pocas veces


“QUE suerte sentir los golpes, ver los moretones y la brisa que los toca.
Que suerte morir para renacer en las palabras no dichas.
Que suerte contar soledades en las gotas de la lluvia.
Que suerte ser otro humano”
Angélica Hoyos Guzmán.

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a veces
perdemos la cabeza y hasta el nombre
sobre una acera en plena bitácora minuciosa
de una muchedumbre de esas, de circuitos deslumbrantes

otras veces
encontramos pedazos de níquel con caras conocidas
botellas vacías, fósforos castrados en la cremallera de los asfaltos
días con nombres de planetas, amores mal escritos en envolturas de menta

pocas veces
ganamos algo con esta profesión de arrendador de promesas
con esta espuria pretensión, tan desmesurada, desconceptuada y poco circunspecta
de querer vestir con poemas hasta ese aleteo microscópico que tienen las estrellas

 

-riela 483-

la estación del verso nueve


“EL poeta ve lo poético aun en las cosas mas cotidianas”
Olga Orozco.

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es la programación de hoy:

-la nostalgia que contempla la mosca
lamer las frágiles horas de la siempreviva

-la evocación del catastrófico mecer del agua
entre las brumas del recuerdo, hasta que el párpado se haga noche

-el andén siete de la palabra tres
en la estación del verso nueve

-yo simplemente,
en mi pupila inerte entre dos laberintos

 

-riela 285-

versos de no rima


“KUNDERA, siempre Kundera, cada cuatro o cinco años, cuando alguien me lo recuerda, cuando necesito desnudar las cosas, cuando quiero que me sean dichas sin adornos.
Leo La Insoportable Levedad del Ser.
Me pregunto si de verdad me gusta ese libro o si simplemente me acostumbré a decir que me gusta o si me gustó alguna vez y ya no. Igual lo leo, lo devoro.
Kundera y su sinceridad.
Kundera y sus personajes miserables que no tienen ni siquiera el derecho a un poco de realidad.
Sacados de su mente, expuestos, solos, sin sangre”
Cinzia Ricciuti

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empapada de sueños y de un viaje alucinante
llega la noche y se humaniza sobre la plaza bolívar
donde todo se olvida y luego, se eleva al cielo
con la música predilecta entre nalgadas y besos

-(mi sombra irreverente inclina
sus ganas de dormir sobre unos versos
y los empuja hasta el rincón más cotidiano
y peor malogrado de todas sus guaridas
mientras el hastío, de su coma se despierta
solo para dar, nuevamente… gracias al cielo)

a esta hora la ciudad ya está borracha
y sus ángeles fumando cosas raras
cuidan a las putas que caminan
entre la plaza baralt y el convento,
-asomándose por los ojos de la noche-
con sus mejillas pegajosas
entre el humo y la risa perfecta

sobre el viejo malecón nocturno
la luna bosteza, en su vieja brega
de entender a los amantes,
que azarosos juegan ir al fondo
de la luz amarillenta y lenta
que el sudor ya no detiene…

-riela 90-

el color de tus olvidos


“LOS últimos ensueños y las primeras canas
entristecen de sombra todas las cosas bellas;
y hoy tu vida y mi vida son como estrellas,
pues pueden verse juntas, estando tan lejanas…”
José Ángel Buesa.

 

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me gusta el color de tus olvidos
y la forma en que las tardes se estrellan contra tus ojos claros,
embriagarme con tu risa y mirarte cuando doblas las rodillas
enfadada y cuando estiras tus brazos hasta alcanzarme

cuando dices que la luna no es más que un inmenso globo de agua,
cuando me miras y me gritas, espantando los pájaros y dudas
tú eres mi remedio, ese trueno alegre que viene sonando
desde los confines más extraños de una aurora

me gusta refugiarme en tu mirada y viajar en tu nostalgia de velero
andar sobre tu piel como un ángel, o como una gaviota
que sobre la fina arena, dulcemente camina y sueña
con tardes largas e inflamadas por la melodía del viento

me gusta el ruido del mar sobre la geografía de tu cuerpo,
tu olor a pan, tu tiempo de fruta que madura en una noche
es tu voz a mi oído, amor mío, lo que curva la luz de las estrellas

me gusta mirar esas ramas de tus manos impresas en mi vida,
para que te quedes en mí, mariposa ardiendo sobre un cristal
caminas y así, es como dictas la distribución de los planetas

te amo, cuando tejes claridades entre el fuego y las cenizas
que me pueblan, te necesito, para que mis palabras en llamas
nunca más se dispersen… aquí firmo: mi vida sin ti, es página en blanco

 

-27 riada-