como los temblores


“SIN embargo
hoy no estás y eso si es insalvable
es una nueva mutación del dolor”
Rocío Soria.

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de su mirada salta la metáfora
que hace cantos de los golpes de la lluvia

tan urgente como los temblores
o lentamente, como el viaje del árbol hasta la nube

cuesta arriba, como el pétalo en alas del viento hasta la nube
cuesta abajo, hasta amanecer de cara al mar, como los barcos que se minimizan

 

-riela 423-

bad temper


“COMO esos círculos de colores
que se confunden a la distancia con una línea recta,
tus viajes me hacían verte distinto de lo que eras en realidad”
Cecilia Romana.

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me inclino para leer tu simple traducción de:
“bad temper”, y luego sonrío

ay corazón, que late y late
sobre aquel, donde nacen las tormentas caribeñas

yo te miro amor mío, asomándote a  la tarde
y tú eres la que viene tarareando esos fieros poemas

entre la breña, donde habita la mancha más negra
y glucosa de mis abismos

 

-417 riada-

sus duermevelas


“CUANDO tú te quedes muda, cuando yo me quede ciego,
nos quedarán las manos
y el silencio”
Andrés Eloy Blanco.

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me pregunto:
-¿en qué playa la podré encontrar
sin que antes se pierdan en el mar, mis dos velas?

si el perfume del ocaso me alcanzara
recostado sobre las letras de su nombre
escrito setecientas veces por el viento sobre la fina arena…

si en lo eterno, entre lo efímero y lo fugaz
ella me escuchara llegar, cansado y largo, seremos dos sombras
paralelas, y a la hechura del silencio para no perturbar sus duermevelas

-riela 411-

hay melodías


“HAY viajes que se suman al antiguo color de las pupilas.
Después de ver la isla de Calipso, ¿es que acaso Odiseo
volvió a mirar igual?, ¿No se fijó un color
como un extraño cúmulo de algas
en sus pupilas viejas? Lo mismo que en los pliegues
mínimos de la piel
se fosilizan besos y desdenes, así los ojos filtran
esa franja turquesa del mar que acuna islas,
medusas de amatista, blancura de navíos”
Aurora Luque.

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hay melodías
en las vertientes por donde surcan estos versos

como veleros
desiguales, que abandonan sus reflejos en el aire

porque nadie
los persigue, se ondulan y luego mecen suavemente

siempre ascendentes
sobre el unicornio azul que remonta las mareas

así recrean
silencios en las vidrieras donde se exponen los recuerdos

tan lentos
que crujen en momentos, en que se desdeña la alegría

-riela 409-