puertos lacustres


“Y te amo
con el olor que tiene mi cuerpo de tu cuerpo,
en la feliz canción
que vuelve y vuelve y vuelve a mi tristeza”
Piedad Bonnett.

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tú resides, en el centro de esta lluvia que no termina
otras veces, entre los cortos enlaces metálicos de una canción
esa, que desata tormentas desde los bordes más remotos de tu ausencia

y así navegas hasta la emancipación del eco
cuando te siento barco que dulcemente se hospeda
en uno de esos puertos lacustres que amurallan al alma mía…

-424 riada-

los gorriones de la noche


“SE fue, no me avisó, amaneció y se fue, se fue de mi cielo a no sé dónde.
¿Acaso a su último sueño?”
María Cristina Solaeche Galera.

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precisar la gota que transcurre por su seno
hasta el séptimo vuelo mortal que da el aroma de la trementina
a todo ímpetu gravitacional, entre aries y capricornio

… es la locura

-el miedo ante el último botón de su blusa blanca
-el último plazo a la madeja húmeda de labios
-la mariposa delicadamente convertida en daga
-el muslo hecho pan para los gorriones de la noche
-el inventario púbico por recorrer, y por lo tanto
desconocido…

-riela 418-

el barrio de sus brazos


“ALGUNAS cosas se llevan en el sangre.

Alcanzaré tu marca
aunque me tome una vida”
Nessa O´Mahony.

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amo cada mes de septiembre
desde ese barrio de sus brazos

con ese confort de su risa descosida
y con todo su repertorio contagioso de veces

y así vivimos la poesía por dentro
bajo el paraguas que nos anexa anhelos de tantas lluvias

mientras ella, me sostiene los desequilibrios de quien vuela diferente
pero a la altura de la incandescencia mágica de toda esta textura
asmática y ya sin pliegues

tan mía,
que restalla siempre en cada estreno de los síntomas del pájaro
en la memoria…

-riela 412-

vuelo furtivo


“SOY una chispa
en la tierra
un desahogo fugaz
del corazón que nos piensa”
Claribel Alegría.

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hay amores viajeros
que tienen nombres de países, de regiones lejanas
lugares donde la hojarasca tropieza y cae al riachuelo
siempre otoñal

otros, que tocan inviernos
sobrevolando mechones de zonas metropolitanas
y como la levadura zodiacal de las estelas, se posan breves
sin preguntar

amores eternos
esos que tienen nombres de tormentas, de plazas
de religiones, de elevados oráculos, de marcas de café
de pequeña ciudad

esos aromas que en los desvelos
quedan tendidos y secos en la viscosidad del alma
como procurando el más dulce vuelo furtivo
de un quizás…

-riela 402-

nerudeo


“NO te sientes al lado de mi cajón mortuorio
usando a tus cuñadas como reclinatorio;
y cuando alguien, amada, se acerque a darte el pésame,
no te le abras de brazos en actitud de ¡bésame!”
Aquiles Nazoa.

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hay poemas escritos, tan inútilmente
como estos intentos míos, siempre en la búsqueda de ojos propios

intentar mirarse a uno mismo, como a escorpiones altivos y altaneros
narrados desde un inventario ya pasado de moda

tan intactos de mayúsculas, sin botones ni etiquetas

hay botellas regadas impunemente como rielas
por campos de batallas, por insondables mares…

son tontos versos que mueren de pena, simplemente esos
que caen como faldas plisadas sobre el hemisferio más oscuro
de algún poema

hay amores alfombrados de extraños, de largos, de ebrios aromas
son estaciones que padecen de asombros exageradamente tóxicos

miradas que cojean ante la incertidumbre,
hormigas explorando una hoja vestida de verso delirante

la extraño… y me da por buscarla en este “nerudeo”
de veces

-riela 399-

gendarme de mi poesía


“SE va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos, que se devanaban,
en lanzaderas, delante tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo”
Gabriela Mistral.

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ahora sé que ya no contarás las estalactitas de mi techo
y borrarás de tu cuello esas cifras de mar
que emergieron de mi reloj de arena

mantendrás quizás, el tatuaje de escalva celta
que el enojo querrá borrar de tu muñeca izquierda

no serás calle navegada, marinera de formas interrogativas
ni aquel país de formas alargadas a la deriva
como escapando de estaciones densas

hay argumentos que el arte aborta como a botones sueltos
instantes acurrucados a la cintura del sueño
sin palabras que los sepan descifrar

irrenunciable borrón y cuenta nueva
pequeña pizarra de mis naufragios
zapato y gendarme de mi poesía

hoy de nada sirve la lluvia, ni aquellos “ich liebe dich”
esqueléticos y asmáticos que te hacían sonreír

-396 riada-

labios que rielan


“VIENTOS justos y mares venideros”
JAG

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el mar… -¿cuántas veces el mar
será esa tonta parafernalia con que los poetas
arman y desarman sus antojos?

-¿y éste sostener de recuerdos con finos alfileres
aferrados a las ventanas de los insomnios
como si aguardasen amaneceres?

las palabras son como los viajes
esas inéditas travesías que revelan eternidades
entre los colores del cosmos y el vasto silencio de una flor

y todo comienza cuando más allá de toda calma posible
nos sobran sombras huérfanas y alucinantes
como labios estériles que rielan

-riela 382-