pétalos de urgencias


“MI casa no tiene muros,
tiene certezas

Mi casa no tiene puertas
ni ventanas,
tiene amaneceres

Mi casa no tiene techos
ni vigas,
tiene designios”
Eduardo Zambrano.

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la fui mirando desde los vértices más distantes de una tarde
con esos afanes, casi delictivos que tienen las travesuras
y ya vestido de estupores, me hice pájaro

la miré caminando entre hermosos adjetivos por calles y parques
y en ese columpiar, ella dio formas a este enero, mientras
yo me hice el perro de su minúscula sombra

me fui acercando a su estallido alegre de mariposa,
novia del aire, riachuelo de luces, temblor de mis recintos
y ahora, soy el gato que la espera junto a unos pétalos de urgencias

-riela 661-

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residencias


“SER nadie
y aún, como la hoja seca,
servir de embarcación a los instintos”
Eduardo Zambrano.

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su sonrisa es pequeña
como un charco incipiente

sin embargo; sus manos, sus manos!
son como dos constelaciones inéditas en vuelo

yo

me amparo
en lo que derraman sus límpidos silencios

me rindo
ante los copiosos sofismos que gobiernan sus ojos claros

 

-riela 659-

tu ala de letras


“NO lo sé.
Les digo que no le conocí
pero tampoco puedo asegurarlo
porque el otoño sella la memoria”
Jorge Ruiz Dueñas.

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hoy me dices:

mi ángel, escribe rielas…
hazme versos con el combustible de tus venas
que tus manos manipulen y reparen la brújula de todas las quimeras

y luego espera
el arrullo del secreto aquel, como de corriente alterna
desde una proa centellante, que al final, es lo que te gobierna…

mantén en alto tu ala de letras,
escribe y describe bajo la luna grande, junto a la llama pequeña
cierra los ojos, que la música enredada con la lluvia, son ahora tu frontera

-riela 634-

el mapa de tus desvaríos


“CUANDO tú me enseñas que dos y dos son algo,
yo aprendo y los cuadro”
Salvador Pliego.

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pregúntale a las piedras
si acaso la poesía, no es la calma después de la tormenta

luego, pregúntale a tus piernas
quién si no yo, conoce el mapa de tus desvaríos

pa’ festejar tus ojos en los míos
me basta esta magia humeante de miradas simples

-es que en lo plano de mis gavetas
yacen tendidos los mil añicos de tu olvido– bromeas, sonríes y dices

y de tu boca pequeña
de pronto, vuelan palabras hasta lo infinitamente imposible

-594 riada-

asimétricas nostalgias


“EMIGRA mi alma a cualquier rincón para buscarte.

El trino de la lejanía, suave y delicado,
se esparce, sacude y hace eco.

¡Bonita!, te imagino como eres”
Salvador Pliego.

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asimétricas nostalgias las que llegan
y condecoran a todo este silencio insomne

se hacen versos desmineralizadores de lunas
y surge un cuerpo de mujer que riela como las treguas

ya no tardes luz” -grita el loco
que necesita la punzada luminosa de un amanecer

nada importa, sino morir abotonado a la locura” -piensa el suicida
ese mismo que araña a las estrellas fugaces

y todo…
hasta obtener los suficientes segmentos de pájaros en las manos
que trasciendan las insuficiencias del ocaso

-riela 559-

estridencia de dos


“PERO su cruel belleza es implacable
bellísima;
no hay una fronda de reposo
para su hiriente luz
de estrella en permanente fuga
y desespera comprender
que aún la mutilación la haría más bella”
Eduardo Lizalde.

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evidentemente, hay estrellas sin cauces fijos
hay pequeños peces con estropeados indicios de mármol
y tantos ingrávidos encantos que sobrevuelan sus trazos de labios

como quien emerge de profundos augurios
yo respiro el pulso de su perfecta densidad de muñeca
como si ella fuese, un volcán a mi deriva

y ella, que casi nunca me mira
de pronto me escudriña y radicalmente pregunta:

-¿cómo así es que a mónica bellucci no le gustan las dietas
y mucho menos ir a los gimnasios, ah?

-¿y qué sé yo de la mineralogía altanera en perugia?
-pues nada, más allá del travertino chocolate sobre unos labios

y así siguen mis fósforos y astillas más allá que a la deriva
pero detrás de ella…

y siguen las anchas bandas de versos
extendidas como el fango al deseo

como unas manos, a esta estridencia de dos…

-riela 536-

sucede a veces


“LA mesa redonda
las tres sillas:
estoy yo
está el que fui
y esperamos al que seré”
Julio César Rivera Andrade.

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sucede a veces, que dos manos iguales
son las tijeras y el chasquido

dos gotas irreverentes de agua
sobre los rosales del mármol lunar

-¿y qué nos queda de aquellas noches
frente al fuego, cuando nuestros cuerpos
eran los que moldeaban la simplicidad de los sueños?

-riela 233-