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41 riada


¡Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!”
César Vallejo.

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riela la luna sobre su espejo de agua
y otra vez te han dejado esperando
lo prometido tantas madrugadas

tus ojos en la latitud de la noche
son dos grillos callados en la rama
donde antes se mecían los alborozos

a tu temprana edad y cintura bajo
te vas; tristeza arriba y enamorada
sin treguas, a tu red de llantos

la inocencia se te derrama
y entonces te crees morir
en el hueco de la esperanza

lourdes; tantas veces olvidada
loca; que ya ni memoria tienes
donde aparcar tu ilusión extraña

vos, dejá ya
de pintar pajaritos en tu almohada

-41 riada-

 

28 riada


“LLEGUEMOS a un acuerdo, poema.
Ya no te forzaré a decir lo que no quieres
ni tú te resistirás tanto a lo que deseo”
Rafael Cadenas.

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siempre habrá otros menesteres,
otros labios y otras manos,
otros países y otras voces

siempre tendremos cicatrices incendiadas
y todas esas lunas sobre los cielos de maracaibo,
islas de atardeceres, bandadas de apresuradas mariposas

siempre tus piernas tendrán laderas blancas
y lunares, siempre el viento golpeará las mismas empalizadas
y yo siempre regresaré a ti, por las calles más estrechas

siempre tus ojos serán esas imperturbables ofertas que adversan
mi tristeza: estrellas fugaces, flautas, fuego, agua contra las armaduras
tú siempre serás ese relámpago ascendente que asusta a los gatos

y siempre, siempre tendremos un ocaso
donde mirarnos,  y podrás aparcar tu cabeza
y sueños sobre mi pecho,  ya convertido en calma orilla, en puerto…

-28 riada-

18 riada


“A menudo los labios más urgentes no tienen prisa dos besos después”
Joaquín Sabina.

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con la deuda de besos
en el bolsillo izquierdo de tu blusa menos gris
llegas…

con tus pies menudos calzados de fecha importante,
con el mes de agosto que apenas se marcha, en las manos

con ese bosquecito de palabras
que me quedaron fotografiadas desde la última navidad

me dices que soy un tonto
me sueltas el alma mientras aprietas mi mano
me guías, me encierras, me arrastras

me invitas a un café, con leche, sin azúcar, con tu aliento
y ahora resulta que llueve, sonríes como antes…

pretendes colgarme de tu risa como a un trapo mojado

me gusta tu maleta nueva, seguro que llenita de ausencias

ahora te miro… aparcada en aquella esquina de enero
donde nos despedimos la última vez

y así voy encontrando los pedazos que perdí en tu último vuelo

-te amo...
declaras y se inunda de nuevo mi casa
con ese color de tu mirada más larga

al fondo, sabina:
-quién me ha robado el mes de abril
cómo pudo sucederme a mi…

-18 riada-