el mapa de tus desvaríos


“CUANDO tú me enseñas que dos y dos son algo,
yo aprendo y los cuadro”
Salvador Pliego.

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pregúntale a las piedras
si acaso la poesía, no es la calma después de la tormenta

luego, pregúntale a tus piernas
quién si no yo, conoce el mapa de tus desvaríos

pa’ festejar tus ojos en los míos
me basta esta magia humeante de miradas simples

-es que en lo plano de mis gavetas
yacen tendidos los mil añicos de tu olvido– bromeas, sonríes y dices

y de tu boca pequeña
de pronto, vuelan palabras hasta lo infinitamente imposible

-594 riada-

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los talla 30


“NO hay nada más noble, más fuerte, más sano
y más útil en la vida que un buen recuerdo,
sobre todo cuando es un recuerdo de la infancia”
civilcinema.cl

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-¿talla 30?

-¿será que tú y yo somos talla 30?
como esos hilitos que deflecan las costuras de tu falda floreada
simulando ecuaciones perfectas, y yo no sé si son derivadas
o múltiples integrales lo que junta, o será esta maroma
de versos secreteando a la luna una versión
mejorada de los incendios forestales

como bonnie and clyde, tú y yo talla 30
pero sin sombreros, descamisados y sin pretextos desprevenidos ni extranjeros
y ya sin propuestas para el próximo timo de las guayabas y exhibirlas
en un mercado menos libre, para la venta

como la tracy hyde, tú mi “melody” de los setenta
merodeando las veces del agua en canciones eternas que parecen vitrinas

de mi colección, me quedan apenas dos barajitas que atesoro como a lo nuestro
una ripken “special collection”, la otra piazza “best edition”; y ambas talla 30
-¿cuál quieres a cambio de un beso de esos que tumban
las vestimentas de la luna?

y los + distantes talla 30
a lo derrick en la memoria como viejos marineros,
esas siluetas de luces que golpeaban la tierra en busca de oro negro
para cambiarlo por shopping centers o por altas iglesias

como aquel “terrible” talla 30
guía fiel y explorador que acompañó las veces de mi niñez a robar arepas

-¿te acuerdas?

 

-591 riada-

ojos de almendras


“MI historia está llena de silbidos y dédalos,
de voces y de veces, de jodidas preguntas,
de estaciones narradas para un inventario
de cicatrices y de resonancias”
José Luis Díaz-Granados.

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de ella nació hasta mis arterias
este rito fluvial y aquel pacto sagrado
de mis ojos con sus ojos de almendras

de ella, me gusta la luna tras la niebla escondida
y los bucles de su pubis al viento, deletreando
paisajes bajorrelieves sobre la arena

de ella, la risa y su extendida lengua
que provocan arco iris nocturnos
y un instante después…
desatan tormentas

-riela 556-

musa cuatro


perdí mi boleto
entre albores y ocasos

difícilmente volveré…

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todo queda al desnudo
frente a la geometría brutal de un espejo
excepto, la bilateralidad de una duda

——-

…ahora abre los ojos
para que entre la lluvia

inmutable y perfecta
como las cosas redondas…

——-

cuando la soledad y la tristeza
se sientan a compartir la mesa

son como ríos que no se mueven
que no se encuentran
y nada pesan…

-542 riadas y rielas-

volantines, petacas y cometas…


“VUELA, vuela barrilete
sube todo lo que puedas
que el hilo de mi carrete
si no subes, se me enreda…

hoy en mi verso se destaca
el sencillo homenaje que yo hago
a las cometas o petacas,
volantines o papagayos.

Los sueños de mi niñez
tenían tanta entereza
que volaban en un dos por tres
al igual que mi cometa”
Alejandro Díaz.

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cuando lo bueno y lo eterno
lo bajito y más pequeño
levanta el vuelo

-alto, muy alto hasta las estrellas desmedidas
-sin adioses dignos, sin promesas ni efímeras despedidas

es cuando me doy cuenta de la textura contenta
que tienen los volantines, petacas y cometas…

que desde las manos de unos niños, simplemente
se elevan elevan elevan elevan elevan y elevan

-riela 539-

la latitud de sus afanes


“Y yo estaba abajo leyendo la parte de Cumbres Borrascosas
donde Heathcliff se aferra a la celosía durante la tormenta sollozando
¡Entra! ¡Entra! al fantasma del tesoro de su corazón”
Anne Carson.

 

 

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levantadas -como la falda de la noche-
se sueltan sus formas subrayadas
desde las elásticas claridades
donde la hiedra baña de ardor
al labio roto

y ella dice que me ama
con su propio desenfreno,
desde la latitud de sus afanes
hasta llegar convergente al salitre de una playa
donde el deseo escarba entre cadáveres de mariposas blancas

mientras,
amontonamos versos negros bajo la luna descafeinada

-riela 515-

con los ojos descalzos


“ESPERO al poema atisbando su llegada
en el ápice mismo donde cruje
y levanta las alas”
Armando Rojas Guardia.

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como quien persigue unos granos de polvo
que al final, es lo que nos asedia

vamos como cicatrices
simulando ser jinetes redondos
sobre las formas planas del tiempo

y cuando ya ni siquiera ese breve colapso
nos sirva

otros proclamarán la eternidad de la poesía

solo el destiempo, será lo que la mano empuñe

esas coincidencias de glaciares eternos, al instante

evento único y accidental en que la palabra se eleva
desde la boca de un extraño ser que merodea
la vida, con sus ojos descalzos

…todo poeta

-riela 513-