como los temblores


“SIN embargo
hoy no estás y eso si es insalvable
es una nueva mutación del dolor”
Rocío Soria.

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de su mirada salta la metáfora
que hace cantos de los golpes de la lluvia

tan urgente como los temblores
o lentamente, como el viaje del árbol hasta la nube

cuesta arriba, como el pétalo en alas del viento hasta la nube
cuesta abajo, hasta amanecer de cara al mar, como los barcos que se minimizan

 

-riela 423-

vagar en versos


“SE duerme tu nombre, niña,
en una ciudad de silencios de agua”
Beatriz Hernanz Angulo.

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en mi casa entran los sueños
entre los pliegues claroscuros
por la espalda de la noche suspendida

pero se marchan temprano en la mañana
por entre las ramas alegres de unos árboles
mientras se me borra el cutis de la memoria:

-el tobogán de tu voz con el hipo y la taquicardia
de las horas aquí consumidas

-el picoteo temprano de la luz
sobre tus formas magníficas de mujer

-el volumen mecido de tu bufanda azul
tapando los lunares de tu cuello

-esta forma de vagar en versos
en poemas tontos en torno a ti

supongo que un día de estos, amanecerá
y ya todo estará borrado…

-riela 370-

cicatrizar al poema


“MI cactus ha muerto
Mi escritorio ha recuperado soberanía.
Mi taza de té ha vuelto arrepentida a su antiguo lugar
pero las autoridades cactáceas sospechan que tengo en la mira
comprar otro cactus para asesinarlo”
Juliane Ángeles.

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quiero ser noche
en una playa del país de tu seno izquierdo
ese lugar donde llegan para residir eternamente, los huracanes

en esa ancha ensenada
para el oleaje marítimo de tu risa
y desde donde tú te elevas, como espuma a los cántaros de nubes

más allá de los pueblos de ansias
de esas regiones capilares ya marcadas por el deseo
esa parte geográfica de tu cuerpo que aún no ha sido conquistada

ya no me bastas enarbolada
sobre la cima de las antorchas
de tus dos torres blancas como espejos de sal infinita

no me bastas plana
rendida y abierta como un puerto para mi festín de párpados
que te siguen, como el eco al sonido inútil

no me bastas adjetiva
como el pincel amarillo para marcar cataclismos
ni subjetiva, como aquel pacto entre el labio y la brasa
para cicatrizar al poema…

-281 riada-