thru the windows of night


“AY amor, quebrados caímos y en la caída
lloré mirándote. Fue golpe tras golpe, pero
los últimos ya no eran necesarios”
Raúl Zurita.

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es penélope quien ahora duerme
en un banco de madera del andén desinfectado
de silencios y de toda memoria

llega a mis manos
ella, sin códigos postales
mientras las ciudades arden afuera

soñando con la lluvia leve, soñando con su odiseo
que trepa las fronteras de una historia ya por fin derrotada
entre ramitas de perejil y la espera, en una playa
sin autopistas, sin monóxidos, al sur de ítaca

los versos posteriores y tanto suspiro ciego
y la tribu de palabras que se van llenando de labios
son edades repetidas sin asombros, sobre los escombros
de las infinidades…

-riela 502-

la musa en la botella


“UN hombre sólo es tan bueno
como lo que le dice a un perro
cuando tiene que levantarse de la cama
en mitad de una noche fría”
Pat Boran.

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es ella quien hace de sus hermosos brillos
esos aires de resinas que despiden las tormentas

ella, quien cambia nombres y redistribuye a las estrellas
y quien autoriza el vuelo relevante de los pájaros

quien pinta arco iris y dicta melodías a mis dos pupilas marrones
ella, quien me traduce, esos párrafos rojos o azules
que tienen los arándanos

ella, es la única dueña de las coordenadas en que gira el viento
quien ensancha las promesas y adjudica el lucro
de los ruidos, entre mis tres ventanas
y dos puertas

quien recoge de mil maneras, las cortinas blancas de la luna
es ella, la que todavía pedalea mi vieja bicicleta
y quien perfuma todas las esferas

es la fuerza impalpable que orienta a los ríos del planeta
quien descifra con su alegría los hilitos del poema
y luego asume, con cierto rasgo de tristeza
ser la musa en la botella

-riela 393-

mírame zarpar


“YO que crecí dentro de un árbol
tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar”
Pablo Neruda.

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quédate
mírame zarpar y llegar
sin la cadencia de unas rimas

déjame estrenar atardeceres
desde las comisuras más tercas de tu boca

y ya incrustados en la noche como dos alambres

seamos dos locos, de esos
que perfilan desde un techo a las estrellas distantes

de esos que amarran y sueltan la dicha
sobre un presupuesto de majas ganas infinitas

-359 riada-

doscientas veintidós palmeras


“VENGAN
quiero ponerlos
sobre las puntas
de mis dedos calientes
mariposa de invierno”
Hilde Domin.

 

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meine liebe,
véngase pronto
pa’ este brocal lacustre

y pa’ la sombra
de las doscientas veintidós palmeras
que la urgen

sabe,
la luna aquí se deshoja,
las charcas sabotean de agua a las margaritas,
las pupilas abren y cierran como relámpagos repentinos

y la boca mía muere por el estallido de un beso suyo
en este cauce y a la hora que constela el alba
pa’ conspirar contigo

-222 riada-

desde el mismo puente


“HEME aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos”
Rosario Castellanos.

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me quedo en tus ojos
para mirar los riachuelos y alargar los días soleados
siempre, desde el mismo puente

me quedo en tus labios
y mientras tú me habitas, yo dibujo lunas blancas
en el huerto de tus palabras

me quedo en tus brazos
jugando a ser eterno, durante las horas más largas
como en un día de invierno

tus manos, conjetura de la luz
que junta y separa, accesorios míos para conspirar
entre tus alambradas pausas

 

-129 riada-

saturando la vida


LOS poetas son un desorden en el clima, pienso.
Los poetas nunca están contentos. Los
poetas son
un tropiezo incómodo
en el lenguaje, un
accidente”
Alberto Barrera Tyszka.

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llegas con tus roturas a cuestas y se narcotiza la noche
y yo: hila que hila, saturando mi vida de tiernos nudos

última ceremonia de esta noche -oficio de los insomnios, obvio-
ese sueño ya consumido, raudal que va desde tu boca al olvido

desbordada, como una cifra boyante en el mar, metros redondos,
alba en las alforjas y mechones largos de luna blanca…
así te concibe mi corazón, en esta noche salpicada de recuerdos

el mundo mío cabe en ti, pero eso no importa ya
es este golpe permanente de la melancolía, evocando tu transitar
de mujer bajo la lluvia, hasta que la noche se gane su olor a vainilla

todavía resbalan por tu cuerpo mis minutos y puedo verte:
invicta, ingrávida, distinta, de tinta fresca… ya ni siquiera diez soles
podrán borrar, las sombras que tus pasos han dejado en mi desierto

tú eres noventa por ciento del polvo que llevo encima y el resto de mí,
son tus cien lunares cual magníficos pozos de deseos, tu oficio de amante
recién descubierto en mi lado izquierdo y tus cosas simples amarrando versos

sin respuestas, ya sin tus círculos para adorar
ando yo, como andan los gatos a punto de saltar sobre la luz…
-¿me perdonas?, pasa es que esta noche ando anegado de tu ausencia

-100 riada-

de las palmas la más alta


“PAJARILLO, pajarillo,
que vuelas por mi rivera
por qué no vuelas ahora
que llegó la primavera”
Jose Cupertino Rios.

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yo me desvisto
para entrar a tu boca,
al oráculo de tus palabras

allí todo adverbio es pronombre
y ambos abismos, temblores y otros acontecimientos

allí se fabrican los verbos y cada adjetivo
que yo vivo, aprendo y deseo

levanto anclas y todas mis velas
en tu punto y aparte, porque allí es donde
el poema me convierte en un simple náufrago en los albores

 

-80 riada-