737 riada


“NADA es definitivo
ni siquiera el alba
que despunta
en gerundios”
José Gregorio Vílchez Morán.

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desde la patria de la primavera
cuando los primeros rayos del alba se presentan
y el mundo aún no se equilibra

ya tú estremeces con una palabra escrita
los bordes blancos de mi alegría

marinera…
permite que el mar cante a tus pies su serenata

que mi pensamiento ya está embarcado en ansias
con destino a tu puerto de miríadas

es esta red imaginaria de hermosos viajes
donde la poesía es el motor que da la fuerza necesaria

a estos versos imperfectos, mi parafernalia caribeña
despuntando al sur, para solo intentar tocarte…

-737 riada-

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riela 716


“PUEDES dejar hebras de piel
En cada esquina de la ciudad
Para colgarme de ellas”
María Jesús Silva.

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comienzo a sospechar
que la sumatoria de todas estas canciones
ya está inscrita en el concurso estrafalario de este jueves

y yo, cantándolas como un borracho
y peor, aún perdido por las ciudades de su espalda…
es entonces que me atrevo a pintar allí, unos tibios atardeceres

pero… -¿dónde pongo sus instantes de ojos
esos que encontré colgados del nombre de una calle?

quizás, hoy me atreva a descoser aquellos adioses
que aún tiritan desde mitades

encumbrar regresos de sus sílabas de veces
y amontonar esos colores que la cruzan a pedales

llenar su nombre, de sur a norte con jubilosos puntos suspensivos
como quien descifra ecuaciones químicas fatales

caminar fotografías y postales frente a sus facturas de silencios
regresar finalmente a la fecha en que expira la ceniza y se hace frases

desde sus antorchas inmensas de ojos, de labios y manos

-riela 716-

603 riada


“LA mirada se acuesta como un perro,
sin el tierno recurso de mover la cola”
Ida Vitale.

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el tiempo -a veces- nos da sus tontas cifras
de intermediario

el impacto sonoro de dos cuerpos que se aman
es sordo

puedes apostar que si algo cruje bajo la lluvia
eres tú

hoy la vida baila sola aquel viejo vals
como si inaugurara recuerdos

si algo se nos extravía, que no sea mi curriculum obsceno
ni tu secreta quemadura

respiremos la inmoralidad que ondula en las siemprevivas
y dejemos caer mi corazón

ven, tomemos un café
y rompamos las vitrinas nuevas de la noche

-603 riada-

riela 589


“EL amor en mí no se toca
se escribe”
Damsi Figueroa.

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para mirar sus fotografías
me visto de estropicios

apago las mil estrellas
que ya encuentro apagadas

imagino la textura de su ropa mojada
sobre la total indiferencia de:

-un diván menos cómodo para la ternura
-otro lunes en la agencia NCIS
-un desasosiego menos torpe, quizás
-un concierto breve de riadas
-cien veces la riela 522 para olvidarla de memoria
-mi libreta de verbos subjuntivos
-yo, en última persona
-a veces, ella

-riela 589-

453 riada


“SOMOS solo nosotros
los mismos
los de toda la vida”
María Mercedes Vendramini.

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-¿recuerdas cuando era el viento quien maniobraba
entre los botones de tu blusa, y palabreaban las palmeras
sobre el canto apresurado de unas olas que mecían las miradas?

ya te amaba marinera
desde aquel horizonte marítimo donde vivía,
de esa forma distante, en que las pupilas aman a los amaneceres

y tu cuerpo de ola subía al sueño para vestir de siemprevivas
las ganas infinitas que vestían mis temores
entre la misteriosa espesura
extranjera de mis manos

-453 riada-

424 riada


“Y te amo
con el olor que tiene mi cuerpo de tu cuerpo,
en la feliz canción
que vuelve y vuelve y vuelve a mi tristeza”
Piedad Bonnett.

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tú resides, en medio de esta lluvia que no termina
otras veces, entre los cortos enlaces metálicos de una canción
esa, que desata tormentas desde los bordes más remotos de tu ausencia

y así navegas hasta la emancipación del eco
cuando te siento barco que dulcemente se hospeda
en uno de esos puertos lacustres que amurallan al alma mía…

-424 riada-

376 riada


“ESTOY aquí fuera, a mil millas de mi casa,
andando un camino en que otros hombres han sucumbido”
Bob Dylan

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llévame
que hoy nada me salve de ti

ni siquiera aquel reloj de harold crick,
tan viciado por un destino de dedos miserables,
de esos, que dan cuerda a los relojes en canciones de sabina

como en un viaje sin retorno, sin itinerarios
llévame al hombro que nada peso, que estoy inmóvil
y que para vencer soledades, a un solitario nunca le sobra
el previsto y secreto morral de los errores

sí… como a un error, pero llévame
dos lluvias más allá del sueño, que yo luego
te dejaré este lejano brillo de versos, tirado al viento

-376 riada-