cien cometas…


“Y si a mi entorno el huracán revienta
será una isla tu amor, donde salvado
reiré al rugir la tempestad violenta”
Juan de la Rosa.

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de arrebatos impunes vivo yo
desde que los besos tuyos cuelgan desde la cubierta
de esos dos hemisferios de labios, donde ya encallaron mis sueños

salobre sobre el piso de la noche
entre las veces desmentidas de mar e invicta contra el viento
tú -mi espiga y doble trampa mortal- te proyectas como las colinas

me hago un río para recorrerte de nuevo
entre la pirotecnia magnífica de mis sueños y el cielo pigmentado de estrellas

y de repente, efervescen de mis manos
tus lunares más subversivos, como cien cometas…

-685 riada-

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parecen flotar


“SE deslizan sombras
por tu ventana -mi amor-
sombras que matan
la indiferencia del olvido
que se castigan entre si
para vivir”
Juan Carlos Etcheverry Cristi.

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intacta, como la tonada boyante de un turpial
gratis, como el aire que te rodea pero que juega a ser más
bella, como esos cuentos caribeños de gabo, tan mágicos que parecen flotar

ay amor, aquí te traigo letras que son rubores, confidencias del mar,
estos versos cimentados de arena y hasta mi vestimenta de capitán

de ti me llevo lunares pa’ adorarlos como a un grial

y en los albores marítimos del tiempo, quiero que te me hagas ritual
o mi madeja de ardores sobre esa orilla que yo quiero habitar,
mito, mi tandem secreto, mi más clandestina verdad…

-683 riada-

sonriendo me llueves


“DE ti solo sé la historia de los peces

Unos huyen al verte
otros
sabrá Dios por qué los hizo”
Dorelia Barahona Riera.

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tú declaras la lluvia
cuando caminas a mi lado, de mi mano
emergiendo de tu alegría y enamorada

miras sobre mi enramada de versos
con deseos de capturar la espesura
de un instante volátil

y te conviertes en la dulce resonancia
de los enjambres del agua

y una vez y otra y otra y otra…
sonriendo me llueves, descalza

-674 riada-

botón aries


“CERRAR los ojos de sequía
gustarme soñaría, aquí en el aliento.
Y trastear las lágrimas
que eran de entrada
y no de gobernar…”
Antonio de Saavedra.

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memorizando las letras vandálicas de su nombre,
fue que aprendí los seudónimos marítimos de su cuerpo

y al final, ella amontonó tanto vendaval en mí
que una noche cálida de luna flaca

-por error- toqué el botón aries de su rueda zodiacal
y se hizo la luz sobre los cauces de mi dicha

fue entonces que me hice lluvia
intentando capturar su hechura…

pero ella, ya era un océano

-riela 669-

-nite…


“SI no es a la risa que dejaste
colgada en el respaldo de la cama?
Cómo voy a sobrevivir estas distancias,
Si no es amarrada a tu palabra?”
Aída Elena Párraga.

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diminutos mares dormidos
a orillas de tus atrapasueños,
dos duermevelas que dibujan laberintos

habitan sueños y cauces efímeros
y quizás; algún distante naufragio,
algún silente poema

y llega el beso invisible
a empapar esa fina fractura
que separa tus párpados cerrados
con el dulce rigor de las hojas

-nite…

-668 riada-

hasta el colapso total


“CUANDO los perros ladran
los ángeles se acuestan en sus lenguas
arrastran sus uñas y se vuelve noche”
Donna Enciso Rondinel.

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te nombro,
te desatas y así te estrenas…

y ya no temo más a las deudas
ni a las alergias, xq contigo ando camuflado

de giros, luz y cosas simples,
pero siempre con el salitre del caribe mar a mi costado

ahora…
llévame a la desnudez de tus abismos

allí donde los días tengan tus ojos
y en las noches, hazme eternamente tu náufrago

sin otra isla, sin otro faro, sin otra huella
que seguir, que no sea la de tus pies descalzos

hazme el péndulo que tropieza con las piedras
hasta el colapso total del polen en las arterias

-665 riada-

diminuta o grande


“CÓMO calcular
la habitación de tu caricia,
reanudar la magia en los rincones.
Cómo regalarte lo único
y esculpir de palabras cada beso.
Cómo anunciar tu llegada a mi cuerpo
alborotando la noche
de canicas celestes”
Aida Acosta Alfonso.

_______

-¿cómo destejes tú los hilos de la lluvia?

-¿por qué cuentas como abejas invernales
a las palabras que huyen de mi boca?

-¿qué verso no te asombra
en el andén de las palabras que asumes tuyas
de esas que ahora huyen de mí, como enjambres taciturnos?

-¿cuántas veces no fuimos pestañas de esas que asechan
en aquel mágico pedestal de las volteretas,
cuando tus labios y los míos hicieron fiestas
o deshicieron fronteras, de aquel país inexistente
qué nos escurría?

ahora ven…
diminuta o grande

sin promesas

conviértete en refugio, en municipio o en capullo
no importa…

pero reestrena aquí y ahora, todas tus tormentas

 

-663 riada-