627 riada


“ARRÁNQUEME. Señora. Las ropas y las dudas. Desnúdeme. Desdúdeme”
Eduardo Galeano.

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amor mío,
hoy procúrate la lluvia
y que nos lleve en gotas a la página principal de otro cenit

hazte mar y tu boca sea la tormenta
que agrede con densa espuma de besos en cada acantilado mío

si así te ves, solo sonríete
dite que hay trenes sin destino y amores que naufragan en un café

disípate ahora, en suaves cascadas bajo la lámpara
y resbálate a mis brazos, que te esperan con acuarelas temblorosas
de veces

-627 riada-

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riela 586


“SOY el día, y el viento levanta sus ramajes en mi alma”
Vicente Gerbasi.

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callados
como un derrumbe de olvidos
hay silencios que entibian recuerdos
con la emoción de la música y un buen vino

y sobrevive distancias su nombre
mientras ella se convierte en propuesta de lluvia
sobre el diván de mi trago más largo…

-riela 586-

riela 581


“EL primer día
la mujer repitió en voz baja las palabras:
«Hágase la luz»
al abrir las persianas,
descolgó una botella de suero semivacía
la puso en el cesto con los algodones, gasas
y cinta adhesiva
y la luz se hizo en la recámara”
Teresa Riggen.

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jennifer aniston se pinchó su dedo meñique
manipulando heladas puntas de estrellas y dicen
que no dolió xq un repentino humo brillante la cubrió de pegatinas

y así de súbito, se despliegan por el estudio 54
esas vicisitudes fugaces y poco calibradas de lisa kudrow recordando
en voz alta cómo una tal… jane williams terminó muerta
mientras columpiaba broadway sin ropa interior
y sin respuestas

time magazine nos recuerda que a la bella courteney cox
se le extravió el buen humor al primer escalón del desenfreno
justo al instante en que el amor se hace añicos
tras bastidores

friends forever
pero solo, ante la premura de un beso

-riela 581-

riela 577


“ERA
un
pájaro
cansado
y

estabas
casualmente
allí
de
pie
con
un
cuchillo

y una bolsa, vacía de alas”
Matilde Södergram.

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una tarde
la miré caminar entre escombros de lápices
tan efímeros de eternidades…

y entonces la hice poema delirante

juntos, como dos criminales triunfantes
estropeamos y escondimos la última edición
la más pequeña y huérfana de nuestro vuelo sin retorno

en plena huida
nos atraparon, indocumentados en la franja fronteriza
de una promesa que nunca hicimos

-riela 577-

523 riada


“—¿Y ese rumor de olas?
—Son carros.
—No paran.
—No, no paran.
—¿Y ese canto de ballenas?
—Son grúas frenando.
—¿Y esas sirenas?
—Son sólo sirenas.
Duérmete ya”
Xitlalitl Rodríguez Mendoza.

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te amo
como los abismos
aman el frenesí de los ecos

es este oficio
que me obliga a disolverme en ti
cuando más te vuelves distancia y menos palabra

es esta forma desmedida de amarte
este desplomar de tantos ladrillos viejos por doquier
estas ráfagas violentas de verte llegar, cuando en verdad te ibas

-523 riada-

465 riada


“NO tengo ambiciones ni deseos,
ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo”
Fernando Pessoa.

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me gusta el riesgo de mirarte cuando duermes
y este egoísmo mío, de “saberte” sin percatar del accidente
de que todo sea un simple: “quizás”, o un corto: “para siempre”

-¿dónde guardas tú los sueños cuando estás despierta
y desde dónde corren esos besos que me das, hasta convertirte
en este río que desordena mis horas?

yo espero ecos de la lluvia para contemplar tu desnudez de hoja
y escuchar las alarmas en los alambres delgaditos en que terminan tus pies

es temprano en las encinas
y en los incendios pavorosos que engalanan todo lo efímero
en mi cama

-465 riada-

450 riada


“‘ICH liebe Dich, Maria…’¿En qué brumoso puerto,
en qué tierra lejana dejaste el corazón
que gimió en estas páginas, en este libro abierto
y olvidado en un barco, su ensueño y su pasión?

‘Ich liebe Dich, María…’ Yo guardo el libro, y leo
el verso que a veinte años escribió en alemán
un hombre que te amaba, y en mis sueños veo
tu rostro rubio y triste, y los barcos se van…”
Héctor Pedro Blomberg.

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mediaba mi primer otoño en tu tierra

sorpresivamente, tomaste mi mano y en tinta negra:
ICH LIEBE DICH y luego aquel gesto, aquel shhh… y estampaste
en la palma de mi mano, esa media hoja de tu cuaderno escolar

no supe qué hacer miranda wert, sino interpretar tu mirada
como a un doble signo de interrogación

leí y pensé en aquellos versos de héctor blomberg a maría kempenfeldt
pero en ti no había poesía, niña

tampoco un libro abierto y olvidado, ni barcos que se iban…
pero sí un rostro pequeñito y también rubio

en ti sobraba esa sonrisa única que tienen las travesuras en west tennessee
ajustada con tu enfado pretendido, a contracorriente en tu bicicleta azul
esperando una respuesta, que nunca llegó…

y recordé tu última osadía -la del grito- apenas dos días antes
desde la distancia tangencial del parque donde corrías:
-hey, foreign boy! you’re driving me crazy!

quizá pensaste: no me oyó… no entendió…

miranda, sí entendí…
me recordaste que el próximo día tenía la cita
para obtener mi primera licencia de conducir

hoy me queda el fantasma de tu risa infantil lejana
con la mirada, ahora extendida a cuatro hijas atrevidas
mientras tus enfados y preguntas, aún estallan al recuerdo
como en los días festivos, los cohetes en las plazas
de esta ciudad donde vivo

-450 riada-