doscientas veintidós palmeras


“VENGAN
quiero ponerlos
sobre las puntas
de mis dedos calientes
mariposa de invierno”.
Hilde Domin.

 

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meine liebe,
véngase pronto
pa’ este brocal lacustre

y pa’ la sombra
de las doscientas veintidós palmeras
que la urgen

sabe,
la luna aquí se deshoja,
las charcas sabotean de agua a las margaritas,
las pupilas abren y cierran como relámpagos repentinos

y la boca mía muere por el estallido de un beso suyo
en este cauce y a la hora que constela el alba
pa’ conspirar contigo

-222 riada-

y te escribo versos…


EN este mundo inquieto, moderno, apresurado,
tomamos todo aquello que nuestro corazón deseaba -tú y yo,
y ahora las velas blancas de nuestro barco están arriadas
y agotada la carga del navío.
Oscar Wilde.

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para ver trepar mi amor por ti
como la hiedra y soñar, con inscribirme
en las páginas abiertas de tu cuerpo

luego vagar como un recuerdo,
como un ruido o como el viento

para que seas mi camino incierto,
mi sueño, mi locura y mi mejor secreto

ah, qué magnífica sustancia es la palabra
que te adorna de una suave y sutil melancolía
así como de luna, pa’ después alzar vuelo

para mirar cómo el viento manosea
los blandos bordes de la tarde, como sintetiza
en frases y oraciones, la danza de colores que descalzos
tiñen de asombro alegre, a tus ventanas de ojos

para contemplar cómo los árboles
ajenos de equinoccios, tocan los climas
afinando los ecos más duros de toda nostalgia
sin quemarse, como esos locos que atrapan estrellas con las manos

-158 riada-

presagios


 “MÍA”, cuando ríes, “mía”, cuando oras,… “mía”, a todas horas, Maracaibo mía
Udón Pérez.

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para verla, para verme

no hace falta brillo
sino letras tambaleantes
en el trapecio de su risa

y sobre el “por si acaso”
de estos simples versos
como presagios

me basta su alegría suelta, loca y ebria de lluvia
para que yo resbale hasta el quicio pequeño
de sus ojos

-riela 26-