nostalgias repetidas


“SUENAS a silencio
a fulgor de luna que dormita entre agua y arena,
en la hora quieta.

Y se caen tus pasos
al compás de la noche
susurrando secretos…”
Vilma Reyes.

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esta calma de nostalgias repetidas

tonta, sutil y fiel melancolía
la que te busca, te nombra y te llama

imaginemos un instante en llamas
en que tus duermevientos se rebelen
y luego, nuevamente se te queden
dormidos en el alma

y si de repente se nos muere el olvido
que nunca se nos mueran las palabras,
que se queden las que ya están ancladas
en estos versos que ahora y aquí, te escribo

-231 riada-

los retratos del agua


“YA estábamos, desde siempre.
No reparto bienes. Nada tengo.
Corrijo el curso. Honestamente”.
Tedi López Mills

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tú eres la antorcha encendida
a ras de los confines de los colores del alba
mientras festejas y decretas la trayectoria de los cometas

después te levantas, impune como las mareas

suspiras y te balanceas
descalza sobre la acritud del cromo y ya casi aérea
sobre la puntualidad de los relojes en los retratos del agua
la sal y toda la tierra

-227 riada-

formas gratuitas


“Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro”.
Andrés Eloy Blanco.

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te irás una tarde fría de diciembre
frente a un crepúsculo derramándose como un café
y con la postal de la huida, en las manos

y regresarás, lo sé, con el mismo extraño equipaje
de las infinidades, en las mismas manos
pero ya sin el café ni la postal

tantas formas gratuitas
luminosas e impredecibles
para el viaje

y sin embargo,
la misma tarde se mantendrá indestructible
hasta el regreso del gesto, a la memoria

 

-219 riada-

calíope


“ENTRE una imagen tuya
y otra imagen de ti
el mundo queda detenido”.
Chantal Maillard.

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aquí
entre tú y yo:
calíope es quien cosecha versos

ella detalla el sueño
y se rompe el fino alamar
sobre la fiebre definitiva del ocre

en el océano de sus ojos
andan dos palomas a la deriva
que vienen del escrutinio final de los secretos del alba

-207 riada-

la mesa sin pan


 “MI espalda termina
donde comienza el vacío”
Sonia Manzano.

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entre tú y yo siempre, siempre habrá
un espacio cómodo para la ternura

aquí nada es nuevo, nada es viejo, nada está distante
aquí todo tiene tu edad y el color de tu hermosura

mi dulce ilusión, lanzada en misión de vuelo a gran altura
yo te veo, hasta en las sombras más discretas sobre la luna

en silencio, el amor camuflado fluye, para que el silencio
llegue a escuchar y celebrar, la risa y las pisadas tuyas

en secreto, labraré un mapa para describir estos momentos
y sobre tu piel, mi ruta fluvial favorita para los besos

amanece la mesa sin pan y sin escalas, va y viene el mar
te amo, como el pirata que vive pa’ recordar su mejor aventura

mi preciosa ceguera, te vas convirtiendo de punta a punta
en mi desparpajo clandestino, mi acantilado más ruidoso y estrecho

eres mi mujer bajo la lluvia, eres este aguacero bonito de versos
y de lunas, sobre mis noches más secas y oscuras…

-203 riada-

hangares de la poesía


“BULLE lava en nuestras oquedades,
amenazamos con mareas saladas
y la inocencia se ha secado
en nuestros atardeceres”.
Rowena Hill.

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pienso
en las pequeñas aves
que habitan
confabulan
y festejan,
dentro de la palabra “melancolía”

pienso
en la rotura del ala
del ángel aquel

no es en los hangares de la poesía
donde la lágrima se hace culpa

allí, es donde el pez que fuma
no es más que un hilo
suspendido

y al final
no son más que cuerpos-pájaros
las mil estrellas estrujadas a lo alto
para vestir las pupilas póstumas,
sobre el corazón metálico
que nos va dictando
la noche…

-riela 200-

no es ventisca


“AÚN aquí, aún en los comienzos del amor,
su mano al abandonar la cara
da una impresión de despedida”
Louise Glück.

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aprendí del silencio, la serenidad pa’ esperarla
como los ríos esperan a esas tormentas que apabullan
y que nunca en realidad, desembarcan desde la eternidad

como las vocales nuevas que huyen de los diccionarios
llega sonriendo, me dice que detesta la lentitud
de los asombros de la luna, sobre las miradas
sin síntomas de un mar

y ella no es ventisca, es poesía y sin embargo:
-¿dónde fueron a parar aquellos pájaros empapados de nostalgia
y donde el aguaverde de esas madrugadas conque sus ojos
manipulaban al alba?

-riela 198-