esa candidez minúscula


“LAS breves
muertes
de cada día
marcan
la distancia
entre nosotros
y nosotros”
Paura Rodríguez Leytón.

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mejor acostúmbrate
al sombrero negro de la duda

pero por si acaso, búscate
algunos granos de desasosiego
en la latitud de cualquier párrafo
dentro de la ebriedad de un libro

o quizás, en esa candidez minúscula
de todo círculo que encierra
el punto final de un poema

poeta

-550 riada-

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mujer


“Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío”
Octavio Paz.

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mujer

juntura pródiga
crucial

credencial en llamas

esa postura de girasol
me basta

-riela 531-

arriba, a la derecha


“HAY que mover la vida, hay que menearla
como la cola de una lagartija.
Hay que alzarla como un paraguas rojo.
Hay que ensartarla en el tiempo
como un puñal de oro”
Paz Molina.

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arriba, a la derecha
la última opción:

configuración de privacidad
allí te vas a la izquierda
biografía y etiquetado

bajas a: ¿quién puede agregar
contenido a mi biografía?

allí editas y pones: amigos
listo…

el problema es el relámpago que como un dulce amanecer, tirita
mientras lo devora el olvido y lo hace invisible en la web

roce breve de presagios que la soledad a través de facebook, nos borra
con ese celo, con esa rabia de la carne adolescente

lo peor, es la triste maniobra de estos versos, apurando al fracaso
que ventila sobre tu screen unas promesas, casi desnudas
pero ya todas rotas…

 

-463 riada-

como los temblores


“SOMOS la marea y el faro abandonado
por aves que emigran o cambian
su osamenta”
Florencia Abbate.

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como los temblores que garabatean geografías enteras
o como las breves y distraídas notas de amor en los espejos
hoy vuelvo a ti, como a la lámpara que secretea con los insectos
en la precariedad monótona del techo

todo barco, aún a la deriva deja su estela -pienso-
y toda ilusión al borde del abismo nocturno
es un grillo negro -me decías-

a pocos besos de profundidad y a luna plena
te tengo -en esas formas tan hermosamente improvisadas-
como a aquellos textos universales de cervantes
con tu pañuelo impreso de melancolías
te veo venir, te miro y leo

 

-386 riada-

con la ropa manchada


 “ERA strike” ya molesto el catcher jura.
“Pues no” dice el severo juez de negro “es bola,
que a mi, hic, no se me escapa ni una sola
y lo que digo, hic… lo digo a la segura.

En la grada repleta algarabía pura:
Risas, gritos y música; más sin perder la bola,
mientras otros despistados hacen cola
por conseguir un autógrafo de altura”
Lenin Guevara.

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en ti
como el niño que juega a atrapar pelotas feroces
mientras haces esos gestos que te parecen hermosos con trayectoria
de outfielder

en ti
a la deriva, para defender las esquinas de goma de las odiseas de ulises
con la fantástica vista aérea del diamante perfecto
desde tu eterno home plate

en ti
con el deseo de la ropa manchada y rodado por la grama
y con el último out en el bolsillo izquierdo de tu noveno inning

-374 riada-

vestida de palabras


“EN las escamas de un pez de hojalata
leí la llamada de nuevos labios.
Y usted
¿se atreve
a tocar un nocturno
en la flauta de los canalones?”
Vladimir Mayakoski.

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vestida de palabras minuciosas
para dilapidar otra madrugada

con el brandy nocturno imprecisable
y el cigarrillo en la mano ciega

como el bocado perfecto
para amanecer en una boca insomne

con el botín de rilke a bordo
eres como la hoja de un cuchillo

te basta sonreirme para escarbar
en el silencio donde vivo, como pájaro en la fruta

déjame ser predicado, crepúsculo, gesto, partitura
musa desnuda, limpio pecado, suave llovizna, estación
mármol iluminado, postura de maniquí,
suspiro tuyo, misil… -me dices-

vaya precariedad la de tu oferta, mi dulce marinera
-te miro y sonríes de nuevo-

ahora, cuando el viento entre las hojas apenas llega
deletreando tu nombre de madera sobre mi cosecha inútil
de luz estridente y en el incienso,
ya ardido de la noche

-369 riada-

tu postal devuelta


“CUANDO el alma ya es carne,
cuando se vive desnudo,‭
todo el afuera es la propia hondura,
desde cada otro‭
se escucha el propio latido”
Hugo Mujica.

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un poco más allá de algunas voces…
-¿es demasiado pedir un pliegue tuyo
donde acampar y custodiar tu exacta multitud?

para someterme a tu púbica inquietud
me debo a los asombros de lo extrañamente menudo
de tu infinito costado, donde vigilan unas formas de núbil mujer

y acercándome a tu perfumada esplendidez, ya casi disuelta
hojeo la demora hasta copiarla pacientemente
sobre el clima victorioso y menos inédito
de tu cuerpo presuroso

mientras quedo ínfimo, callado, asfaltando con sueños
las confesadas ganas de saberme nuevamente
tu prolongado hastío, tu demorado gesto
tu postal devuelta

-367 riada-