien parecen catálogos
de maderas por esculpir

ella es el dulce parapeto de los insomnios míos
que solo la lluvia interrumpe, a veces

ella me defiende inútilmente de mis barajitas de béisbol
y celebra mis rielas, cuando algo extraño araña
los bordes de su espesura de boca

ella es quien me dijo y aún sostiene:

-ángel, la música y la poesía son entes tóxicos
-dos humming birds huyendo del licor de unas camelias
-dos sombras aristocráticas con un mismo ataque de tos
y despeinadas, ambas por el delirio de un relámpago
eternamente ascendente…

y yo siempre la escucho
mientras miro entre sus manos mis mejores barajitas de ripken

-riela 544-

 

riela 506


“EL amor nunca tiene razones, y la falta del amor tampoco. Todo son milagros”
Eugene O’Neill.

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resbalando
por los cordeles del ocaso

algo me delata
en la arcillosa bitácora
de lo menos eterno

son palabras escurridas
desde las labios de una mujer que llega
a los énfasis de la noche

-riela 506-

457 riada


“TE ruego, vida, cuando me necesites,
asesina a los antiquísimos fantasmas
y déjame pasar”
Christian Zurieta.

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más allá de la fina arena
me gusta desconchar los versos
con que hice sílabas de tu pie izquierdo

cuando quemaba la lluvia en su viaje inverso
y eras el mármol sobre las trincheras del frío,
el pájaro extraño que rompía el hielo en manso alivio

yo te iré lloviendo hasta el margen derecho de la hoja
donde escribo; así como el viento va empujando las horas
al rincón donde ni siquiera soplan los silencios

perdóname esta forma de escribirte más de setecientas veces
y ahora termino, cierro el suspiro y lo doblo despacito,
apago la luz de este instante para que gane el olvido

-457 riada-