Archivo de la etiqueta: Ramón Palomares

riela 640


“TAL vez nadie te ame como te amé aquel día.
Ni yo misma. Qué oscuro estaba el aposento.
En la dicha que fue también padecimiento
tu clandestinidad era, en tinieblas, mía”
Silvina Ocampo.

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ella tiene la edad de las rimas
que procuran la perfecta ondulación del vuelo

en ella yo miro fragmentos de luz deshojarse en sonrisas
y de sus pupilas redondas se dispersan los colores de un sueño

en ella no hay ruidos ni sombras, sino las ráfagas suicidas
de una música conquistando el sur de estos versos

y qué decir caramba…

de estos mechones de alegría
que desvalijan la palidez de su acento extranjero

cuando ella, al acecho
impregna de su dulce aliento a los misterios
que a cántaros precipitan desde el temblor de unas cordilleras

-riela 640-

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riela 544


“MIS espacios
se llenan de imágenes.
La esfinge del enigma
se mece como aceite sobre el agua”
Lil María Herrera.

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guarda las más extrañas predicciones, dicen que por nuestra seguridad
pero es ella quien me salva de las tentaciones marítimas
de la noche

de ella es ese galardón de cuerpo flaco revolcándose en la arena
ella, la perversa aguja hincada a la tripulación ociosa
de las palabras mías

mira los gestos territoriales de la sinovia en su rodilla izquierda
luego, me los describe en mensajes de texto, en ese formato
hermoso donde más bien parecen catálogos
de maderas por esculpir

ella es el dulce parapeto de los insomnios míos
que solo la lluvia interrumpe, a veces

ella me defiende inútilmente de mis barajitas de béisbol
y celebra mis rielas, cuando algo extraño araña
los bordes de su espesura de boca

ella es quien me dijo y aún sostiene:

-ángel, la música y la poesía son entes tóxicos
-dos humming birds huyendo del licor de unas camelias
-dos sombras aristocráticas con un mismo ataque de tos
y despeinadas, ambas por el delirio de un relámpago
eternamente ascendente…

y yo siempre la escucho
mientras miro entre sus manos mis mejores barajitas de ripken

-riela 544-

riela 533


“TODA la tarde estuvo mirándome desde no sé dónde
Toda la tarde
Y ahora que te veo caigo en cuenta
Venís a consolarme”
Ramón Palomares.

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son las ventiscas creadas por unos tunantes pájaros portátiles
y este resumen en cautiverio, entre gariteros ardores
tan ebrios de ocaso

es la música hecha gritos, plasmada al primer antojo
es el andariego errante que pasea sus envolturas de sueños
entre sombras insomnes, ya saturadas de polvo

furtivas, erráticas, temblorosas…
así de nada sirven las ganas, ni las formas, ni la sólida cordura

en nada ayuda esta incierta falta de penumbras
ni los presagios al vaivén de unos delirios complacientes

nada sostiene al cántaro vaciándose al borde del abismo,
nada ampara el reproche del lápiz a la hoja medida y ya cortada

-riela 533-

514 riada


“NO conocían el mar
y se les antojó más triste
que en la tele,
pájaros de Portugal

sin dirección ni alpiste
ni papeles

él le dijo vámonos
Dónde le respondió
Llorando ella

lejos del altar mayor
en el velero pobretón
de una botella”
Joaquín Sabina.

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con tu copete de colores
torrencial, como el abismo de un mediodía
y con el marfil de tu sonrisa tallada sobre todos los afiches

llegas
con esa culpa casi impalpable
de la llovizna que espesa hasta convertirse en lluvia

desarmas y luego juntas tus pedacitos de palabras
y en las ramas de tus manos
tiemblan dos cafés

al fondo siempre sabina… esta vez: pájaros de portugal
y tú eres ese pájaro ya hecho un tilde, que regresa

el viento apenas
ese pincel que usas pa’ dibujarte

-514 riada-

490 riada


“Y entretanto no había más
que el incesante brillo
y el incesante batir de esas alas
sobre espumas y ciudades,
sobre campiñas y lejanas praderas;
más allá de las torres establecidas por la
caída de la noche”
Ramón Palomares.

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en las formas feroces de lo pequeño
es donde el sueño se nos presenta
sin golpes

es en la pausa de los que escapan del tiempo
cuando se proclaman -entre sus bisagras-
todos los silencios

y es cuando levantas la cara y miras al cielo
cuando a escondidas nos hundimos frente a un espejo
que no tiene un mar

antes fue el asombro fugaz en tu cicatriz de ojos…
como si entre mis zapatos
apenas me descubrieras

y se nos mancha el olvido de tanto olvido
entre el humo de la nostalgia
como si fuésemos dos fantasmas

-490 riada-