la simetría del viaje


“LO más negro que hay
donde hundir la mano
es la miseria del mundo”
Lars Huldén.

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para llenar de lluvias mías a tu pecho
de musa extranjera

sígueme una vez más, como el aroma al vuelo
nocturno de las tormentas

que para simplificar las tardes, yo me hago hojas,
y me riego por mar y tierras

hasta alcanzar la simetría del viaje, ese que a ti te adorna
y te viste de mujer, marinera…

-401 riada-

vagar en versos


“SE duerme tu nombre, niña,
en una ciudad de silencios de agua”
Beatriz Hernanz Angulo.

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en mi casa entran los sueños
entre los pliegues claroscuros
por la espalda de la noche suspendida

pero se marchan temprano en la mañana
por entre las ramas alegres de unos árboles
mientras se me borra el cutis de la memoria:

-el tobogán de tu voz con el hipo y la taquicardia
de las horas aquí consumidas

-el picoteo temprano de la luz
sobre tus formas magníficas de mujer

-el volumen mecido de tu bufanda azul
tapando los lunares de tu cuello

-esta forma de vagar en versos
en poemas tontos en torno a ti

supongo que un día de estos, amanecerá
y ya todo estará borrado…

-riela 370-

los duermevelas


“NO es el último fuego del amor el que la poesía guarda,
sino el átomo del amor que la hizo abandonar el silencio”
Don Paterson.

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sobrevivir por encargo
con el brebaje frío de los pensamientos

entre los cadáveres de las palabras ya escritas
y que refractan a un mundo gris de transeúntes

esta noche asumo las horas exhaustas, mohosas
que me relatan los cansancios de la muchedumbre

una mirada se convierte en el suave tejido de un sueño
para pintar con ciertas anécdotas las paredes de la noche

“un alma, se nutre también con el menú de las soledades”
-alguien debió pensarlo ya…-

sopla el viento sus formas de pájaros mínimos
para desplegarse contra las ventanas

los recuerdos golpean contra los ojos
como peces luminosos a la deriva

yo solo quiero dormir, callado como dormiría un hoyo
bajo la tutela de los duermevelas de esos, sus ojos verdes…

todo cae
todo cae esta noche, en largo ruido de gotas

-riela 362-

entre pálidas muecas


“QUÉ edad, qué frío, qué tormenta
puede ser más terrible
que una noche
a solas,
una noche sin nada, una caverna
olvidada, un pasaje secreto,
de hielo”.
Isabel de los Ángeles Ruano.

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ya me has explicado entre pálidas muecas:

-la razón de las formas femeninas en el impacto de los meteoritos
-la paz de los muertos, aún bajo la anarquía de las tormentas
-cómo es que las desaveniencias en tus apuros al orgasmo
nunca diezman la ilusión de los detalles
-lo complejo de lo escueto de ser tan bella
y entenderlo, sin la arbitrariedad improvisada de algún defecto
-las horas de los contrastes, cuando tu reloj se me hace polímero azul

marinera…
la del silbato alegre desde las almenas de mi vida
ahora te pregunto, con las cosquillas de la curiosidad al hombro:

-¿en qué lunar
de esos tres que mantienen sitiada tu boca
se planifica la arquitectura tan hermosamente catastrófica
de tus besos?

me miras,
sonríes un centímetro
mientras tramas algo de seriedad en tu respuesta

-307 riada-

lastre y burbujas


“SIEMPRE estás como ausente de la tarde. ¿Qué lago
invisible y lejano recogerá tu imagen?”
Francisco López Merino.

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de la misma mano
pero ajustada a la brevedad,
te ves victoriosa sobre tanto desorden

como las cosas que te sorprenden
y que solo tú entiendes, descarrilas todo
con una mirada

cierras tu dulzura de ojos
y te das cuenta que hoy toda la luz te pertenece

luego el suspiro que apenas te alcanza
para saborear el café

y así te vas, vestido abajo
convencida de un: “-sí, para siempre”
y con ese: “-esto tan hermoso que ocurre conmigo”

lastre y burbujas como mariposas amarillas por doquier
flores en la mano, eres la que acaricia las estrellas fugaces
y son aquellos recuerdos del tibio aliento, los que te rozan la cara

entonces miras a los otros: -los de bien allá-
los que solo han amado todo lo frío
y sonríes

 

-221 riada-

ni el mar ni las letras


“ESTABA dentro
caracola ebria de sueños.
Allí, entre el mar y el cielo
a la espera de tu encuentro.
Estaba en el suspiro
del mar sobre la arena
en la nívea espuma
buscando que me vieras”
María Cecilia Montané.

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marinera, todavía me quedan
dos geranios en la espuma
de esa, tu playa desierta

allí donde besé la locura
para escribirte el poema,
aquel de tus pies descalzos

suspiro rasante y muy lento
como el de dos guayabas maduras
como el de dos caracolas vagando en la arena

no sé cómo decirte que ya es primavera en mi tierra
y que no me alcanzan ya, ni el mar ni las letras

ni la caravana de lunas a los estores del faro
para buscar tu voz del sur, entre tan altos venablos

entonces te miro, como se mira al ocaso
en esta distancia que te oculta y te niega
que te aparta, como a una barajita entre mis alabastros
de versos

 

-216 riada-

unrest


“COMO surca un beso tuyo mis entrañas
esta noche mientras te duermes tranquilo en mi pecho”.
María Eleonor Prado Mödinger.

 

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me asomo por nuestra ventana

no hay vagancias
ni sosiegos, en mi pensamiento

ni siquiera desde el tejido de ardores
de tu cuerpo, aquí sumergido conmigo todavía

he escrito para ti:
“tus labios aún me visten,
pero al filo de la música que vivimos”

pasa que…
tú siempre me has poblado
de multitud

-189 riada-