duelen los pies


“AMO el béisbol, pero mi plenitud eventualmente se terminará y mi corazón, lentamente, se romperá. El béisbol se ha mantenido notablemente impermeable a la modernidad, pero es, como cualquier industria moderna, altamente alienable. Acudo a la poesía porque es menos susceptible a la circunstancia. No me conmuevo especialmente cuando un poeta habla de béisbol; no me interesa especialmente que un mundo se encariñe con el otro. Ahora mismo los necesito separados”
Fernando Pérez.

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regresando de su quincuagésima plegaria
duelen los pies, y aún no ocurren para nada
los dulce síntomas al alma, de lourdes vargas

unos niños juegan béisbol
en el callejón de los sueños, a contrarreloj
miguel grita: -¡qué frágiles esas costuras tricolor!
y sí, todas flojas en la vieja pelota marrón
pero al vuelo mágico del jonrón,
de cara siempre al sol;
es como una extraña ilusión
la de miguelito cabrera, desde el portón

-¡y miren a la valentina valles!
tan atenta caminando por las calles
luciendo su mejor cartera
recorriendo las vidrieras,
elegante y perfumada
con su falda plisadita, nueva
y la blusa bien planchada;
altiva, labial y altanera
seguro que anda enamorada….

-riela 487-

como a temblores


“NO sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices”
Mario Benedetti.

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detrás de tu voz
andas tú…

con esas hendiduras que reconozco
donde se arremolinan recuerdos

parcelando lo nuestro
me hablas, como si hablasen unos linderos

como en aquellos días
de la radio en blanco y negro

cuando a mis oídos llegaban canciones
que te nombraban como a temblores

-484 riada-