a media hoja


“CUANTOS amaron tus momentos de alegre gracia,
Y amaron tu belleza con amor falso o verdadero,
Pero tan solo un hombre amó tu alma peregrina
Y amó hasta las penas de tu cambiante rostro”
William B. Yeats.

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a media asta,
a medio caracol entre el vaivén de unas olas,
a media piedra mojada sobre la arena seca

secreta, como las cartas guardadas en lo más alto del armario,
a mitad de la hoja que una rama olvidó en la ventana,
casi a mitad del poema, cuando ya no cumplen las palabras

a media distancia de la sombra ignorada,
a mitad del hilo que la nostalgia teje sin perfumar,
allí esta siempre ella, poseída, vestida de medianías

crepitando como guirnalda entre las acacias,
como el verso cautivo en las redes del mismo poema, siempre
como la melodía ya casi olvidada…

-riela 637-

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apenas un susurro


“TE vas. Te fuiste: Espejo en mis pasos.
Ahora luz vencida, desvanecida
Y breve en la tempestad del tiempo”
André Cruchaga.

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entonces…

la busqué en la lealtad de las hormigas
y hasta en la coincidencia de la levadura sobre el musgo

la luna parpadeaba entre poemas míos y unas hojas,
pero ya merecida, era ella quien ya no titilaba
en la escena final del momento
taciturno

un día la encontré…
en la limadura de las apariencias, pero no era la misma
entonces preferí hacerme un eco pequeñito,
un latido, apenas un susurro

un susurro de esos que remontan sobre las trivialidades, y huí
hasta la dulce cima donde el espectro de un alba
la hizo musa de mis soledades…

en un exacto segundo

-riela 632-

pequeños miedos


“LA palabra trueno vuelve
a vibrar entre las hojas
como un volcán
como el océano
se estrella contra la frente de quien
sin pensarlo pero a sabiendas
vino a dejar sus pasos —
la huella de sus pasos
aquí
en esta orilla”
Teresa Arijón.

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mírame de nuevo
que tu mirada es perfecta y perdura en el tiempo
lo que la reparación de un beso

háblame luego
que tu voz senda mía, es el cauce tibio y seco
del total desguace de mis pensamientos

piénsame así, en silencio,
con ese estruendo hermoso de tus estrafalarios deseos
rodando los metros más permeables de mi cuerpo

ven, amándome en secreto
mientras me represas en sueños,
en aromas, en gestos y en pequeños miedos

-628 riada-

reminiscencias


“POR ti, me desnudo hasta la corteza de los nervios.
Me quito la joyería y la pongo en la mesa de noche,
me desencajo las costillas, expando mis pulmones por toda la silla.
Me disuelvo como un medicamento en agua, en vino.
Me derramo sin dejar mancha, y me marcho sin agitar el aire”
Kim Addonizio.

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vulnerables inocentes que se escapan
a esconder de las miradas
y vestirse de culpables

celebremos la batalla en silencio, entremos
que sean íntimos los versos
que la luna nos delata

todo el temor escondido bajo tu falda
permitamos ahora mismo
se nos vaya

las flamantes primicias que tu cuerpo me regala
para eso traje besos y tanta prisa
de atraparlas

sangremos ya que la herida es de los dos
y consumamos ya la sal
que dentro, nos aguarda…

-614 riada-

cuando vuelvas…


“NO sabes
que pájaros han quemado sus alas
bajo la corteza de estos árboles.

Deja ausente tus fuegos.

Trae el río hasta los labios.

Brota espinas entre tus manos
para horadar los cuerpos.

Penetremos en este lago
sin tiempo,
sin luz”
Celsa Acosta Seco.

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cuando vuelvas
si aún reconoces el camino y decides regresar…

tráeme media docena de lluvias camufladas talla M
y un par de meses polvorientos talla 10

quédate tú con el eco
lento y melancólico de los relojes

y seamos nuevamente
aquellos despertares delirantes viajando como fantasmas
por las vigas carrileras de los quinientos ojos del día después

recuerda que los pájaros siempre regresan

y que el vuelo es la continuidad de la misma breve huida,
nada más

-611 riada-

poema delirante


“ERA
un
pájaro
cansado
y

estabas
casualmente
allí
de
pie
con
un
cuchillo

y una bolsa, vacía de alas”
Matilde Södergram.

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una tarde
la miré caminar entre escombros de lápices
tan efímeros de eternidades…

y entonces la hice poema delirante

juntos, como dos criminales triunfantes
estropeamos y escondimos la última edición
la más pequeña y huérfana de nuestro vuelo sin retorno

en plena huida
nos atraparon, indocumentados en la franja fronteriza
de una promesa que nunca hicimos

-riela 577-

los garfios blancos de la luna


“NO son nube ni flor los que enamoran
eres tú, corazón, triste o dichoso…”
Rosario Castellanos.

_______

maria
jamás pretendió ser fuego cruzado
ni la alegría en las alas de un salto
en ninguno de sus retratos

pero entendió que en la cosecha de las prioridades
de sus asombros diarios, fue siempre el pedal y no los frenos
lo que se quedó enganchado en los garfios blancos de la luna
aquella noche, junto al sticker price de su bici amarilla

quizás, fue solo el jaque mate al vuelo alegre del pájaro
o la fecha rota sobre el calendario, lo que + dolió
en las rodillas

-riela 573-