no sé decirte…


“…Y no creerías nunca
que de noche los árboles
caminan o se convierten en sueños.”
Alda Merini.

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no sé decirte si este año habrá primavera
no sé siquiera

qué hacer con tanto enero en las manos
te parecerá extraño

pero tanto ir y venir a mi astillero de versos
y nada es nuevo

pero te asomas tú, con tu parafernalia de mar
y me haces pensar

en el lápiz, el trazo, las sílabas y en el error
de febrero en flor

y en la aventura de marzo, andando en tus pies descalzos
comiendo mangos

frente al mar, con tus ojos bañados de abril, marinera
y apuesto a que sí, habrá primavera

-101 riada-

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tu cuaderno


“MÍRAME aquí, pequeña, miserable,
todo dolor me vence, todo sueño;
mar, dame, dame el inefable empeño
de tornarme soberbia, inalcanzable”
Alfonsina Storni.

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un cuaderno nos llega con sus títulos de neón
sin ni siquiera una frase mal pronunciada

con apenas un sueño hermoso ya escrito, sin palabras,
con las medidas apropiadas, impecable de instantes
para el ruido de tus pensamientos, para la frase de amor por definir
y para ese humo de recuerdos mínimos que ahora van de paso
-como van de paso los días invictos de tus anhelos-

sí, por fin tenemos tu cuaderno nuevo, único, con esa alegría
que despiertan los tamarindos, con ese olor de la algarabía de van gogh

con las líneas aún frías para los ríos de tinta que se avecinan
y el volumen necesario para calcular y guardar noches hermosas,
tus noches amarillas, redactadas entre los girasoles de la abuela

hija, el tiempo sangrará en cada hoja y se te hará cicatrices
mientras acecha tu lápiz minucioso, el que ahora cojea ante un suspiro tuyo
que te anda merodeando y tartamudo, repasando tus sueños desvelados
de ya mujer…

-61 riada-

paquetes de improvistos


“CUANDO seas vieja, una noche, a la luz de una vela
Hilando y devanando junto a la chimenea
Dirás al leer mis versos que te asombrarán:
¡El tiempo en que era bella y me cantaba Ronsard!”
Pierre de Ronsard.

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la muerte a solas
es la eternidad

cosechar secretos al borde blanco
de la hora proscrita

cuando la mañana pinta la vida
con ligeros trazos de incertidumbres
y la tarde con pequeños paquetes de improvistos

-riela 24-