tu tiempo de mujer


“ERES el arco iris, un bote de oro, mi piedra preciosa, la sal y la pimienta, la miel y la risa. Eres la hija de este papá”
Burke y Gerlach.

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te desvelas
y lloras en silencio, sentadita en la mesa

la densidad de una lágrima cae sobre el frío papel
y tú la miras, casi que milagrosamente convertirse en letra
que pronto se estremece y rueda

y le sonríes al asombro de verla crecer y correr
hasta convertirse en parte de un simple poema

me pides otro café
y no me explico cómo no te das cuenta -en ese corto suspiro-
que el segundo de lo que llamamos vida, ya sobrevuela
tu tiempo de mujer

amanece y se enfrió tu café, intacto
también el beso en la zancadilla terca de tu frente…

te amo hija

-429 riada-

las riberas llovidas del sava


“EL verdadero amor no es otra cosa
que el deseo inevitable de ayudar
al otro para que sea quien es”
Jorge Bucay.

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me enseñaste que con tu nombre se puede incendiar al mío
y finalmente entendí, que tus piernas
eran las riberas llovidas del sava

te pedí ojos, y me diste una luna colgada
bajo el cielo de los piaroas

escapé de los cortes no cicatrizados de cindori para llegar a ti
y apenas quedan por allí, unas fotos mías
abrazado a tus silencios redondos

te amarré de pies y manos con poemas asfaltados de rojas guardia
y ya desnuda como su maja, te rompí mil veces
en palabras imposibles de reparar

te inventé unos vuelos citadinos, untados con miel y mostaza
y espanté pájaros que con divisas de ternura
sobornaban a tus párpados

te regalé mi bicicleta secreta de brisas para que remontaras tus sueños
y te hice mujer, en los hombrillos más angostos
de un noviembre sin hojas

te amé como el viento a las flores -totalmente desnudo y avergonzado-
como los niños a las esferas de jabón, como el barco a su puerto
como los suicidas, como los locos

bajo un cielo muy azul, con todas mis banderas
y sin ninguna partitura

-415 riada-

el barrio de sus brazos


“ALGUNAS cosas se llevan en el sangre.

Alcanzaré tu marca
aunque me tome una vida”
Nessa O´Mahony.

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amo cada mes de septiembre
desde ese barrio de sus brazos

con ese confort de su risa descosida
y con todo su repertorio contagioso de veces

y así vivimos la poesía por dentro
bajo el paraguas que nos anexa anhelos de tantas lluvias

mientras ella, me sostiene los desequilibrios de quien vuela diferente
pero a la altura de la incandescencia mágica de toda esta textura
asmática y ya sin pliegues

tan mía,
que restalla siempre en cada estreno de los síntomas del pájaro
en la memoria…

-riela 412-

hay melodías


“HAY viajes que se suman al antiguo color de las pupilas.
Después de ver la isla de Calipso, ¿es que acaso Odiseo
volvió a mirar igual?, ¿No se fijó un color
como un extraño cúmulo de algas
en sus pupilas viejas? Lo mismo que en los pliegues
mínimos de la piel
se fosilizan besos y desdenes, así los ojos filtran
esa franja turquesa del mar que acuna islas,
medusas de amatista, blancura de navíos”
Aurora Luque.

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hay melodías
en las vertientes por donde surcan estos versos

como veleros
desiguales, que abandonan sus reflejos en el aire

porque nadie
los persigue, se ondulan y luego mecen suavemente

siempre ascendentes
sobre el unicornio azul que remonta las mareas

así recrean
silencios en las vidrieras donde se exponen los recuerdos

tan lentos
que crujen en momentos, en que se desdeña la alegría

-riela 409-

te llamé lluvia


“Y es todo lo que tengo
hasta dispensar el sueño de suelo probable
hasta que mis pies se claven
en el rostro de esta última flor”
Claudia Roquete Pinto.

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Te llamé lluvia
una mañana catastrófica de julio

y llegaste como un río perfectamente navegable
hasta mis manos

luego, te desvistieron de amaneceres unos dedos tan míos
como peces delgaditos que te subían y bajaban

recorrimos juntos
los colores inéditos de un alba

-397 riada-

franja de versos


“LA poesía es como el viento,
o como el fuego, o como el mar.
Hace vibrar árboles, ropas,
abrasa espigas, hojas secas,
acuna en su oleaje
los objetos que duermen en la playa”
José Hierro.

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y vuelvo a caminar por rielas
difusas, sobre los comicios que el mar arroja…
ese lecho hermoso de palabras, ese torrente adherido al alma

-¿será que todo en ti, me delata?

-¿será esta hambruna de ojos derribando pájaros
que el propósito azaroso busca y alcanza, para no errar
tanta franja improvisada de versos?

yo tengo trampas de fuego para atrapar tu única araña de besos
guardo códigos secretos que liberan tanto deseo imperfecto
y cuido en momentos escritos, lo que el tiempo erosiona

-395 riada-

labios que rielan


“VIENTOS justos y mares venideros”
JAG

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el mar… -¿cuántas veces el mar
será esa tonta parafernalia con que los poetas
arman y desarman sus antojos?

-¿y éste sostener de recuerdos con finos alfileres
aferrados a las ventanas de los insomnios
como si aguardasen amaneceres?

las palabras son como los viajes
esas inéditas travesías que revelan eternidades
entre los colores del cosmos y el vasto silencio de una flor

y todo comienza cuando más allá de toda calma posible
nos sobran sombras huérfanas y alucinantes
como labios estériles que rielan

-riela 382-