como los temblores


“SOMOS la marea y el faro abandonado
por aves que emigran o cambian
su osamenta”
Florencia Abbate.

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como los temblores que garabatean geografías enteras
o como las breves y distraídas notas de amor en los espejos
hoy vuelvo a ti, como a la lámpara que secretea con los insectos
en la precariedad monótona del techo

todo barco, aún a la deriva deja su estela -pienso-
y toda ilusión al borde del abismo nocturno
es un grillo negro -me decías-

a pocos besos de profundidad y a luna plena
te tengo -en esas formas tan hermosamente improvisadas-
como a aquellos textos universales de cervantes
con tu pañuelo impreso de melancolías
te veo venir, te miro y leo

 

-386 riada-

con la ropa manchada


 “ERA strike” ya molesto el catcher jura.
“Pues no” dice el severo juez de negro “es bola,
que a mi, hic, no se me escapa ni una sola
y lo que digo, hic… lo digo a la segura.

En la grada repleta algarabía pura:
Risas, gritos y música; más sin perder la bola,
mientras otros despistados hacen cola
por conseguir un autógrafo de altura”
Lenin Guevara.

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en ti
como el niño que juega a atrapar pelotas feroces
mientras haces esos gestos que te parecen hermosos con trayectoria
de outfielder

en ti
a la deriva, para defender las esquinas de goma de las odiseas de ulises
con la fantástica vista aérea del diamante perfecto
desde tu eterno home plate

en ti
con el deseo de la ropa manchada y rodado por la grama
y con el último out en el bolsillo izquierdo de tu noveno inning

-374 riada-

vestida de palabras


“EN las escamas de un pez de hojalata
leí la llamada de nuevos labios.
Y usted
¿se atreve
a tocar un nocturno
en la flauta de los canalones?”
Vladimir Mayakoski.

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vestida de palabras minuciosas
para dilapidar otra madrugada

con el brandy nocturno imprecisable
y el cigarrillo en la mano ciega

como el bocado perfecto
para amanecer en una boca insomne

con el botín de rilke a bordo
eres como la hoja de un cuchillo

te basta sonreirme para escarbar
en el silencio donde vivo, como pájaro en la fruta

déjame ser predicado, crepúsculo, gesto, partitura
musa desnuda, limpio pecado, suave llovizna, estación
mármol iluminado, postura de maniquí,
suspiro tuyo, misil… -me dices-

vaya precariedad la de tu oferta, mi dulce marinera
-te miro y sonríes de nuevo-

ahora, cuando el viento entre las hojas apenas llega
deletreando tu nombre de madera sobre mi cosecha inútil
de luz estridente y en el incienso,
ya ardido de la noche

-369 riada-

tu postal devuelta


“CUANDO el alma ya es carne,
cuando se vive desnudo,‭
todo el afuera es la propia hondura,
desde cada otro‭
se escucha el propio latido”
Hugo Mujica.

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un poco más allá de algunas voces…
-¿es demasiado pedir un pliegue tuyo
donde acampar y custodiar tu exacta multitud?

para someterme a tu púbica inquietud
me debo a los asombros de lo extrañamente menudo
de tu infinito costado, donde vigilan unas formas de núbil mujer

y acercándome a tu perfumada esplendidez, ya casi disuelta
hojeo la demora hasta copiarla pacientemente
sobre el clima victorioso y menos inédito
de tu cuerpo presuroso

mientras quedo ínfimo, callado, asfaltando con sueños
las confesadas ganas de saberme nuevamente
tu prolongado hastío, tu demorado gesto
tu postal devuelta

-367 riada-

los duermevelas


“NO es el último fuego del amor el que la poesía guarda,
sino el átomo del amor que la hizo abandonar el silencio”
Don Paterson.

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sobrevivir por encargo
con el brebaje frío de los pensamientos

entre los cadáveres de las palabras ya escritas
y que refractan a un mundo gris de transeúntes

esta noche asumo las horas exhaustas, mohosas
que me relatan los cansancios de la muchedumbre

una mirada se convierte en el suave tejido de un sueño
para pintar con ciertas anécdotas las paredes de la noche

“un alma, se nutre también con el menú de las soledades”
-alguien debió pensarlo ya…-

sopla el viento sus formas de pájaros mínimos
para desplegarse contra las ventanas

los recuerdos golpean contra los ojos
como peces luminosos a la deriva

yo solo quiero dormir, callado como dormiría un hoyo
bajo la tutela de los duermevelas de esos, sus ojos verdes…

todo cae
todo cae esta noche, en largo ruido de gotas

-riela 362-

la brevedad de una riela


 “PERO hoy,
cuando es la luz del alba
como la espuma sucia
de un día anticipadamente inútil,
estoy aquí,
insomne, fatigado, velando
mis armas derrotadas,
y canto
todo lo que perdí: por lo que muero”
Ángel González.

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la alegría con que yo te amo
se me acerca con sus fragmentos sueltos
para tocar otros fragmentos del reloj sobre mi mesa

y así es como robo estrellas
para marcar el rastro que tu risa va dejando
sobre la espuma de este náufrago poema

entonces,
te nombro y te llamo
desde la brevedad de una riela y llegas
encendiéndolo todo, como si fueras mil fogatas

-349 riada-

tus formas matinales de navío


“LAS estrellas navegan, las piedras, los destinos
y el barro que se junta en los rincones de anochecer”
Eleazar León.

 

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-¿de qué lejano país
llega anticipado el recuerdo
vestido de anónima caracola
y resbalando a los cuatro vientos
con esa envoltura desechable
que tienen los corazones
y también los caramelos
que más se pierden, mar adentro?

ay alma,
si tan solo la incandescencia
de tu vendaval de cuerpo
atrapara, hoy de nuevo
esta ingrávida quietud del tiempo,
que como la espuma,
yace esparcida
en la permanencia sin clausura
de tus formas matinales de navío
sobre mi cama…

y nunca, nunca más me pidas
aunque estés muriendo de frío
el calor de mis fogatas de versos

pídeme besos,
ese abrazo ya vencido en el tiempo
y ojos, para mirar las hijas que aún nos debemos

-245 riada-