sucumbir a la mordedura


“LIMPIEMOS la cama de las nubes
ella no saben de bombas
ni de tornillos

sólo aprendieron a convertir la luz en rosa

limpiemos sus pies
que están llenos de lluvia

todo
veamos
que no siempre
nos visitaran los cielos”
Luis Perozo Cervantes.

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me gusta
mirarte morder las pomarrosas
y luego reír contigo hasta la traducción de los pedazos

sucumbir a la mordedura
y que te apresures a los domingos de pájaros alegres
esos que siempre hicieron cantos con tus silencios de flor

como en esas treguas
que te inclines a la fruta y se fugue tu cordura
al otro extremo de tu risa, donde se pintan verdiazules tu ojos

-527 riada-

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diferente a uno mismo


“LOS pájaros cantan tras la tormenta -¿por qué no va poder la gente deleitarse con la poca luz que les quede?”
Rose Kennedy.

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miradas que perfuman apuntando siempre al alba
es ella, devorándose los párpados

escurren en silencio
duras ganas en nuestras blandas manos
es la metamorfosis de la nada, diferente a uno mismo

aquí y con ella, yo aprendo del barro
harapientas luminarias al viento fuimos, aún somos
hasta alcanzarnos como dos granos de arena

-¿cuánto hace que el cuervo de frost
se posó sobre la última rama?

-le pregunto y ella sonríe…

-tú y yo, somos una escaramuza sin fecha escrita,
dos armas peligrosas, extraviadas sin tags de ruidos -me dice

y ahora no me preguntes por qué ni cómo así -sentencia
seriamente ella- entre largos sorbos de su café

-riela 521-

entre el polen y la luz


“NO te pedí encender

la luz del patio esta vez,
entré como una extraña,
como esa
hija clandestina y llena de secretos
que los años
van haciendo de mí”
Sonia Scarabelli.

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-¿en qué punto y aparte queda pasmada la memoria de tanta incertidumbre
y dónde es que cohabitan esas ecuaciones que hacen parecer
más simples, a los polvorines
de la nostalgia?

-entre siete cielos negros y sus sombras
-entre el polen y la luz
-entre la quimera y la piedra
-en el insomnio que trasciende las ventanas
hasta desabotonarse de las almohadas
-en los peldaños del silencio
desde donde se aboca cada trasnocho

no sé…

pero allí estaré yo
como la sombra de lo que soy
mirando las farolas que intimidan a las páginas de unos sueños

esperando por ella
como la envoltura ideal para los escombros de luz
ante tanto párpado abierto

-riela 464-

locura sin saldo


“SIN inventar el capítulo,
comenzar a entender
una lectura furtiva.

La página burla
lo imaginario y absurdo”
Maritza Cino.

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sin ti
la poesía
es otra locura sin saldo

y es así como se vería
una lágrima de amor sin sombrero

o tu maleta llena de ropa fría
y sin ese suspiro hondo y suicida
en las venas de un país extranjero

ay, de este amor tan mal escrito

ay, de esta semana sin febrero
tan peligrosa como los tornillos
flojos, largos y sueltos…

soy tu capitán, marinera
el del lápiz con la punta obsoleta
de tanto escribir tontos poemas

sin el cuerpo de un verso
sin alas de letras

-422 riada-

conjuro


“ES inútil pronunciar este misterio
que es lo simple o lo divino
o una de las nadas que tenemos”
Julia Erazo Delgado.

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-¡viento del este!
tráela nuevamente
a esta orilla celeste
para yo verla jugar
entre el cielo y el mar
con turpiales y peces

-¡viento del norte!
dame letras de su nombre
y acompáñame esta noche
en mi fogata de versos
para soñar que la encuentro
trepando entre voces

-¡viento del sur!
ponle alas a mis palabras
sobre el ritmo suave del agua
y dibuja unos límites de luz
a estos círculos desiertos
de luna, que la reclaman

-riela 344-

girando como la luna


“LA ruptura es nada más un desvío por aprovechar.
Viajar para contrarrestar la vorágine de lo externo.
Todo viaje va hacia dentro de los ojos”
Diana Araujo Pereira.

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quédate un segundo
-seré como un sueño recién soñado:
estrenando versos que suenen como la lluvia
como golpe de marullo
o como un beso robado

quédate un minuto
-seré como un sueño transitando:
trajinando versos que huelen a machado y neruda
a mango sin fines de lucro
y a maracaibo

quédate una hora
-seré como una huella que ya han borrado:
me verás suelto y lejos, girando como la luna
sin apuros
y en naufragio

-302 riada-

catorce catedrales


“GRANDE o pequeño, todo hombre es poeta si sabe ver el ideal, más allá de sus actos”
Henrik johan Ibsen.

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una vez, conté catorce catedrales
en un barrio de sus caderas, mientras la luna
hacía fintas sobre sus piernas color resina poliester

luego, la vi caminando malabares
sobre la fractura del poema, en la quinta página
de aquel cuaderno, donde yo cosechaba caos de amaneceres

otro día, ella me rompió
la infraestructura digital del vuelo
exactamente en el cordón umbilical de todas mis preguntas

-riela 284-