Archivo de la etiqueta: Lisel Mueller

584 riada


“PERO nada serás
sin estos versos
convertidos en pájaros
en círculos
en pasos
que mis años alargan”
Minerva Margarita Villarreal.

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¿es hechizo?, te pregunto
-esos momentos en que todo excepto tú, desaparece

embeleso, maleficio, brujería…
esos detalles que te envuelven de implicaciones inútiles, maria

me hablas y mi vida ensaya esos recorridos
en la cuerda floja entre décimos pisos

-¿qué más sutil y complejo mecanismo
que esos ojos tuyos atrapando a los artificios
esparcidos por los arenales de mi alegría?

son los besos que me debes, frasquitera
ese crédito impagable y transparente de veces
de tu dulce encanto elevándose como la bruma a lo alto

y me dejas con los golpes trapecistas del agua
tan grandes, del tamaño de unos atardeceres

nunca + me sueltes bruja al enjambre de otros versos
átame a esa levadura tuya que nunca cesa,
a tu sombra más pequeña de pez
solapando estrellas…

-584 riada-

riela 573


“NO son nube ni flor los que enamoran
eres tú, corazón, triste o dichoso…”
Rosario Castellanos.

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maria

nunca pretendió ser el fuego cruzado
ni la alegría en las alas de un salto
en ninguno de sus retratos

pero entendió que en la cosecha de las prioridades
de sus asombros diarios, fue siempre el pedal y no los frenos
lo que se quedó enganchado en los garfios blancos de la luna
aquella noche, junto al sticker price de su bici amarilla

quizás, fue solo el jaque mate al vuelo alegre del pájaro
o la fecha rota sobre el calendario, lo que + dolió
en las rodillas

-riela 573-

396 riada


“SE va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos, que se devanaban,
en lanzaderas, delante tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo”
Gabriela Mistral.

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ahora sé que ya no contarás las estalactitas de mi techo
ni borrarás de tu cuello esas cifras de mar
que emergieron de mi reloj de arena

mantendrás quizás el tatuaje de esclava celta
que el enojo querrá borrar de tu muñeca izquierda

ya no serás calle navegada, marinera de formas interrogativas
ni aquel país de formas alargadas a la deriva
como escapando de estaciones densas

hay argumentos que el arte aborta como a botones sueltos
instantes acurrucados a la cintura del sueño
sin palabras que los sepan descifrar

irrenunciable borrón y cuenta nueva
pequeña pizarra de mis naufragios
zapato y gendarme de mi poesía

hoy de nada sirve la lluvia, ni aquellos “ich liebe dich”
esqueléticos y asmáticos que te hacían sonreír

-396 riada-

352 riada


“¿ES tu voluntad -Amor que tanto amo-
que la Casa de mi Alma sea lugar atormentado
donde deban morar, cual malvados amantes,
la llama inextinguible y el gusano inmortal?”
Oscar Wilde

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ese dulce aparato que es tu corazón latiendo las veces
del agua y la sed, lo que aún no logro alcanzar

me quedé vagando entre frases de canciones y poemas
desde unas vitrinas que yo aún, no logro entender

es que nunca antes interpreté regresos para deletrear
lágrimas ya corridas hasta su cómodo reposo

nunca, nunca amor mío
entendí este rumbo incierto de intentar ser otro
para despistar a la alegría

-352 riada-

310 riada


“DE nuevo sabes que allende ese muro,
bajo la indómita cabellera de los sauces

persiste algo secreto,
tan maravilloso y peligroso

que si te adentraras y contemplaras
morirías, o serías feliz por siempre”
Lisel Mueller.

 

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de esas formas abstractas
que de ti precisan para la ternura

yo me quedo con el desastre
de saberte en los siete tres nueve síntomas del ruido

me quedo con esa calumnia sin antídoto
de tu navegada marea-risa-mar sobre los asfaltos

y con la incertidumbre (ya vestida de redención)
de este fatum catastrófico y casi apocalíptico

de no tener una mirada tuya
recostada sobre el césped de esta tarde absoluta de junio

-310 riada-