627 riada


“ARRÁNQUEME. Señora. Las ropas y las dudas. Desnúdeme. Desdúdeme”
Eduardo Galeano.

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amor mío,
hoy procúrate la lluvia
y que nos lleve en gotas a la página principal de otro cenit

hazte mar y tu boca sea la tormenta
que agrede con densa espuma de besos en cada acantilado mío

si así te ves, solo sonríete
dite que hay trenes sin destino y amores que naufragan en un café

disípate ahora, en suaves cascadas bajo la lámpara
y resbálate a mis brazos, que te esperan con acuarelas temblorosas
de veces

-627 riada-

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riela 625


“DE entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo, ¡tan curiosas!… Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto”
Antonio Machado.

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juegan a las mil veces del alba para tocar con palabras
la estructura metálica de unos alfileres

sobre el calendario de fechas marcadas
en amarillo, donde su mirada se hace sutil punzada
en ese número, suspirado desde los insomnios

el viento corre por los pasillos de la espera
y una melodía de ola que entre los escombros de la noche
escurre, se lleva y trae, se lleva y se lleva, su nombre…

hay sal en la deriva de dos lágrimas
y en los bordes peninsulares de estos versos

-riela 625-

619 riada


“ELIZABETH Bishop borda el blanco
zurce grafías, entona el viento.
Pero el viento soy yo”
Mercedes Araujo.

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mírame
pero no con la poesía de esos ojos tuyos
hazlo como se desafían, a unas naves enemigas

luego rómpeme
como a un sueño que se desenhebra entre los labios

te dejo: dos peces,
esos que habitan el desabrigo de tu espalda

un puerto,
donde tu belleza se desata de los nudos del mar

estos versos
exiliados, en la oquedad de tu sombra-isla

-619 riada-

riela 604


“DE aquello que soñabas realmente
no queda más que un silencio sideral
un lento descorrer de las estrellas
en charcos y filamentos de oro”
Giovanni Ibello.

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entre palabras que embisten desde la memoria yerta,
la lluvia sustenta las salpicaduras de su propia voz

los pájaros de la reminiscencia parecen sombras
de esas que llegan a destiempo a posarse en paredes vacías

que borren la luna…
-no importa- pero salven las ranuras de la noche

son tan absurdos los fieros alardes suyos ante el destello
que permanece demasiado tiempo deshabitado

languidecen hasta el ocre las manecillas de los relojes
que ventilan y se impulsan a las abreviaturas del tiempo
como si interpretasen la torpeza de tan poca luz…

 

-riela 604-

588 riada


“INMÓVILES las manos, el cuerpo abandonado,
así, cerrar los ojos y dejarse abatir por la tormenta”
Eliana Navarro.

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si ya sabes que un beso es mucho
y dos son insuficientes…

y sabes que los arenales en gizah
son apenas hilos asimétricos del tiempo

hazme una oferta ahora
y lentamente llévame hasta la catástrofe

hasta más allá de la multiplicación sublime
del grito eterno de las inequidades
del agua contra los relojes

-588 riada-

la hoja sin punta


“UNA cruz
una cicatriz
una ventana
todas duelen
todas se sellan
todas permanecen abiertas
o cerradas
en el tiempo”
Ricardo Mejías Hernández.

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tú eres la hoja sin punta
liviana, suelta…

el golpe de la gota
al íntimo arribo de su meta

el otoño dibujado
al borde tembloroso de una promesa

el relámpago ascendente
entre los extraños pactos de una tormenta

tú desarmas el vuelo de los relojes
mientras precipitas la peligrosa calma de la efervescencia

tú eres este poema que se muestra
como una cicatriz enorme entre las intermitencias

mi eterna taza de café
en los labios de tanto sueño celta

-576 riada-

riela 530


“LINDA guajirita yo te estoy queriendo
Y por tu cariño
Yo me estoy muriendo
Siempre me decís que soy majuraz
Y yo solo digo chinita anapiakay

Ay tapula pia makanaka taipunai
Guayunata linda ta chequem pia”
Rafael Rincón González.

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mi musa y garulla
mi baraka de siempre,
guayunata que sostiene
los candelabros de la lluvia

ella es la maja del disparo alegre
mi guaricha de las mañanas,
chama siete tres nueve,
la de las naranjas

andariega…
ella es la que llena
con sus lunares, las graderías del alba

frasquitera…
cuando navega
y suelta, sin saberlo; todas mis amarras

-riela 530-