más allá del ruido


“ESTAS paredes ya no existen
y aún ocupan un lugar.
Cruzamos puertas, soportes, soleras,
y aún los olores desaparecidos
están allí con los derrumbes de este tiempo”.
Rafael José Álvarez.

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más allá de la luz
mucho más allá del ruido
-cerca de nosotros-

sobre el litoral de la primera página
del libro sin autor, sin figuras
ni palabras

se asoma el croquis del viaje final

itinerario desolado
el del amor colgado de un labio
desde los tiempos de la erosión del agua

-riela 244-

tanto abismo


“ENCUENTRO blancuras
donde darle cuerpo de mujer a la
palabra…”
Humberto Avilés Bermúdez.

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palabras van y vienen
más bien, parecen mares
de asombros recurrentes

-¿acaso la poesía es apenas un soplo de desnudez
al borde de la quemadura seca y plana
del geranio en los labios
de una mujer?

-¿y cuánto nombre olvidado
en el vendaval de tanto abismo
a centímetros de la cúspide de un beso?

-riela 241-

los textos de aventuras


“QUÉ gloria,
qué majestad,
qué torpe reino.”
Alberto Barrera Tyszka.

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como en un libro de relatos fantásticos,
ella me regala su patio de tomates y de paltas
y todo se abre y estalla en mis noches más blandas

así como al ciego azar de los átomos,
como la tenue llovizna sobre el césped,
como la astilla a la proximidad de la hoguera

pero todo, con ese entusiasmo calculado
y con el estruendo de las palabras distantes
que se aplauden a sí mismas

es ese regocijo, casi geométrico
que tienen los textos de aventuras

-riela 240-

mía de nadie


“UN día partí lejos.
Cuando mi padre se olvidó
que yo tenía senos.
Callé de golpe y dije adiós.
-Decir adiós es tener
pájaros feroces en las manos-.”
Mía Gallegos.

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mía de nadie, de nada, de nadie, de nada, de nadie
tú, sí que estás en el cuerpo del milagro
como el párpado-sueño perfectamente
encapsulado

y miras la paciencia del otoño
tejiendo su vestidura inmensa de hojas
con los setecientos treinta y nueve tonos del ocre
desde el reducto del pájaro suicida
que sobrevuela al árbol-poema
jamás concluido

que lo eleva o lo redime
a riesgo de la lluvia

-riela 218-

cántame


“TENGO una autoestima medicada
Una dialéctica muy peligrosa
Unos buenos recuerdos
Y este poema que nombra lo que tengo”.
René Segura.

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cántame canciones de amor
-tú, centinela de mi locura-

ponte tu vestido de luces de neón
y con dos por ciento de tu ternura
ven y derrama en mi oído tu voz
con canciones de rock o canciones de cuna

cántame como canta la lluvia
que un suspiro tuyo, me sustenta
esta noche se me ha perdido la luna
y siento que bailo solo en mi pena

cántame canciones de oleaje de mar
tú, mi presagio y mi falta total de congruencia
cántame canciones, que te quiero escuchar
mientras me enseñas a naufragar en tu ausencia

-208 riada-

rilke


SE avanza a tientas / vacilante
no importan la distancia ni el horario.”
Mario Benedetti.

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maria es impalpable
y hasta con cierta terquedad,
la más íntima de todas mis instancias
sobre el palpito de ojos, entre tantos ojos extraños

y le parecerán muchos
-demasiados quizás- los pasos y peldaños
entre sus fotografías de niña y sus asombros de mujer

-¿acaso rilke, no el poeta sino el hombre
fue quien precipitó el barro en sus zapatos blancos?

-¿acaso piensa ella, que dante fue la mano
que cerró las páginas del infierno?

pues no…

-riela 204-

infinitamente…


“ME encantaba que metieses mi nombre a través de tu garganta… y que lo sacases mojado de entre los dientes para mis oídos llenos de tierra… y me da pena que mi nombre no tenga eses ni erres, porque arrastras las letras como muebles, y frotas mis palabras como palos para el fuego”.
Emma Pedreira Lombardía

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si te nombro muchas veces
digamos que, infinitamente…

hasta el eclipse sobre las clepsidras
hasta el colapso total de las galaxias

hasta la explosión trepante y final de los tiempos
hasta el último segundo del agua sobre el mármol
y hasta más allá de las ruinas del recuerdo

-¿me dirías tu secreto?
ese que guardas en los arrecifes,
entre los acantilados de tu nombre de ola…

-202 riada-