federica y lola


“EL Mar
juega con la Botella
la desnuda
la enreda entre sus patas azules
le da vueltas”
Ana María Iza.

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me paseabas y mostrabas la misma ciudad sureña de siempre,
con tu alegría rozando mi ropa y tu estrategia
del beso y asombro de siempre…

-antes que el mall -me decías- aquí estaba la embotelladora
de sueños y más allá el bar “streap tease”,
donde bailaban federica y lola

y me enseñabas tu pecho

yo todavía construyo y reconstruyo
y algo de ti, aún anda salivando en mi boca

las desveladas manos de obrero que tengo
todavía sostienen los fósforos
que me alumbraron al pozo
de tus pupilas rurales

bendita tu cinta transportadora de besos
benditas las ruinas y la maleza de entonces
benditos los puentes caídos y las tuberías rotas

y bendito sea este día que deshoja conmigo
tu hilarante sonrisa aún vestida de rojo

-64 riada-

tu cuaderno


“MÍRAME aquí, pequeña, miserable,
todo dolor me vence, todo sueño;
mar, dame, dame el inefable empeño
de tornarme soberbia, inalcanzable.”
Alfonsina Storni.

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un cuaderno nos llega con sus títulos de neón
sin ni siquiera una frase mal pronunciada

con apenas un sueño hermoso ya escrito, sin palabras,
con las medidas apropiadas, impecable de instantes
para el ruido de tus pensamientos, para la frase de amor por definir
y para ese humo de recuerdos mínimos que ahora van de paso
-como van de paso los días invictos de tus anhelos-

si, por fin tenemos tu cuaderno nuevo, único, con esa alegría
que despiertan los tamarindos, con ese olor de la algarabía de van gogh

con las líneas aún frías para los ríos de tinta que se avecinan
y el volumen necesario para calcular y guardar noches hermosas,
tus noches amarillas, redactadas entre los girasoles de la abuela

hija, el tiempo sangrará en cada hoja y se te hará cicatrices
mientras acecha tu lápiz minucioso, el que ahora cojea ante un suspiro tuyo
que te anda merodeando y tartamudo, repasando tus sueños desvelados
de ya mujer…

-61 riada-

un soplo


“HAY que seguir el hilo del sueño
tejido en el tiempo.”
Cristina Elena Pardo

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te amé a grandes pedazos de miedo
cuando apenas ascendías a soplo

a duros recuerdos y a minutos descoloridos
entre las paredes senoidales del tiempo

así te amé, pequeña y recién llegada
cuando eras menos que una página escrita

 

-59 riada-

café sin azúcar


“TE voy a regalar un bolero para que no me olvides
Te voy a embrujar, te lo juro. Te voy a embrujar”
Álvaro Montero

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me gusta el café sin azúcar
y pensar en sus senos desnudos, ya descifrados…

me gustan las madrugadas con lunas redondas y vagas,
desafiantes, blancas y exactas derramándose sobre una playa

me gusta caminar orillas largas y cuando la siento a mi lado,
siempre descalza, llegándome como un soplo, pa’ quitarme la almohada

me gusta suplementar y sumar, perder y ganar
multiplicar luna y mar, borrarla toda pa’ volverla a encontrar

me gusta amarrar mi costado izquierdo a su continente abajo
pa’ que andemos juntos y alegres pa’ todos lados…

-riela 42-

son suturas


“FLOR intermitente para el ojal de tu camisa
para que no se te ocurra dejarme en el exilio
en el fárrago
de la sola palabra”
Lydda Franco Farías.

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no voy al mar
para contemplar el eco taciturno de su voz

no voy al susurro de las pisadas
ni a la lluvia espesa de septiembre,
que me esperan entre sus hilos
para hablarme de ella

voy a las palabras
para sostenerme en versos,
a solas

voy por el trozo dulce de almendra
que prometió siempre ser su boca

pero hay tantas suturas de frío,
tanto gesto demorado, tanto hastío prolongado

-riela 32-

efímeras redes


“CALLA: aquí vive un Ángel… ¡un pájaro!”
Hanni Ossott

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y así lanzamos nuestras efímeras redes
sobre el césped infinito del espacio…

como intentando hacer un íntimo inventario
entre las paseantes nubes

nos preguntamos:
-¿qué realidades nos pertenecen?

y nos tendemos
a soñar sobre la fina hierba

-riela 7-