Archivo de la etiqueta: Héctor A. Murena

287 riada


“EPITAFIO:
Aquí llueve”
Gabriela Rosas.

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a veces la música de fondo
suena como un extraño reproche, pero te miro
anudando mares distantes y te me haces un raudal de melodías

otras veces te me elevas
al instante de quiebre que fulmina las partituras

y te encuentro en las ramas del verano de aquella vez
que aprendiste a volar por mí

-287 riada-

riela 283


“ENTRE un ojo abierto
y el otro cerrado
los ríos de cuándos y más cuándos
se secaron”
Diana Morán.

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su voz
todavía es la que enreda los dedos largos del mar
a los arrecifes de mi pensamiento

ella es quien inaugura la temporada de las luciérnagas
ella quien me cierra el alma hasta la transparencia
con la dulce serenidad del agua

-riela 283-

riela 200


“BULLE lava en nuestras oquedades,
amenazamos con mareas saladas
y la inocencia se ha secado
en nuestros atardeceres”
Rowena Hill.

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pienso en las pequeñas aves que habitan
confabulan y festejan dentro de la palabra “melancolía”

y al final no son más que cuerpos-pájaros
las mil estrellas estrujadas a lo alto para vestir
a las pupilas póstumas sobre el corazón metálico
que nos va dictando la noche…

-riela 200-

197 riada


“BENDITAS sean las muchachas
que usan rouge y rimmel
beben vino con altos oficiales
y por las noches
–espejos y medialuz–
abren las piernas con decencia,
como cuando duele”
Mariela Dreyfus.

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-creo en la poesía, cuando su único mérito incipiente
es ser el transporte de las palabras hasta su féretro de mar

-creo en tu sonrisa ondulada, perfecta, inestable
y en el olvido, cuando se presenta vestido de enemigo implacable

-creo en eso de despintar melancolías desde ansias amuralladas
y en vaciar mi cantimplora de amaneceres para llenarla con tu sed

-creo en tu olor a duraznos
y en ese vuelo violento que tiene tu mirada

 -197 riada-

185 riada


“Camino para mirar las calles
y pretender volar con las alas rotas
como la niña que corría
retornando siempre a casa
con un as bajo la falda”
Zazil Alaíde Collins.

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arrumados bajo el almendro me jurabas que siete por siete
era igual a otra madrugada contigo

para caer en tu emboscada déjame hacerte noche primero
después, con tu fogata de labios una gran llamarada

para que el alba nos encuentre habitando sombras
no censures mis palabras, tampoco temas al pentagrama
que mis manos d e s p a c i t o vienen dibujando bajo tu falda

-185 riada-