pisadas navegables


“CUÉNTAME, ¿qué tan arduo será
construir esa piel de tus palabras
en mis ojos ávidos de nuevos amaneceres
para mis geografías?”
Kathy Durán.

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te digo mar
y me miras con el estruendo alegre de una tormenta

entonces te llamo: maria!
y te me haces tan pequeña, que cabes
en la significancia de todo lo amado

ay alma…
-¿quién pudiera llenar de barcos y horizontes, mi marinera
tus pisadas navegables y levantar un puerto entre tus brazos
para que atraque esta nostalgia, que quema y me desfleca
sobre las coyunturas marítimas que festejan el ocaso?

-433 riada-

lejana canción


“LOST without your love.

I always thought that I
could make it on my own”
BREAD.

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como en esa lejana canción,
de vez en cuando la vida…
es cuerpo contable, es duda navegable

inútilmente, otras veces…
arena bajando por las escaleras del naufragio

y el amor, que alguna vez fue un evento en tránsito
ahora tiene el nombre de la terrible orfandad
de esa pausa sin bisagras que decide nacer
al pie del árbol de agua

y reasumes el viaje
con esa mirada de recuerdo, ya liberado…

-385 riada-

la gran estafa


“MI amor estamos envueltos
en la telaraña de nuestros pensamientos y sensaciones
nuestra memoria como el liquen se aferra a las piedras
el viento habiendo lamido la nieve del hielo infinito
clava en las caras agujas de cristal
y agujas de miradas como devueltas por espejos”
Antanas Jonynas.

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pero entonces…
-¿cómo no temer a la muerte más allá del soplo de frío
el silencio implacable y la multiplicación del olvido?

como sí yo fuese capaz de esculpir con versos
esos pedestales de sueños que yo jamás he tenido

como sí fuese casual la feroz aventura
de saberme un abismo de posibles no aprendidos

-¿acaso, es esa piedra disfrazada de luna
en noches como ésta, más allá del nudo, apenas un hilo?

es solo coincidencia (que no basta) lo de la lluvia
y las horas que llegan estropeando recuerdos, ya idos

es tanta inocencia en una mirada, lo que resucita
al santo bocado, para las ansiosas mentiras que digo

-¿y sí de vuelta al sepulcro estallan de ira
dos lágrimas filosas sobre el camuflaje de un:
vente conmigo?

-riela 354-

entre pálidas muecas


“QUÉ edad, qué frío, qué tormenta
puede ser más terrible
que una noche
a solas,
una noche sin nada, una caverna
olvidada, un pasaje secreto,
de hielo”.
Isabel de los Ángeles Ruano.

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ya me has explicado entre pálidas muecas:

-la razón de las formas femeninas en el impacto de los meteoritos
-la paz de los muertos, aún bajo la anarquía de las tormentas
-cómo es que las desaveniencias en tus apuros al orgasmo
nunca diezman la ilusión de los detalles
-lo complejo de lo escueto de ser tan bella
y entenderlo, sin la arbitrariedad improvisada de algún defecto
-las horas de los contrastes, cuando tu reloj se me hace polímero azul

marinera…
la del silbato alegre desde las almenas de mi vida
ahora te pregunto, con las cosquillas de la curiosidad al hombro:

-¿en qué lunar
de esos tres que mantienen sitiada tu boca
se planifica la arquitectura tan hermosamente catastrófica
de tus besos?

me miras,
sonríes un centímetro
mientras tramas algo de seriedad en tu respuesta

-307 riada-

la del viaje sin maletas


“INMARCESIBLES lunas extrañas.
Lunas acaneladas. Manchadas Lunas
entre las arboledas hurañas
y diluidas por las tácitas copas brunas”.
Salustio González Rincones.

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tú eres
la que se me hace un mar en los ojos
y la que me abraza con la fuerza de las mareas

la del corto viaje sin maletas
la de la película desganadora de algún oscar
por la desmayor actuación anudada a las butacas

la que me espera en las entradas
mientras juega con las sombras de los transeúntes

yo, aquel que guarda en los pozos de las pupilas
las fotografías de los veranos, sobre tus piernas flacas

el de los besos que quedaron atrapados
en las paredes y en las puertas de los baños,
en esas entradas desamparadas de los cinemas

-304 riada-

mapas de mareas


“AUNQUE la gran verdad se llama arcilla, greda.
Aunque ligeros guijarros presagian
de la abisal noche el secreto
el azar del molinete de los días
valga tal vez por lo del juego.
Porque toda la sorpresa cabe
en el invento armado por un niño.
Cornucopia vertida desde un sin comienzo
confuso en la lejanía de la sed
lúdica de la esperanza y del apego.
Son sus nombres curiosidad, ansias, anhelos”
Lubio Cardozo.

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recordando la textura de tantos besos permitidos
sobre estas cálidas esquirlas caribeñas
me doy cuenta, que te extraño

tú eres, la que viste de canción
al silencio en la caída del rocío
y a la rotura alegre de los vidrios

me explicas con tu acento del sur
las derivadas matemáticas, en secreto
esas que forjan y que luego mueven al viento

sonríes
y me tumbas el sombrero
donde guardo mis mapas de mareas

te miro, y ya no sé
si aún eres la mujer bajo la lluvia
o eres un pájaro incendiándose

-259 riada-

desde tus ojos (contigo)


“NECESITAMOS las palabras como pertrechos,
como fusiles al hombro para matar pesadillas”
Aixa Ardín.

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la noche se abre
y ensancha los cuerpos ansiados de labios

las olas escriben sus versos perfectos
solo para que salten hasta tus ojos

contigo no hay renuncia ni piedad en las desembocaduras

tus ojos se tiñen de víspera para recorrer la tarde
con agua, hasta que quedan a mi acecho
tus formas blandas de mujer

cortejos abismales navegan hasta ti
son mis labios en la búsqueda de tu edad alevosa

tus párpados son dos altares donde yo construyo mis fogatas
con los pedazos incandescentes de tus palabras

tú rasgas, lo sé, los colores del horizonte
frente a la noche, acogiendo las cicatrices de todos los ojos

y de pronto, me miras y preguntas si las estrellas duermen
en el cielo, o solo vigilan…

yo no sé… pero hoy en ti se desata la alegría
mientras a mi, me basta con perderme en tu vendaval de ojos

se desenvuelve ingrávido el silencio en la vigilia de tus pliegues
y duda la vida, solo cuando anda desprovista de sueños

así se asoma, amarrado a la ventana de tus ojos,
el día, con todas las sílabas del mundo, recién encendidas

amor mío, contigo la ilusión es un pájaro en revuelo

ahora derrámate como la tinta de un poema
y tapiza mis ojos con tus locuras

-238 riada-